Saul Weisleder: Recta final

Debe hacerse un esfuerzo educativo y de cambio cultural esencial y urgente entre los empleados públicos. Hay que dar oportunidad para bajar confrontaciones y buscar el camino de los acuerdos, una vez que los ajustes indispensables se hayan hecho. La inequidad no es solo entre lo público y lo privado sino también al interior de esos dos grandes sectores. Eso causa irritación, ineficiencia, molestia y al final, menos bienestar general.

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Saul Weisleder, Economista y Sociólogo.

Mucho más importante que una carrera de 800 metros, de ciclismo, de autos o de lo que sea, nuestras elecciones de febrero del 2022 entran a una recta final. La comparación es, sin embargo, válida: hay una meta clara, un grupo compitiendo bajo iguales reglas, se requiere un esfuerzo sostenido, disciplina, orden, etc. El término, sin embargo, se usará muchas veces, en diversos momentos: escogencia de los candidatos, anuncio de los vice presidentes, regreso de “la tregua navideña” y seguramente, la última semana antes de las votaciones. Y quién quita si para una segunda ronda.

Los datos nos indican que cada vez menos gente, proporcionalmente, se interesa por este proceso crucial de la democracia. Pero estoy seguro que entre los lectores de este medio, esto no es así y por eso, lo primero es hacer un llamado a pedirles que nos esforcemos en hacer conciencia de la importancia de votar, entre toda la población, empezando con los cercanos. Que una diputada ignorante y arrogante, “amenace” a un inspector de tránsito con que ella “goza de inmunidad” para que no le haga “un parte”, no es razón para no votar. Al contrario, debería serlo para que nos involucremos más en Política. (Por cierto, además de arrogante, la afirmación es falsa; la inmunidad no cubre la flagrancia y menos aún faltas a la ley de “su” chofer).

Acumulamos, como país, déficits fiscales durante muchos años. Cuando el gobierno de doña Laura quiso empezar a resolver el problema, “se le pararon en la escoba” y unos cuantos diputados impidieron el trámite normal y democrático del proyecto. No fueron solo del PAC. Luego, entre 2014 y 2018, el gobierno hizo lo que pudo, para no hacer lo que debía. Y como con muchas enfermedades, si no se tratan, el paciente empeora. El actual gobierno, decidió actuar: el presidente Alvarado tiene mérito por apoyar los esfuerzos de sus ministros de Hacienda, especialmente de Rocío Aguilar, que llegó desde otras tiendas políticas. Y la Oposición en la AL, especialmente la Fracción del PLN, que no fue revanchista como muchos en el partido lo pedían y que ha ayudado a “mover la escoba” correctamente, merece mucho reconocimiento. Algunos hemos tratado de ayudar, unos más que otros, con consejos, sugerencias, correcciones, expresiones de apoyo público, , etc. Con franqueza, he quedado decepcionado con la actitud de algunos sectores (no todas las personas en ellos, pero parece que sí la mayoría), a quienes ha faltado grandeza y solidaridad. No es ignorancia, quizá falta suficiente de conciencia: profesores universitarios, miembros “del 1%”, magistrados, etc. ¡Cuán distinto sería el actual proceso de negociación de leyes y del Convenio con el FMI, si el gobierno hubiera puesto de acuerdo a esos sectores (y otros) para acordar qué aportaría cada uno, voluntariamente, para que todos los que podemos lo hagamos y así, los que no pueden, la pasen un poquito menos mal. Por sugerirle a algunos, en privado, algunas ideas de este tipo, me han llamado ingenuo. Prefiero ser eso que insolidario, corrupto o inconsecuente.

Y en ese contexto, y con partidos desgastados, entramos a la recta final: quienes resulten electos Presidente, Vice Presidentes, Diputados, nombrados ministros, se encontrarán con un panorama económico, social y político, aún desconocido; pero aun así, bien saben que no será jauja y que, deberán trabajar fuertemente por el mayor de los bienes posible, con más equidad y oportunidades distribuidas social y geográficamente. Esto requerirá cambios, ajustes, algunos drásticos, pero también continuar con programas eficaces y eficientes. Hay sectores y áreas de nuestra economía, que continúan sólidas, gracias a los cambios realizados hace ya casi 4 décadas, ante las nuevas realidades que se miraban en el horizonte. Debe tenerse claro qué oportunidades nuevas tenemos y cuáles medidas se requieren para aprovechar mejor las fortalezas alcanzadas. Es indispensable, lograr rescatar grandes áreas del aparato estatal. Debe hacerse un esfuerzo educativo y de cambio cultural esencial y urgente entre los empleados públicos. Hay que dar oportunidad para bajar confrontaciones y buscar el camino de los acuerdos, una vez que los ajustes indispensables se hayan hecho. La inequidad no es solo entre lo público y lo privado sino también al interior de esos dos grandes sectores. Eso causa irritación, ineficiencia, molestia y al final, menos bienestar general.

Bueno, creo que sabemos que es indispensable aterrizar ideas y ayudar a que la contienda produzca buenos resultados. Después, iniciará una nueva marcha, a partir de donde lleguemos con esta. Es hora de aportar y ser flexibles.


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