Saul Weisleder, Economista y Sociólogo.

Lamento sinceramente no haber asistido nunca a un concierto u otra presentación musical de Guadalupe Urbina. Las personas que me han comentado sobre ella, me dicen que tiene composiciones muy bellas, que es una folklorista y cantante muy buena, con una historia personal de superación y logros. Eso siempre es muy lindo. Después de leer su artículo en La Revista: “Gaza no es Hamás…”, casi que me prometí a mí mismo asistir sin falta, y pronto, a una de sus presentaciones. Después de disfrutar el sábado recién pasado un concierto de MALPAÍS, Adrián Goizueta y su nuevo Grupo, con Luis Enrique Mejía agregando canciones inolvidables y emblemáticas, es mayor el apetito por escuchar este tipo de música no comercial, no “mainstream”. Pero su artículo sobre Palestina, Israel y Hamás, lamentablemente no se corresponde con su calidad como compositora y cantante musical. ¡Qué lástima!

Si fuera solo un asunto de discrepancia de enfoque en lo político o ideológico, no tendría que hacer unas observaciones que apuntan a la calidad misma del artículo y sobre todo a los graves errores de información que contiene, lo cual puede que responda a las preferencias de algunos o muchos lectores, pero que chocan con algo que es esencial para mí: el apego, hasta donde sea posible, a la realidad de los hechos, que es decir a la verdad y, sobre ella, construir análisis y posiciones.

No sé si sobra decir que Guadalupe (disculpen el exceso de confianza en el trato) y yo coincidimos en el dolor que nos ha causado esta guerra en Israel y Gaza: los muertos, los heridos, los secuestrados y su uso como moneda de negociación por parte de Hamás, la destrucción física y sobre todo, los efectos psicológicos de corto y largo plazo de todos los que han sido afectados son, por desgracia, inherentes a las guerras. Y las guerras son indeseables, ojalá no existieran, igual que el cáncer y la pobreza. ¡Qué doloroso! Tengo más de 6 semanas de sufrir por todo esto. Empecemos por los hechos:

  1. “…el ataque fue a un kibutz que estaba en la frontera dentro del territorio de Gaza…”. No, estimada Guadalupe, fueron 22 comunidades las atacadas, entre ellas 4 kibutzim de los cuales NINGUNO está (no “estaba”, está) dentro de Gaza. Esos kibutzim, fundados antes de 1948, se hallan a por lo menos 3 kms. de esa “frontera”. Pero lo más importante es que ese horrendo y salvaje ataque a civiles, fue lo que provocó la dura respuesta israelí. Reitero, el salvaje ataque de Hamás fue el desencadenante de todo esto. Y Hamás sabía que así sería. Lo planearon así, para que fuera una respuesta muy violenta y murieran muchos civiles gazatíes, entre ellos muchos niños. Esto, que parece contradictorio con el hecho de que Hamás se proclama como “movimiento en favor de Palestina” se explica por la perversidad de la ideología que los alimenta y que, muchas veces, es funcional también a los extremistas fundamentalistas israelíes. A Hamás no le importa la gente común y corriente, musulmanes, judíos, cristianos, drusos, ateos o lo que sean. No le importa el sufrimiento de esas personas. Les INTERESA su muerte, su dolor. Casualmente acabo de ver, en CNN, al ex Fiscal de la Corte Penal Internacional, el Dr. Luis Moreno Ocampo, decir eso. Lo dijo clarito, porque quienes hemos seguido este tema por años y tenemos un poco de capacidad de análisis, lo sabemos. Esos fundamentalistas consideran que los musulmanes que así mueren serán premiados en el cielo y de este modo pueden hacer su PROPAGANDA y explotar el natural y comprensible sentimiento de dolor de todos nosotros, quienes valoramos la vida y el bienestar de las personas, por sobre lo demás; pero también saben que muchas personas de bien que sin profundizar en los hechos y sus orígenes, son capturados por consignas atractivas y aunque afirmen que no estuvo bien lo que hizo Hamás, “el más malo de la película”, para ellos, que son sensibles, es Israel. Esa es una de las grandes dificultades de entender y poder aminorar o resolver este conflicto. Y bien dice Guadalupe “Gaza no es Hamás y no todos los judíos aman a Netanyahu”. Muy cierto! Es más, no solo Gaza no es Hamás sino que no todos los musulmanes (ni árabes) son fundamentalistas islámicos. Hay que empezar por entender esto y ver este largo conflicto con esta perspectiva. No es fácil. Hamás no quiere un Estado para los palestinos: quiere un califato en toda la región.
  2. ¿Saben ustedes qué implica “From the River to the Sea, Palestine will be free?”, la consigna que repiten millones en el mundo. Implica la intención de genocidio contra los habitantes de Israel, especialmente los judíos de Israel. Les dejo de tarea investigar porqué.
  3. Retomo el punto 1 : la terrible violencia en esta ocasión, empezó con el ataque premeditado y calculado estratégicamente por Hamás. En ese ataque salvaje mataron a más de 1200 personas, de forma horrorosa y secuestraron a unas 250. Tal como Hamás planeó, vino luego la respuesta israelí. Muy dura. Violenta. Pero Israel afirma que debe destruir toda la capacidad militar de Hamás, o la mayor parte, para evitar que a la vuelta de 1 año o 2, se produzca un nuevo ataque como el del 7 de octubre y además, el constante acoso con cohetes, especialmente contra las ciudades y poblados del centro de Israel (las áreas más pobladas).
  4. Me duele escribir lo que sigue, como sé que le duele a la gran mayoría de los israelíes, a los judíos del mundo y a todas las personas de bien, pero debido a la estrategia de Hamás de esconderse y operar bajo tierra a unos 20 metros, a veces más, para neutralizarlos, se requiere primero un ataque con bombas muy grandes y poderosas. Si Hamás, en lugar de construir esa asombrosa infraestructura militar (¡300 kms. de túneles a 20 o más metros de profundidad! o sea, como construir una carretera de 1 carril en cada dirección desde San José hasta la frontera con Nicaragua, a 20 metros de profundidad. ¿Se imaginan el costo y el esfuerzo que esto significa?) hubiera construido REFUGIOS BLINDADOS para la gente común y corriente, no se hubiera producido esa gran destrucción y mortandad. Pero entonces Hamás no podría construir la narrativa que ha desarrollado y que, a primera vista, los convierte en héroes.
  5. Sobre lo que entiendo es una larga cita de un artículo que la señora Urbina leyó de Frank Camacho, solo diré que es una repetición de libelos y calumnias contra los judíos usados por décadas, si no siglos, por antisemitas de distinta especie. Como ella misma dice “todos los fundamentalismos son nefastos”. Pienso exactamente igual y también el Arnoldo Mora, cuyo artículo no he leído pero con el que, presumo, yo coincidiría más. Un solo detalle; los Rockefeler no son ni han sido judíos nunca. Los Rothschild sí, pero a partir de la 3ª generación, muchos no lo son. Su fama proviene más del hecho de que su fundador supo hacerse muy rico a partir de orígenes muy humildes y no por ser de las familias más ricas del mundo (que creo que no son). Lo que pasa es que a los antisemitas les encanta usar su nombre como símbolo de gran riqueza por su origen judío y, sí, el compromiso con Israel del primero, que entró en el negocio financiero, compromiso mantenido por muchos de sus descendientes.
  6. A doña Guadalupe la induce Frank Camacho a varios errores serios que comento brevemente: habla de los sionistas como una etnia. Esto es rarísimo. Soy sionista como millones de judíos y no somos una etnia aparte o dentro del pueblo judío. Es la 1ª vez que leo esta categorización…Puede decirse que el sionismo es una idea, una ideología, un movimiento que plantea la creación de un Estado judío en Israel para que allí se asienten los que lo deseen o los que estén siendo perseguidos o en peligro. Pero “etnia”, nada que ver. Ii. En la “Guerra de los 6 días” (hay decenas de libros sobre ésta y millones de artículos) fue el presidente Gamal Abdel Nasser de Egipto el que cerró los Estrechos de Tirán y quiso ahogar a Israel y prometió “echar los judíos al mar”. Para mala suerte de él y de millones de antisemitas en el mundo, Israel ganó esa guerra netamente defensiva, y adquirió territorios que antes no tenía. Parte de ellos fueron devueltos y otros están en disputa. El resto de ese párrafo es una mescolanza extraña de prejuicios y hechos que carecen de sustento. Iii. Ya señalé que no fue “1 kibutz dentro del territorio de Gaza” lo que atacó Hamás. Fueron 22 poblados, entre ellos 4 kibutzim, con decenas si no cientos de miles de habitantes. Y todos se encuentran dentro del territorio de Israel correspondiente a lo establecido en la Resolución 171 de la ONU. Esta afirmación deja la impresión, y disculpen, que doña Guadalupe ni siquiera ha visto, leído o escuchado las noticias sobre lo del 7 de octubre. Y lo que agrega su colega Balerom y la autora del artículo recoge, es un muy mal ejemplo. Un ejemplo más realista sería: que el gobierno de Nicaragua (porque Hamás es el gobierno de Gaza) atacara La Cruz y matara a miles de personas y se llevara como rehenes a cientos para luego pedir rescate por ellos. ¿Qué pensaríamos y haríamos los costarricenses?
  7. Su afirmación sobre el patriarcado como la explicación del expansionismo imperialista (aunque no usa ese término), no la comento. Lo que puedo decir con certeza es que si la gente progresista de veras, que está contra todas las formas de discriminación y sobre todo contra las mujeres y las personas de orientación sexual LGBTI+, podrían vivir mucho más libremente en Israel que en Gaza o cualquier país o territorio gobernado por el islamismo (ojo, hablo del Islamismo, no del Islam) y que, desde esa perspectiva deberían apoyar a Israel y detestar a Hamás. Pero los movimientos feministas y LGBTI organizados, hacen casi todos lo contrario, ¿porqué?
  8. Me encantaría tener una conversación (no una discusión) con Guadalupe Urbina, para ponernos de acuerdo en hechos palpables y fácilmente comprobables. Pero sobre todo para encontrar caminos de entendimiento, de construcción. Defiendo a Israel y defiendo la creación de un Estado palestino, para que ambos pueblos vivan en paz. La “solución de 2 Estados”, 1 para cada pueblo, es la única viable aunque muy difícil, aunque los extremistas de ambos lados se opongan.