Se nos fue Edwin

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Una vez que conversábamos sobre algún político que recién había fallecido y del cual todos ahora hablaban maravillas suyas lo cual llevo a que Edwin nos recordara que la sabiduría popular era bien sabia y que para un padre no hay hija fea y tampoco hay muerto malo.

Ahora pues, nos corresponde hablar bien de nuestro amigo, pero sin necesidad de la sabiduría popular.  Al menos para mi, el haber trabajado codo a codo en la Asamblea Legislativa, compartir mil almuerzos y no menos tertulias cafeteras en compañía de varios colegas y más que eso amigos, como Walter, Charlie y la Morena (con M grande), fue una experiencia inolvidable.

Edwin siempre estaba rodeado de personas, conocía a medio mundo y fácilmente ayudaba a conseguir lo inconseguible y además con buen humor e infaltable sonrisa cachetona y bigotuda.

En tiempos de comisiones investigadoras -moda recurrente- en la Asamblea, aparece un día de tantos con un carro nuevo, inmenso y me imagino muy caro, y nos vamos a almorzar afuera, Edwin, Walter y los chicos Watson, siendo yo el único colado. En medio almuerzo se queda pensativo y me dice, «mira, le voy a decir al diputado que proponga una comisión para que me investiguen a mi a ver de donde saco plata para andar en este chuzo…»

Politiquero al cien por ciento, no fallaba en Heredia, tierra que mucho quería y en la cual más de una vez lo fui a ver con mi familia en tiempos de navidad, portales, tamales y algo más que rompope.

Edwin te perdiste el coronavirus, las próximas campañas electorales -con Otto Guevara una vez más y la reelección de Manteca- y las finales del herediano, pero seguramente te tienen bien guardado en un lugar más tranquilo y justo que este.

Estos breves párrafos un poco (si no mucho) faltos de la inspiración que requieren las notas de despedida de un amigo, que no se puede ir así no más, tienen el objeto de dejarlos como recuerdo en el pensamiento, el cual muchísimos compartimos, ese sentimiento de pesar, dolor y nostalgia por un amigo que no se nos debió de ir tan pronto.

Pero, así son las cosas y en no mucho tiempo se nos fue Osquitar, Mario y Milena, quienes dentro del gran engranaje político del Congreso, sin lugar a dudas contribuyeron anónimamente en beneficio del país que queremos.

Un abrazo con todo el afecto de siempre Tito, también conocido como Edwin Arias Venegas.

Eugenio

 


Por Eugenio Herrera Balharry, La Revista CR

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