Sergio Erick Ardón Ramírez.

Esta vez no fue fácil.

Nos falló el trabajo previo de inteligencia y al llegar, nos encontramos con, nada menos que Rodrigo Chaves montando su “show”.

Ya en las cercanías nos llamó la atención la profusión de policías y gentes de anteojos negros, de esos que no se sabe sin ven o no ven, y la cantidad impresionante de vehículos oficiales.

El pequeño grupo, de una docena que éramos, nos agrupamos al costado norte mientras aclarábamos lo que pasaba.

No podría decir que fue. Lo cierto es que policías iban y venían, algunos marchando con estandartes, otros vigilando.

Cuando apareció Chaves, la escasísima concurrencia ni vitoreó ni aplaudió. No hubo eco alguno a los llamados de la animadora.

Mientras resolvíamos que hacer, lo que sucedía nos descolocaba, tomó la palabra el alcalde de Alajuela, vaya Ud. a saber que dijo. Los únicos aplausos fueron de sus allegados.

Le tocó al alcalde saliente ceder el micrófono al presidente, que fiel a su estilo entró con una chambonada:  “Muy feliz de estar aquí en Alajuela, quiero mucho a los alajuelenses”. La pausa para recibir los aplausos de gratitud, fue de un silencio sepulcral. Entonces, evidenciando su malestar Chaves subiendo la voz reclamó: “¿qué pasa hoy no almorzaron?”. El silencio se acentuó. La poca gente que estaba ahí esperaba la música de la charanga de “la polilla”, y seguramente que estaban tan sorprendidos como nosotros.

Dispusimos entonces, para no ser descorteses, y hacerlo en medio del discurso presidencial, alejarnos.

No sin antes tomarnos una fotografía testimonial y dejar al pie de la estatua de Juan las flores que le llevamos. El himno que queríamos cantar no lo entonamos, se quedó en nuestros adentros.

Preferimos no ser parte de aquel estrafalario escenario.

Por Sergio Erick Ardón Ramírez

Estudio arquitectura en el Instituto Tecnológico de Georgia, EEUU. Dirigente y Político - Fundador del MRP.