Sergio Erick Ardón Ramírez.

LO sacaron de la cárcel de madrugada junto a un maestro y un banderillero.

Lo llevaron a un camino perdido, y ahí junto al maestro y al banderillero lo asesinaron.

No era un desconocido. Su nombre era FEDERICO GARCÍA LORCA, quien sin haber cumplido los cuarenta años, ya era uno de los poetas de más renombre de España.

Sus pecados eran ser comunista, que no lo era, y ser homosexual, que si lo era.

Sus asesinos, muy brutos ellos, creían que matándolo mataban su poesía.

Se equivocaban, llegaron tarde, ya la obra del poeta granadino volaba por los aires del mundo, ya era universal y eterna.

Ocurrió el 18 de agosto de 1936, y los que apretaron los gatillos asesinos lo hicieron por Dios y por la Patria.

 

Por Sergio Erick Ardón Ramírez

Estudio arquitectura en el Instituto Tecnológico de Georgia, EEUU. Dirigente y Político - Fundador del MRP.