Sergio Erick Ardón: ¿Es útil?

La Asamblea Legislativa no escapa a esta verdad. Y no estamos hablando del suntuoso y horrendo edificio que se ha construido, que contradice los principios de transparencia y de cercanía con la ciudadanía que cualquier institución legislativa debe tener, y que agrede el urbanismo de San José, ni de los 47.000 millones de colones anuales que cuesta su funcionamiento. No, estamos hablando de como funciona y cuan útil es para la sociedad costarricense un cuerpo legislativo como el actual. 

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Sergio Erick Ardón Ramírez.

He leido con interés un artículo del ex- magistrado, ex- asesor legislativo y ex-diputado, Carlos Arguedas Ramírez. En su escrito, él recoge y analiza el cuestionamiento que se hace sobre la existencia misma de la Asamblea Legislativa. La pregunta que resume el cuestionamiento es: ¿Es necesaria la Asamblea Legislativa?
El régimen republicano que nos hemos dado se asienta en la existencia de tres poderes INDEPENDIENTES entre si. El Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Eso no está en cuestión.
Lo que sí invita a la reflexión y el cuestionamiento es como funcionan esos poderes. ¿Cuan útiles y necesarios son para la sociedad?
Soy de los que ha llegado a la convicción de la imperiosa y urgente necesidad de revisar todo el andamiaje institucional, de arriba a abajo. Hay demasiadas instancias y organismos que funcionan mal envueltos en una maraña de leyes, reglamentos y normas que los hacen pesados y hasta inoperantes.
La Asamblea Legislativa no escapa a esta verdad. Y no estamos hablando del suntuoso y horrendo edificio que se ha construido, que contradice los principios de transparencia y de cercanía con la ciudadanía que cualquier institución legislativa debe tener, y que agrede el urbanismo de San José, ni de los 47.000 millones de colones anuales que cuesta su funcionamiento. No, estamos hablando de como funciona y cuan útil es para la sociedad costarricense un cuerpo legislativo como el actual.
Algo que es notoriamente evidente es el alto desprestigio que acusa. Desprestigio que no es casual, ni tampoco solo consecuencia de lo que  entre las paredes hirientes de ese bloque de concreto sucede. Ha habido una sistemática campaña que busca disminuir su importancia. Campaña alentada por quienes la quieren tener dócilmente a su servicio. No la quieren destruir , si la necesitan mansa.
Pero nos quedaríamos en las ramas si no comenzáramos por donde es dable empezar. Que no es el edificio , ni el presupuesto, ni el aparato administrativo, ni la forma de funcionar. Los diputados, esos de carne y hueso que elegimos para legislar, son el principio del problema, no su número, que podría ser este o aquel, sino la forma en que son elegidos que marca su calidad, lo que en definitiva determina la bondad y seriedad de lo que produzcan.
Si, Costa Rica debe dejar de mirar para otro lado, y reconocer que lo que tenemos como institucionalidad exige ser mejorado y que no hay organismo estatal que escape a su obligada revisión, La Asamblea Legislativa, falso Primer Poder de la República, es un buen sitio para empezar.
Estuve ahí, no me hice un especialista, pero algo aprendí. Y es por eso que me alineo con todos aquellos que claman por algo mejor. Que sea útil de verdad.
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