Sergio Erick Ardón: Felo

Me he enterado de su muerte, a los 95 años. Y he querido recordarlo con este comentario, porque lo cierto es que me enorgullezco de haber contado, en momentos difíciles, con su apoyo, su comprensión y su amistad.

Sergio Erick Ardón Ramírez.

Cuando apenas me iniciaba como arquitecto, mi primer trabajo fue en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, en su Departamento de Construcciones.

Ahí fui recibido cariñosamente por los arquitectos veteranos. Entre ellos y de manera especial por Rafael Angel García Picado, Felo. Y es que Felo y yo no conocíamos sin habernos nunca estrechado las manos.

El cuento es así . Felo antes que arquitecto fue jugador de futbol, y en eso también era notable. Como jugador fue compañero en Colombia , en el América de Cali, de quien llegaría a ser mi cuñado , al casarse con mi hermana María Eugenia, Carlos Alvarado. Felo y Carlos mantuvieron una estrecha amistad a lo largo de sus vidas, a partir de esa experiencia conjunta. De manera que él ,cuando llegué al MOPT, en 1961, ya sabía de mi. Y seguramente por eso fue tan solícito, y hasta paternal.

Jorge Bertheau, Arnoldo Rohrmoser y José Santos Chocano, completaban el grupo de arquitectos. Mi trabajo era de medio tiempo y Felo me invitó a hacer el otro medio tiempo en su oficina de arquitectura, convirtiéndose en una especie de tutor.

La fotografía que acompaña es de la época cuando junto a mi cuñado Carlos Alvarado , vivieron su experiencia como jugadores de futbol en Colombia.

Él se había graduado en Inglaterra y sabía de lo complicado que era, ya en la práctica, traducir del inglés al castellano lo aprendido, trance en el que yo estaba. Ahí estuve dos años , aún después de que fui “corrido” del MOPT por “comunista”. El Jefe del departamento, el ingeniero Rodolfo Dobles Viloria, furibundo anticomunista, consideró que mi viaje a Cuba y mi atrevimiento de dar una charla con diapositivas, sobre ese viaje, era inaceptable. Felo me defendió y es en solidaridad que me mantuvo como arquitecto asistente en su oficina privada.

Después, cuando asumió, junto a Bertheau, la tarea de fundar la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica, me ofrecieron una beca para viajar a Londres, para capacitarme como catedrático de la naciente escuela. Ya yo estaba encarrilado en una febril actividad política y opté por declinar la oferta.

Pero con Felo seguí teniendo una fructífera relación . Admiré su capacidad de llevar adelante una bien cimentada carrera profesional como arquitecto, y como director de la primera escuela de arquitectura del país, a la vez que se desarrolló como notable pintor del paisaje urbano.

Felo nunca olvidó su origen humilde, habiendo nacido en Paraíso de Cartago, hijo de una familia laboriosa, sin mayores medios.

Me he enterado de su muerte, a los 95 años. Y he querido recordarlo con este comentario, porque lo cierto es que me enorgullezco de haber contado, en momentos difíciles, con su apoyo, su comprensión y su amistad.

 

 

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