Sergio Erick Ardón: Los alajuelas

Sergio Erick Ardón Ramírez.

Es común oír y leer sobre la forma de ser de los alajuelenses. Generalmente se nos presenta como gente llana, sincera, irreverente, progresista, hospitalaria.

¿Pero será verdad?

¿No es que hemos levantado un mito que nos complace, que nos diferencia de cartagos y heredianos, de josefinos?

Todos ellos menos francos, más conservadores y entufados. Yo mismo lo he hecho algunas veces y termino, entre tantas virtudes reclamadas, dándome cuenta que estoy exagerando.

Es cuestión de percatarse del entorno, incluso del entorno familiar , para caer en la cuenta que hemos levantado un mito. La cacareada sinceridad,  la confrontamos con conductas pueblerinas y mal dicientes, y se cae. La hospitalidad , bien hemos aprendido que es de boca, hay reservas desmedidas ante el desconocido y hay prejuicios que llevan a cerrar las puertas.

¿Progresistas? los habrá, no tantos como conservadores y supersticiosos y rezadores.

Sería cosa de masoquismo seguir apuntado falsas virtudes, y carencias comprobadas. Lo cierto es que para ser lo que decimos ser hay un largo trecho que caminar. No es amargura, ni es pesimismo, tampoco es frustración, y menos afán de sacar el bulto.

Es simple y llana constatación.

Los alajuelenses tenemos nuestras particularidades, las propias de los pueblos pequeños y aletargados. Que todo esto lo superemos y que lleguemos a ser como quisiéramos, pasa primero, por reconocer nuestra verdad.

Así veremos si lo de humildes también es parte del mito.

 

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