David Barrientos.   Mi primera relación sexual la tuve sin condón. Ella era mi novia, así que sabía que no iba a contraer alguna Infección de Transmisión Sexual (ITS), pero tuvimos el riesgo de que ella quedara embarazada.

Tengo 25 años, soy una persona de clase media, con una familia relativamente “normal” y sin ningún problema de gravedad en mi infancia o adolescencia. Estudié en un colegio privado cristiano y fui criado dentro de esa misma religión.

Y nunca me hablaron de sexualidad.

¿Por qué les cuento sobre mi aburrida vida? Para darles un ejemplo que incluso una persona como yo puede cometer la estupidez de tener relaciones sexuales sin ningún tipo de protección en su primera vez.

Según la Segunda Encuesta Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva-2015, publicada por el Ministerio de Salud: el 53% de las mujeres y 69% de los hombres que viven en Costa Rica ya habían tenido relaciones sexuales a los 18 años de edad. Esto quiere decir que las personas tienen sus primeras relaciones sexuales durante su tiempo de colegio.

Es por esto — y unas cuantas razones más — que el Ministerio de Educación Pública (MEP) incluirá, a partir del próximo año, la “Educación para la afectividad y la sexualidad” como asignatura regular en su programa de estudios para los estudiantes de décimo año.

La Ministra de Educación, Sonia Marta Mora, comentó que los contenidos incluirán temas como relaciones positivas, nuevas masculinidades y feminidades, la importancia de la denuncia en las relaciones abusivas, el papel del Estado y el placer.

Ella misma dijo que, según estudios realizados, es un mito que la educación sexual fomenta las relaciones sexuales a temprana edad, y que la idea es que los jóvenes y adolescentes tengan una sexualidad plena y responsable, estando debidamente informados.

Cabe destacar que el MEP ya implementa cierto tipo de educación sexual en sétimo, octavo y noveno, pero sus contenidos interactúan con otros de Educación para el Hogar, Ciencas y hasta Educación Cívica.

Este es el primer paso para que sea una asignatura por sí sola.

Cristianos en contra

Para variar, un grupo de personas cristianas (entre ellos diputados) se opuso a estas clases de educación sexual desde su primera presentación como parte de la materia de ciencias en el 2012.

Fue por eso que la Sala Constitucional falló (números 2012–11.395, 2012–10.456 y 2012–11404) a favor de que las clases fueran optativas — o sea no obligatorias — diciendo que “salvaguarda el derecho de los padres de familia a exceptuar a sus hijos” de estas clases “en los casos en que afecte sus creencias religiosas o los valores que desean transmitir a sus hijos”

Mi pregunta es: ¿por qué una persona evangélica o católica no querría que su hijo o hija recibiera clases de educación sexual?

Y ojo: al principio les dije que fui criado en la religión evangélica entonces sé lo que dice la Biblia respecto a las relaciones sexuales dentro y fuera del matrimonio, de la pureza y todo lo que eso conlleva. No solo lo conozco, sino que lo creo.

Sin embargo, después de un pequeño sondeo entre amigos y amigas que fuimos al mismo colegio y nos criaron de la misma forma, me di cuenta que el 100% ya ha tenido relaciones sexuales y el 88% lo hicieron antes de casarse. Ese mismo sondeo me mostró que un 12% de ese grupo lo hizo entre los 10 y 15 años, y un 52% entre los 16 y los 20 años.

Así que, cristianos o no, las personas están teniendo relaciones sexuales antes del matrimonio. Las clases van más allá de solo decidir si se tienen relaciones sexuales o no, ya que se tratan temas como relaciones abusivas, verdaderas masculinidades y el placer…¡Ah, el placer! Eso que nos satanizan muchas veces.

El papel que juega la familia es fundamental, pero debe asumirlo. No podemos nada más no hablarle de sexualidad a nuestros hijos e hijas. Las clases son optativas, así que si “a su hijo lo educa usted” por favor hágalo bien y enséñele un poco más allá del pecado.

Embarazos no deseados

La Segunda Encuesta Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva también reveló que la mitad de las mujeres no deseaba su último embarazo y uno de cada tres hombres no deseaba el último embarazo de su pareja.
¿Pero por qué debemos evitar los embarazos no deseados, especialmente en colegiales? Porque está relacionado con la pobreza.
Muchas adolescentes que quedan embarazadas en su etapa de colegio se ven forzadas a abandonar sus estudios, esto para trabajar y mantener a su bebé y se da un efecto dominó donde, al no tener escolaridad, le es muy difícil encontrar un buen trabajo y caen en la pobreza, y como el bebé crece en pobreza, el ciclo se repite.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el 2014, mujeres entre los 12 y 17 años parieron a 12.508 niños en Costa Rica.

Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)

Los embarazos no deseados no son la única razón por la que el MEP implementará las clases de educación sexual.

En el 2014, la Caja Costarricense de Seguro Social hizo un llamado de atención dada la alta cantidad de ITS en el país. En ese año, un total de 880 personas fueron tratadas por ITS; es decir, dos personas al día.

La Caja recomienda el uso del condón como la forma más eficaz de prevención.

Conclusiones

  • Las clases de educación sexual hay que celebrarlas, apoyarlas y promoverlas. De hecho, si tuviera que encontrarle algo malo al proyecto del MEP es que no sea obligatorio desde edades más tempranas.
  • A los cristianos: no le va a pasar nada a su hijo o hija por aprender cómo se pone un condón o qué es la sífilis. Tomemos esto como una ayuda y un extra a la educación (muy valiosa, por cierto) que ya ustedes dan en sus casas.
  • A los colegiales: ¡edúquense! Es lo mejor que pueden hacer. No anden jugando de hombrecitos cogiendo sin condón o creyendo que no son lo suficientemente hombres o mujeres sin no cogen en el colegio. Yo no lo hice en esa etapa y no me pasó absolutamente nada.
  • Debemos fomentar en la adolescencia y juventud vivir la sexualidad de manera responsable, físicamente y espiritualmente. Hay preparar a los jóvenes a tomar decisiones informadas, conscientes de lo que puede o no pasar en todas las áreas que una relación sexual involucra.

David Barrientos
Periodista

La Revista CR

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