Shirley Campbell Barr.

 

Carta a mis abuelas

Primero vino una abuela de hace años
y tomó su asiento en la primera fila
Después vivieron los días difíciles
y los muchos hijos
y en una de esas
de que si quiero
de que si no…
de que los hijos solo vienen y ya
en una de esas
vino mi padre
y nació bendito
con la certeza de la esperanza
con el sol en la mano
y mi abuela sonrió…
como sonreía siempre
con la bendición de cada hijo
con la misma sonrisa que nos heredó al marcharse
con esa sonrisa del color de las más fuertes
con la misma sonrisa de las que no se detienen nunca
a pesar de las montañas a su paso

Luego siguieron los días difíciles
y mi abuela que busca
y trata de entender
la mejor forma de ser feliz
y un día que parece que es
y muchos días que no es feliz
y revisa los recuerdos
y recuenta los hombres a su paso
y vienen más hijos y más sonrisas
y la misma hambre de antes
Luego murió mi abuela
sin la sonrisa de antes
y sin verme las palabras

Mi abuela sigue sentada en la primera fila
y me cuenta cuentos al oído
y me muestra caminos y atardeceres
y nunca la vi
pero mis manos se parecen a sus manos
según cuenta mi padre
y mis sueños son sus mismos sueños
según mi padre.

(De Rotundamente negra y otros poemas)

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Por Shirley Campbell Barr

Es antropóloga, activista y poeta afrocostarricense. Sus obras poéticas dan voz a su activismo, centrado en el empoderamiento de los pueblos negros y especialmente de las mujeres negras y en animarlas a establecer su lugar en la Historia. Su poema Rotundamente negra (1994) se ha convertido en un símbolo para las mujeres de los movimientos de mujeres afrodescendientes de América Latina por su mensaje autoafirmante a favor de los pueblos afrodescendientes.