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Cuento

Los niños de Chernóbil

Svetlana Alexiévick. Pienso tan a menudo sobre la muerte que no quiero verla. ¿Nunca ha escuchado usted las conversaciones de los niños sobre la muerte? Por ejemplo, los míos. En la séptima clase discuten y me preguntan: «¿Da miedo o no la…

El profeta

Rodrigo Madrigal Montealegre.  Una noche fuimos a la Cinémathèque, en donde proyectaban la película Casablanca y luego nos encaminamos a la bella Place de la Contrescarpe, en la que Sergio continuó evocando historias sobre la Villa de…

Un cuento muy corto

Ernest Hemingway.  En las últimas horas de una tarde calurosa lo llevaron a la azotea desde donde podía dominar toda la ciudad de Padua. Las chimeneas se perfilaban sobre el cielo. La noche tardó poco en llegar y entonces aparecieron los…

Los panes negros

Anatole France.  En aquel tiempo, Nicolás Nerli era banquero en la noble ciudad de Florencia. A la hora de tercia se encontraba ya sentado ante su pupitre, y a la hora de nona aún estaba allí sentado, haciendo cuentas todo el día en sus…

El cerdito

Juan Carlos Onetti Borges. La señora estaba siempre vestida de negro y arrastraba sonriente el reumatismo del dormitorio a la sala. Otras habitaciones no había; pero sí una ventana que daba a un pequeño jardín pardusco. Miró el reloj que le…

La isla a mediodía

Julio Cortázar. La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo. La pasajera lo había mirado varias veces…

Aquellos días en Odessa

Heinrich Theodor Böll.  Hacía mucho frío en Odessa aquellos días. Cada mañana íbamos al aeropuerto en grandes y ruidosos camiones, por la carretera mal adoquinada. Allí esperábamos, muertos de frío, a los grandes pájaros grises que rodaban…

Las llagas abiertas

Rodrigo Madrigal Montealegre.  Llegó el momento de abandonar Sevilla, me despedí de los compañeros de ruta y tomé uno de los trenes locales con locomotoras decimonónicas que, impulsadas con carbón mineral, avanzaban lentamente,…

El marinero de Ámsterdam

Guillaume Apollinaire. El bergantín holandés Alkmaar regresaba de Java cargado de especias y otras mercancías preciosas. Hizo escala en Southampton, y a los marineros se les dio permiso para bajar a tierra. Uno de ellos, Hendrijk Wersteeg,…

No oyes ladrar los perros

Juan Rulfo. –Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte. –No se ve nada. –Ya debemos estar cerca. –Sí, pero no se oye nada. –Mira bien. –No se ve nada. –Pobre de ti, Ignacio. La…