¡Tenemos Presidente y terminó el partido!

Las elecciones ya terminaron, tenemos presidente, el partido ha terminado…

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La política tiene varias cosas en común con el fútbol, la más similar es el comportamiento de la afición, siempre llena de pasión y el corazón del equipo. Pero veamos un partido de fútbol, a los jugadores y los aficionados, antes, durante y después del partido:

  • Previo al partido:
    • Los Jugadores: Se preparan, analizan las estrategias, las alineaciones y calientan motores.
    • La Afición: Gritan y vitorean, atraen las buenas vibras para los suyos y lanzan las malas sobre los contrarios, pero en un ambiente amistoso y de forma desapasionada, todos esperan el partido en el fondo saben que cualquier cosa puede pasar pues en fútbol no hay nada escrito.
  • Durante el partido:
    •  Los jugadores: luchan y se golpean entre ellos mientras la afición los apoya, o a veces los insulta, pero están en la cancha concentrados en lo suyo, no sabrán de algo que pase en la gradería a no ser que sea algo realmente fuera de serie.
    • La Afición: Tienen toda la atención está centrada en los jugadores, de cuando en cuando un miembro de la afición rival grita y otro le responde, pero de forma esporádica y luego la atención se centra de nuevo en el partido, lo que el de la barra contraria piense poco importa pues lo importante es mi equipo que está en la cancha, pero la adrenalina sube entre ls que observan, mientras los que juegan la liberan en la cancha.
  • Termina el partido:
    • Los Jugadores: que ya terminaron con lo suyo, se abrazan entre ellos, cambian camisetas, se van a los camerinos y quizás hasta se van a tomar unas cervezas al salir del estadio, eso porque son amigos, se conocen, han jugado unos contra otros muchas veces, son profesionales que ya hicieron su trabajo tan bien como pudieron, el apasionamiento y la rivalidad quedan en la cancha y muere cuando termina el partido, la adrenalina se consumió.
    • La Afición: Tienen la adrenalina al tope, han estado todo el tiempo en sus lugares viendo, sufriendo y gritando, ahora todo termina, la atención ya no está en los jugadores, ellos se fueron y como es de esperarse la atención junto a la adrenalina se dirigen a la afición contraria, esta es la parte peligrosa, porque toda esa adrenalina ahora se va para la calle y corre libre, con el peso del gane o la derrota en la mente.

Esta es la razón por la que luego de los partidos se disparan los accidentes, crímenes y agresiones, pues el partido ya terminó, pero el apasionamiento de la afición no, aunque los jugadores estén en un bar festejando todos juntos, las aficiones chocan.

Las elecciones ya terminaron, tenemos presidente, el partido ha terminado… Comprendamos eso por Dios… los choques entre los adeptos a uno u otro partido no van a afectar el resultado, el partido ya terminó, no faltará quien diga que el árbitro, TSE, era un vendido, en todo juego pasa, pero sepamos ganar y también perder, los victoriosos no ganan nada con humillar a los derrotados, y los vencidos no ganan nada con sus gritos, los resultados son y seguirán siendo los mismos.

Hemos terminado un proceso electoral muy doloroso para el país, la campaña nos dividió, por no decir desgarró, no debemos hacer las heridas más hondas, debemos continuar, vivimos en democracia y la voluntad del pueblo habló, para bien o para mal tendremos el gobierno que merecemos, pues esa inteligencia colectiva que llamamos: “Mayoría”, lo escogió, ahora sepamos ser oficialistas y oposición responsables, sin apasionamientos, más si con argumentos, sepamos respetar la decisión del pueblo y defender nuestros ideales a la vez, eso es en el fondo saber ser oposición u oficialistas, en una democracia madura, no permisiva por un lado o viceral por la otra, pues al final el Sol se levantará sobre toda nuestra tierra y por igual, si llueve, lloverá parejo, seamos nación, sepamos ser país, hagamos patria.

Saludos y bendiciones.

 

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