UCCAEP: Empresarios piden intervenir Acueductos y Alcantarillados

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Los hechos son vergonzosos: casi 400 mil personas sin agua potable en 14 cantones de la Gran Área Metropolitana y lecciones suspendidas en 343 centros educativos por falta del líquido, revelan la urgencia de intervenir Acueductos y Alcantarillados (AyA).

Mientras esto ocurre, AyA no acepta responsabilidades y se las endosa a sus usuarios, y a la reducción de las fuentes de agua superficiales -que cada año se presentan- en el verano, cuando en realidad existen fuentes de agua que no se aprovechan por una falta crónica de infraestructura.

Así lo pide la Unión de Cámaras (UCCAEP), solidarizada con los miles de vecinos de Hatillo, y de otras comunidades, quienes llevan varias semanas con un pésimo servicio; mientras AyA tiene ¢100 mil millones de colones sin ejecutar, solamente en los últimos dos años para obras de infraestructura, es decir un 25% de su presupuesto anual.

Esta subejecución presupuestaria -que anualmente se observa en los estados financieros de la Institución- demuestra la carencia de planificación de corto, mediano y largo plazo, así como la ineficiencia imperante en esa Institución que resultan de la no ejecución de obras y proyectos programados y autorizados, lo cual pue- de interpretarse como un incumplimiento a los usuarios, quienes pagan servicios públicos, que no reciben.

Una institución pública, como AyA, debería de tener una ejecución anual del ciento por ciento de sus recursos financieros, que provienen de tarifas públicas pagadas mes a mes por sus usuarios, y de préstamos bancarios.

Recordemos que en una comunicación reciente el Ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, informó al país del superávit de un grupo de Instituciones públicas; entre ellas AyA.

Los faltantes de agua potable, las deficiencias en su distribución y la lentitud en el desarrollo y construcción de obras, así como las debilidades en la operación y mantenimiento de los sistemas existentes, son un peligroso obstáculo en los esfuerzos nacionales para enfrentar la propagación de la epidemia del COVID-19, y la recuperación económica del país.

El abastecimiento del agua potable está directamente relacionado a los controles de salud en la población, por lo que esta irresponsabilidad de varios años deja a muchos grupos de población en condición de alta vulnerabilidad, ante el ataque del COVID-19.

Es inaceptable que en los últimos seis años AyA ejecutó menos de un 10 por ciento del préstamo contratado -en el 2008- con el Banco Centroamericano de Integración

Económica (BCIE), por $130 millones para financiar el Programa para la Reducción del Agua No Contabilizada, es decir fugas y defectos en las tuberías.

Debido a estas anomalías se desperdician o pierden 51 de cada 100 litros del agua potable que AyA inyecta a sus cañerías; esto significa más de 200 mil metros cúbicos perdidos al día en sus redes de agua potable, en el Área Metropolitana.

Esa cantidad de líquido podría abastecer a miles de personas, quienes padecen las deficiencias en el servicio que AyA debería darles de forma continua.

La intervención es urgente, AyA necesita que la alta dirección esté a cargo de profesionales, quienes conduzcan al orden a la gran cantidad de empleados de Acueductos, y logren eficiencia en el manejo de los recursos, para la vital inversión en infraestructura.

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