Un domingo libre de humo, presas y estrés

¿Se apunta usted también? La actividad estará abierta durante los próximos domingos, hasta el 3 de marzo. 

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José Ricardo Carballo Villalobos, Periodista.

Tal parece que no solo los heredianos son dados a andar por media calle. Ahora también los josefinos incorporamos esa costumbre y no precisamente por falta de aceras o exceso de huelgas. Más bien, lo que parece motivarnos es un propósito muy noble y saludable: la actividad física.

El pasado domingo, en aras de despejarme un rato y respirar aire fresco, salí a caminar por San José. Aunque en esos casos casi siempre me inclino por los recorridos entre las arboledas y el lago de La Sabana –me encanta la naturaleza- esta vez varié ligeramente el rumbo, más por inocente curiosidad que por manifiesta intención.

Cerca de la estatua de León Cortés, me llamó sobremanera la atención un hecho insólito que, salvo que estemos en Semana Santa o vacaciones de fin de año, cuesta mucho presenciar: el Paseo Colón totalmente libre de carros. En su lugar, había un hormiguero de personas que ni siquiera el abrasador sol de mediodía logró ahuyentar. Niños, jóvenes y adultos de todas las edades, procedencias y estratos sociales reunidos para disfrutar de deporte, juegos, baile y diversión al por mayor.

El Paseo Colón, sede habitual de presas, bulla y agobio extremo, era un remanso de diversión, alegría y sana interacción social. No un parqueo de filas interminables de vehículos, como luciría entre semana, sino que, al menos por unas cuantas horas, se convirtió en un parque de diversiones al aire libre, gratuito y apto para todo público.

Diversión variada

Todo obedecía a los Domingos familiares sin humo, organizados por la Municipalidad de San José, el Comité Cantonal de Deportes y el Ministerio de Salud, con el apoyo de empresas privadas y un nutrido grupo de colaboradores que velan por el orden y la participación equitativa de todos los presentes, a quienes les comparten información de interés sobre temas como el proyecto de descarbonización 2018-2050 y La Ley de Control del Tabaco.

Una excelente iniciativa digna de apoyar y replicar en otras zonas del país. Pero volviendo a mi recorrido por el “Parque” Colón, pude ver de todo y para todos los gustos. Juegos de mesa gigantes, inflables, canchas deportivas y hasta un canopy y una pared para escalar en medio de la ciudad.

A mi derecha, un niño aprende a patinar, escuchando atento las indicaciones de su padre; más adelante, una familia entera participa de un “raid” en bicicleta; a lo lejos un grupo de amigos juegan “gato” con enormes piezas metálicas, mientras que los más pequeños saltan sin cesar en los inflables y una niña, feliz, se luce frente a su mamá haciendo acrobacias en una cama elástica.

¡Qué maravilla! Cientos de ciudadanos experimentando un domingo familiar lleno de deporte, recreación y ejercicio. Lejos de las computadores, celulares y tabletas. Nadie pregunta por la clave de Wifi y ni siquiera vuelven a ver el teléfono, salvo que sea para tomar una foto o un video de recuerdo. ¡Cómo nos hacen falta este tipo de espacios en estos tiempos digitales donde la vida se nos escapa entre pantallas y conexiones 24-7!

Mejenga de “voley”

Yo, que, desde hace días, vengo con la fiebre del voleibol, me pongo a bolear un rato con un grupo de desconocidos. El “voley” forma parte de mi top 3 de deportes favoritos –junto con el fútbol y el baseball-, y por alguna razón, nostálgico que es uno, quería recordar cuando era parte de la Selección del colegio o del equipo de aficionados del barrio de Guadalupe, durante mis años universitarios.

Esta vez, a diferencia de épocas pasadas, no había uniformes, afición ni gimnasios de por medio. Era sobre la calle pelada, en puro asfalto, como en las mejengas de barrio de la infancia. La cancha se ubicaba en las cercanías de Torre Mercedes. A pesar del riesgo inminente de profanar a bolazos el solemne aire victoriano del Hotel La Rosa del Paseo o de destruir el jardín a la entrada de las oficinas de una reconocida transnacional, no hubo consecuencias qué lamentar y sí mucho qué disfrutar al calor del encuentro.

A nuestro lado, otros muchachos, con mayor o menor destreza, jugaban tenis, futbol o la fusión de ambos -fútbol tenis–, otro de los deportes más solicitados y que me quedó pendiente para una próxima ocasión. ¿Se apunta usted también? La actividad estará abierta durante los próximos domingos, hasta el 3 de marzo.  Aún hay tiempo para vivir, junto a familia y amigos, domingos sin humo, presas ni estrés. Le aseguro que el trinomio sagrado de cuerpo, mente y alma se lo agradecerá mucho.

 

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