Una sociedad en misterio tras la crisis venezolana

Según Francisco Barahona, existen dos escenarios para una realidad venezolana llena de incertidumbre, y se basa en que el Gobierno actual se vaya del poder y se establezcan racionalmente un calendario electoral para nuevas elecciones y que estos políticos se vayan del país. El otro escenario es una guerra civil con posible presencia militar de otras naciones.

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 Anauim Valerín Pérez, julio 2017 – Redacción.  Costa Rica.  Escasez de alimentos y medicinas, abundan las enfermedades que una vez estuvieron erradicadas, la prensa sufre cada vez más y la población vive sumergida en el dolor.

 Encuestas como Venebarómetro, en el 2016 afirmó que una quinta parte de venezolanos solo comen una vez al día, y 78 de cada 100 indicaron que han perdido su peso por falta de alimentación, esto ya es cotidiano en este país, y se le conoce como el fenómeno “Dieta de Maduro”.

Es Venezuela, el país que actualmente vive una de las peores crisis institucionales, económicas, políticas y sociales de su historia.

Francisco Barahona Riera, quien es politólogo y abogado, habló con larevista.cr sobre la situación que enfrenta hoy Venezuela.

¿Qué era Venezuela cuando llegó Hugo Chávez?

El Partido de Acción Democrática (ADECOS) y el Partido Social Cristiano (COPEI), responsables de sacar a Venezuela de una dictadura militar, alternaron su poder por alrededor de 30 años. Durante el tiempo en el poder, confrontaron una guerrilla fuerte (el foquismo), contribuyeron a la pacificación de la misma utilizando el ejército y lograron superar el conflicto.

En medio de la armonía que existía entre los dos partidos políticos, en una Venezuela con potencial y riqueza petrolera, sale a relucir la corrupción e inicia la disminución de oportunidades y derechos a trabajadores, privatización institucional, entre otras faltas.

“Llegó un momento en que la corrupción, la decepción política de una gran cantidad de ciudadanos, especialmente clase media y universitarios, llegó a echarle la culpa a estos dos partidos políticos. Y los sectores populares, comenzaron a ver y a protestar contra la corrupción”, comentó Barahona.

Fue ahí cuando se empiezan a dar grandes protestas ante la decepción del presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, que prometió superar la pobreza y no fue así, ya que cayó en ideales neoliberales.

Una serie de fuertes protestas en 1989, llamada el Caracazo o Sacudón, registró cifras oficiales de alrededor de 276 muertos y se dice que desaparecieron más de 3.000 personas.

En ese escenario político entra en acción Hugo Chávez, quien en 1992 da un Golpe de Estado al presidente Pérez. Sin embargo Chávez se rinde, y antes de ser llevado a la cárcel, le da un mensaje de esperanza al puebloen el que afirma que el país se enrumbará hacia un destino mejor.

Posteriormente se fortalece el próximo presidente Rafael Caldera, del COPEI, “un hombre con sentido de liderazgo, tratando de darle cierta ilusión a arreglar los problemas sociales, políticos y económicos de Venezuela. Y no lo logró. Fue ahí cuando tomó la decisión de liberar al coronel Chávez”, afirmó el experto Francisco Barahona.

El coronel Chávez, según Barahona, sale de la cárcel con un sentido de héroe. Ya había tenido un motor muy fuerte de críticas; había que recurrir a la idea planteada por Bolívar de integración latinoamericana, el tema antiimperialista, y la crítica a los partidos políticos tradicionales que no podían superar esto.

Fue ahí cuando Hugo Chávez con gran labor toma la presidencia de un país dolido. La historia se multiplica: convoca a una Asamblea Nacional Constituyente, que es la madre de la actual constitución venezolana, y transforma y amplía la base político democrática.

Es una constitución con grandes bases y con un cuarto poder, llamado el Poder Moral, constituido por el Tribunal Supremo de Elecciones, la Defensoría de los Habitantes, la Fiscalía General y Contraloría. Además se inauguró una democracia participativa, generando todo un sistema de consulta al pueblo para toma de decisiones.

El presidente con el paso del tiempo siguió ganando elecciones con un gran liderazgo, “estableció misiones para construir casas, para la salud, educación y más, con recursos provenientes del petróleo”, afirma Francisco Barahona.

El panorama que amplía el politólogo Francisco Barahona se basa en tres elementos históricos. En primera instancia se empieza a observar un liderazgo muy largo del presidente Chávez, quien cambia la economía con inspiración socialista y establece una clara relación con Cuba. También se dan escenarios que marcan una sociedad con libertades más limitadas, incluida la confrontación con el sector privado.

El segundo elemento es que el petróleo se rebaja a menos de la mitad del ingreso del país.

Y como detonante, el tercer elemento es la enfermedad y muerte de Hugo Chávez, dejando en la presidencia a Nicolás Maduro, un hombre sin experiencia política, con cierto grado de formación castrista y un planteamiento simplista y nada democrático.

Una Venezuela gobernada por Maduro

Nicolás Maduro empieza a desempeñar un papel con decisiones políticas y económicas que van en contra de los ideales del expresidente Hugo Chávez.

No tienen dinero, reducen grandes contribuciones en materia del sistema de distribución, no pueden seguir con financiamientos a América del Sur, Cuba, Nicaragua y el Caribe. Lo más  grave es que empieza la carestía de alimentos, medicinas y servicios.

En política exterior, se alía con China, Rusia y el gobierno Sirio, con grandes facilidades en materia de terrorismo, según comenta Barahona.  Entonces arma a sectores del pueblo y los institucionaliza, como la Guardia Nacional, principalmente con armas provenientes de Rusia.

Ante una sociedad desgastada se eligió la Asamblea Nacional, donde ganó con un 80% la oposición, causando un golpe al poder y deslegitimación del parlamento, cuyo poder el Ejecutivo no acepta. Esto lleva al extremo de que el Congreso queda inhabilitado y la Corte Suprema de Justicia toma los mandatos de la Asamblea Nacional.

Llega el momento del proceso de consulta acerca de la aprobación del pueblo sobre el Gobierno de Maduro y posteriormente el de elección de gobernadores. Ambos procesos el Tribunal no los convocó, incumpliendo la constitución del país, y cerrando así todos los canales de expresión popular.

La actual iniciativa del presidente Maduro es que realizará un perfeccionamiento del plan revolucionario de Chávez, aduciendo que la Constituyente será comunal, campesina y obrera, dejando claro reformar el Estado y redactar una nueva Constitución con el fin de generar la paz y estabilidad del pueblo venezolano.

“Lo más grave de esa convocatoria es que está hecha contra la Constitución actual, que la oposición está defendiendo actualmente, porque en esta Constitución sí participaron los partidos de oposición”, remarca Francisco Barahona.

Es una convocatoria que está en contra de la Constitución actual, debido a que el mandatario propuso una Asamblea formada por 500 miembros elegidos por el “voto del pueblo” directo y secreto, aunque no aclaró si universal.

Lo que atenta gravemente, porque debe ser una elección por vía de referéndum, donde sí se aplique el principio universal, tal como lo dicen sus leyes.

Por esta razón, la Asamblea Nacional unánimemente convoca el domingo 16 de julio a una consulta nacional para preguntarle al pueblo venezolano si quiere o no una constituyente, mientras tanto el Tribunal afirma que esta acción es ilegal y no participará.

Sociedad dividida

La oposición lleva más de 100 días de toma de las calles de Caracas, solicitando cinco puntos: elecciones generales, liberación de políticos presos, canal humanitario para atraer medicinas y alimentos, renovación de poderes y desarme de bandas armadas cercanas al oficialismo.

Mientras tanto, Maduro muestra en sus discursos que si las urnas no lo favorecen, utilizará las armas.

Según Francisco Barahona, existen dos escenarios para una realidad venezolana llena de incertidumbre, y se basa en que el Gobierno actual se vaya del poder y se establezcan racionalmente un calendario electoral para nuevas elecciones y que estos políticos se vayan del país. El otro escenario es una guerra civil con posible presencia militar de otras naciones.

Si bien es cierto Chávez representó la esperanza para el pueblo oprimido y para romper con la corrupta élite gobernante y el imperialismo de Estados Unidos, acabó en una pérdida de oportunidades para los venezolanos al no crear una economía sostenible, ni mucho menos apostar a su gran riqueza petrolera. Ahora este país se viste de una gran incertidumbre tras el desastre que vive.

Tras el plebiscito del domingo, alrededor de 7,2 millones de venezolanos participaron para rechazar la Asamblea Constituyente, solicitar a militares defender la constitución actual, y apoyar a nuevas elecciones antes de que termine el mandato de Maduro en 2019.

Sin embargo, al no haber aprobación alguna del oficialismo, actualmente este plebiscito es visto como un simple acto simbólico, cuya oposición debía ponerle números a lo que afirma el rechazo a las actuales decisiones de Maduro.

Venezuela está lejos de alcanzar la paz. Mientras el oficialismo recalca que fue un acto ilegal y generador de violencia, la oposición busca mecanismos para hacer valer su Constitución y los mecanismos de consulta popular.

 

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