Valeria Varas. Antropóloga y escritora

La nación puede ser entendida como: “una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana” (Anderson, 1993: 23). Imaginada, porque aunque todas las personas que pertenecen a una nación no se conozcan jamás, en la mente de cada uno se percibe que forman parte de algo. Tres aspectos son básicos en la formación de la nación: tener una memoria común; poseer algún tipo de unión ya sea lingüística o cultural que proporcione un alto grado de comunicación y; la existencia de un grupo organizado, tal como la sociedad civil (Hroch, 1993:55).

En Latinoamérica, los criollos buscaron esa memoria común no en la lengua como lo hizo Europa, sino en la historia. En el caso de Costa Rica, en los albores de la creación de la nación, la población luego de la Independencia, paulatinamente puso en crisis su identificación con la gran República Centroamericana (Palmer, 1992:178). Fue la Campaña Nacional de 1856-57, la que le imprimió gran estímulo a los sentimientos patrios costarricenses, permitiendo que estos se desarrollaran a raíz de la guerra, la prensa nacional y de algunas expresiones artísticas; sin embargo esta identidad costarricense se vio mermada a causa de la epidemia de cólera que se produjo en el país, el desastre fiscal, la crisis económica y luego el golpe, destierro y fusilamiento del héroe de guerra, Juan Rafael Mora. (Palmer, 1992:178).

En Costa Rica, la idea de una nación prospera bajo el gobierno de Guardia influenciado por el Viejo Mundo, pero al morir este y al acabar el proyecto ferrocarrilero que impulsó, los gobiernos siguientes debieron recrear el discurso nacional oficial (Palmer, 1992:182).

Esta recreación fue difícil, ya que por ejemplo, antes de la declaración de la República en 1848, en Costa Rica nunca se habían celebrado las fiestas patrias del 15 de setiembre, a pesar de un decreto que lo ordenaba. Esta carencia los liberales la solucionan parcialmente el 23 de julio de 1881, con la fundación del Archivo Nacional; y en agosto de 1881, con la publicación en el periódico oficial de los “Documentos Históricos y Estadísticos”; seguido unos años después con la fundación del Museo Nacional en 1887 y un año más tarde con la creación de la Biblioteca Nacional, en 1888. La base documental de la biblioteca se creó con libros donados por la Universidad de Santo Tomás, que cerró sus puertas en 1885 (Sistema Nacional de Bibliotecas, 2023).

Estas instituciones fueron una fuente de información importante, que le sirvió a la élite intelectual y a los políticos para apropiarse de los elementos necesarios para construir la nación costarricense De esta manera, no es hasta que se alcanzan ciertos avances modernos como el desarrollo de la prensa y la creación de instituciones que resguardan la memoria y la creatividad costarricense, que el nacionalismo logra despuntar para permitir proyectar en un mayor número de ciudadanos y ciudadanas, la imagen de lo que una élite voluntariosa propone como será la Costa Rica imaginada. En especial, ha sido la Biblioteca Nacional la institución que ha venido jugando un papel esencial en aglutinar y combinar a través del resguardo documental diversos tipos de relaciones objetivas.

El nombre de la Biblioteca honra a Miguel Obregón Lizano, quien tuvo la visión y promovió que, con la colección de la biblioteca universitaria se fundara una Biblioteca Nacional y más adelante que se crearan bibliotecas públicas en el país. Estos esfuerzos se vieron reforzados más tarde con las leyes de Derechos de Autor y Derechos Conexos y con la Ley de Imprenta en donde se ordena que la producción intelectual entregue a la Biblioteca ejemplares de sus publicaciones. Además, la Biblioteca Nacional pasó a formar parte del Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI) y es el ente organizador de las 57 bibliotecas públicas en todas las provincias del país. Es en el SINABI en donde se integra la Agencia ISBN e ISSN. Hay que agregar que, la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano, pertenece a la Asociación de Estados Iberoamericanos para el Desarrollo de las Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA).

Las culturas dentro de un país están en constante movimiento y transformación, por lo cual, ha sido fundamental que la Biblioteca protegiera documentos producidos a través del tiempo otorgándole un sentido de pertenencia a quienes formamos parte de esta  “comunidad imaginada”.

Según el Ministerio de Cultura en la actualidad

“…la Biblioteca Nacional de Costa Rica Miguel Obregón Lizano recopila, conserva y difunde el patrimonio documental de Costa Rica, a través de periódicos, libros, revistas, mapas, fotografías, música, audiovisuales, entre otros artículos… Su colección documental está conformada por periódicos publicados desde 1833, revistas desde 1864, libros publicados en Costa Rica desde 1836 y de extranjeros desde el siglo XVII; además, música y archivos sonoros costarricenses, videos, fotografías, mapas y planos” (MJD: 16/12/2021),

Hasta la actualidad, a los 135 años de fundada la Biblioteca, esta ha tenido 16 directores y directoras que han sostenidos la labor de la institución en diferentes periodos históricos, incluyendo etapas difíciles como la Guerra Civil de 1948 y la crisis del COVID en 1919. Por ejemplo, en los años que se vivió la pandemia y la población del país se debatía entre la vida y la muerte, sin poder movilizarse si no se tenían permisos especiales, ni salir a socializar; cuando universidades, centros educativos, comercio, no podían trabajar presencialmente, la Biblioteca bajo la dirección de Laura Rodríguez Amador no descansó y otorgó un espacio a la ciudadanía para mantener viva y de manera virtual la producción del conocimiento nacional. A través de esta institución pudieron compartir saberes universidades, periódicos, instituciones públicas y privadas, artistas, asociaciones, cooperativas, sociedad civil, personas escritoras, etc., resguardando así la memoria y las identidades que conforman la Costa Rica actual.

Estos esfuerzos le fueron reconocidos a la Biblioteca Nacional otorgándole en el 2021 el Benemeritazgo. Cuando recibió esta distinción, su directora expresó:

“El Benemeritazgo de la Biblioteca Nacional, institución que recopila, conserva y difunde el patrimonio documental, memoria e identidad de Costa Rica, es para la sociedad costarricense una celebración en el marco del Bicentenario de la Independencia de nuestra patria. Este patrimonio es testigo de doscientos años de vida independiente, de aciertos, desaciertos y retos como país; de la conformación de la Costa Rica multiétnica y multicultural, el aporte de miles de personas, grupos e instituciones” (MJD:16/12/2021).

Cuando las calles del país estaban deshabitadas y silenciosas, a través de internet escuchábamos ponencias, reuniones, presentaciones de libros y de trabajos realizados a nivel nacional transmitidos por la Biblioteca Nacional. Tanto la directora como el personal de la institución se pusieron al servicio del bien común, conscientes del rol que les toca desempeñar. Entendieron que mantener algún tipo de unión cultural, que proporcionara un alto grado de comunicación a los grupos organizado, era esencial para sostener la producción de la diversidad humana que conforman el Estado-Nación costarricense. En lo personal, he podido constatar este esfuerzo por la inclusión de la diversidad: las mujeres tenemos un lugar en donde se resguarda y se da a conocer nuestro trabajo y aporte a la consolidación de la democracia a través de la historia.

Larga vida a la Biblioteca Nacional “Miguel Obregón Lizano” y a todo su personal.

 

Bibliografía

  • Anderson, Benedict. Comunidades Imaginadas, México: FCE, 1993.
  • Calhoun, Craig. “Nationalism and ethnicity”, En Annual Review of Sociology, 1993. pp. 221 – 239.
  • Gellner, Enert. Revoluciones en el bosque sagrado. España: Gedesa, 1995.
  • Hroch, Miroslav. “From national movement to fully-fledged nation”, New Left Review. Nº 198, march-april. 1993. pp. 3 – 20.
  • Hroch, Miroslav. “La construcción de la identidad nacional: del grupo étnico a la nación moderna”. Revista de Occidente, No 161, 1994. pp. 45 – 60
  • Palmer, Steven. “Sociedad anónima, cultura oficial: inventando la nación en Costa Rica, 1848 – 1900”. En: Molina Jiménez, Iván y Palmer, Steven. Héroes al gusto y libros de moda. Sociedad y cambio cultural en Costa Rica (1750/1900). San José: Editorial Porvenir, 1992. pp. 169 – 205.
  • Unidad de Comunicación – MCJ. Biblioteca Nacional declarada Benemérita de la Patria, tras 133 años de resguardar el patrimonio documental de Costa Rica. 2021. Consultado en: https://mcj.go.cr/sala-de-prensa/noticias/biblioteca-nacional-declarada-benemerita-de-la-patria-tras-133-anos-de. 2023
  • Sistema Nacional de Bibliotecas. Los primeros 30 años de la Biblioteca Nacional
  • 1888-1920. Consultado en: https://www.sinabi.go.cr/exhibiciones/subportales%20tematicos/historia%20de%20la%20biblioteca%20nacional/index.aspx. 2023