Venezuela, EEUU y Rusia

Factores externos podrían ser decisivos en la resolución del conflicto venezolano

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Constantino Urcuyo Fournier, Politólogo.
La situación política venezolana, aparte del conflicto interno, conlleva la presencia de actores políticos extra hemisféricos , como Rusia y China, que ejercen una influencia importante sobre el proceso político de ese país por las inversiones de ambos; por la venta de armas y el envío de militares en el caso del primero.
La actividad de esos actores ha provocado una reacción de Washington que advierte constantemente sobre la “malignidad” de estos dos países en su actividad en la región.
En la medida en que el conflicto interno venezolano crece en intensidad, Rusia y los EEUU han intercambiado acusaciones, pero también han iniciado conversaciones en torno a un conflicto en que ambas partes juegan papeles de apoyo y confrontación con el régimen de Maduro.
Desde la colonia española el Mar Caribe ha sido objeto de los apetitos de las potencias. Primero fueron los ingleses contra los españoles, luego las contradicciones del Reino Unido y europeos con los EEUU (Doctrina Monroe), seguidas de la afirmación hegemónica de los EEUU a inicios del siglo XX (Corolario Roosevelt ). La guerra submarina en el Caribe , promovida por Alemania en 1941, fue otro episodio que reveló el valor de lo que los norteamericanos han caracterizado como su backyard.
Durante la Guerra Fría la URSS incursionó en esta región, desafiando la hegemonía norteamericana , con el objetivo de equilibrar su desventaja en el panorama nuclear. La movida táctica del primer ministro Krushchev respondió a lo que llamó colocar un erizo en los pantalones del tío Sam.
La salida de la crisis coincidió con este propósito, pues la URSS retiró sus cohetes de Cuba a cambio que los EEUU retiraron los suyos de Turquía.
La actual situación internacional plantea problemas similares, la inestabilidad en el vecindario cercano ruso (Georgia, Ucrania) se conecta con la inestabilidad en el Caribe.
La expansión de la OTAN hacia los países del espacio post soviético ha despertado ansiedades en Moscú, y la percepción a orillas del Potomac pareciera ser que una nueva versión de la teoría del erizo se ha activado. Es así como el asesor de seguridad nacional de los EEEUU, John Bolton ha señalado:
“A los rusos les gusta mucho meternos el dedo en el ojo…”
La confrontación entre rusos y norteamericanos no solo ha sido evidente sino que ha provocado una serie de encuentros para discutir la cuestión venezolana.
La primera de ellas fue el encuentro entre el delegado del presidente Trump, Elliot Abrams , y el viceministro de relaciones exteriores ruso, Sergei Ryabkov.
Ante el fracaso de este primer encuentro las conversaciones migraron a un nivel superior y el secretario de Estado Pompeo y el ministro ruso de relaciones exteriores, Lavrov, acordaron encontrarse en Finlandia.
Luego del encuentro el diplomático ruso señaló que una intervención militar de los EEUU en Venezuela sería catastrófica e injustificada.
Esta estrecha imbricación entre los acontecimientos en el Hemisferio Occidental y hechos en Eurasia (Ucrania, Crimea) podría vincularse con la preocupación rusa por sus inversiones en Venezuela y por la deuda venezolana por la compra de armas rusas. ¿Honraría un nuevo gobierno venezolano las deudas y respetaría la inversión rusa?.
El panorama es complejo y tiene que ver con la cambiante estructura del sistema internacional.
Para Henry Kissinger la situación está marcada por convulsiones y conflictos, cambios en la naturaleza de la estrategia (paso de lo objetivo a lo subjetivo), guerra asimétrica, regreso a la rivalidad entre potencias y la irrupción de los nacionalismos. Señala también que el orden global está en proceso de redefinirse, así como los conceptos de orden en cada región. Igualmente apunta que las relaciones entre las diferentes regiones se redefinen y que por primera vez en la historia cada región interactúa en tiempo real con las otras, afectándose simultáneamente.
La visión de un orden internacional en acelerado proceso de cambio es compartida por los rusos, aunque insisten en ello desde la perspectiva de la erosión del orden norteamericano y la emergencia de un orden multipolar.
Aunque las consecuencias de lo que ocurre en una región tienden a reflejarse en las otras, como lo demostró la crisis de los cohetes en 1962, lo cierto es que estos procesos se han acelerado y que las regiones actúan en tiempo real y se afectan simultáneamente.
Después del abandono de la Doctrina Monroe por Barack Obama y John Kerry, tanto Rex Tillerson como John Bolton han vuelto a reafirmarla.
El entendimiento entre las posiciones rusas y de Washington en torno a Venezuela es difícil, como lo ha precisado Andrei Kortunov director general del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia, quien explica :
Geopolíticamente, Moscú envía una señal a Washington: si te metes en nuestro patio trasero, debes esperar que tengamos alguna participación en tu patio trasero.”
La interconexión de regiones queda reconocida:
“No podemos esperar ningún tipo de trato entre Moscú y Washington. Washington no puede prometer a Moscú que no vaya a interferir o involucrarse en el espacio post-soviético. Del mismo modo, Moscú no puede darle a Washington ninguna garantía formal de que, digamos, dejará América Latina.
Pero puede haber cierto entendimiento implícito sobre las reglas de enfrentamiento. Vimos los intentos de establecer esas reglas desde la crisis de los misiles de Cuba. Ambos países son sensibles a su entorno inmediato. Ninguno quiere al otro activamente involucrado allí”, precisa de nuevo el académico.
Para quienes piensan que Rusia estaría dispuesta a intervenir militarmente en defensa de Maduro, Kourtonov señala :
“…definitivamente, Rusia no puede competir con EE.UU. militarmente. Rusia no puede resistir una intervención a gran escala de EE.UU. en Venezuela, (…) Pienso que si el gobierno de Trump decide intervenir, la reacción de Rusia se limitaría primariamente a declaraciones diplomáticas, quizá buscaría apelar a Naciones Unidas. Pero no veo una situación donde Rusia intente confrontar militarmente a EE.UU. en Venezuela.”
Por otra parte, la administración Trump no deja de señalar que frente a Maduro todas las opciones, militar incluida, están sobre la mesa.
La gran pregunta es: ¿cuán cerca nos encontramos de una intervención militar en Venezuela?.
El secretario de defensa interino Shanahan ha dicho:
«Hemos hecho una planificación exhaustiva (sobre Venezuela), así que no hay una situación o escenario para el cual no tengamos una contingencia
Por su parte, el Almirante Faller, jefe del comando sur de los EEUU, ha señalado, ante el congreso, la malignidad de la presencia rusa y la necesidad de prepararse para enfrentarla.
Todo pareciera indicar que las potencias externas negociarán el resultado en Caracas, por el momento la invasión norteamericana no está en el tapete, y el curso de acción pareciera ser la estrategia de asfixia, dado que una intervención militar implicaría el compromiso de 150.000 tropas, varios años de ocupación, para la reconstrucción, y enfrentar la resistencia del chavismo; además de los costos político diplomáticos que esto implicaría, particularmente en América Latina, sin descartar la inconformidad de sectores políticos y sociales en los EEUU.
De nuevo la región es el escenario del enfrentamiento entre superpotencias y los intereses geopolíticos globales parecieran imponerse sobre los intereses propiamente nacionales.

 

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