Venezuela un país sin intentos de resucitar

La constituyente de alguna manera es un parapeto, es un escudo protector de un gobernante cuya legitimidad se ha evaporado completamente.

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Anauim Valerín Pérez.  Días atrás Venezuela vivió un atentado a su democracia, la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente marcó una corporatización, sectarismo y políticas sin pluralismo, este último acontecimiento en este país podría llevar a mayor eliminación de instituciones democráticas e imposición de estructuras de poder que benefician a la única élite político-militar chavista.

Es así como el régimen de chavista, lenta pero progresivamente llegó al punto de irrespetar y negar la constitución de 1999 auspiciada y aprobada por el gobierno de Hugo Chávez.

Este es un tema que requiere verse desde diferentes aristas y escavar más allá de los últimos hechos, donde los únicos perjudicados son el pueblo, mientras sus líderes políticos de oposición buscan beneficios detrás de todas sus movilizaciones y los organismos internacionales sin acciones en pro de un país que decae en incertidumbre.

Para comprender esto mejor. tratamos este tema con Pablo Barahona, abogado, analista político y ex Embajador de Costa Rica ante la OEA, con amplios conocimientos de la realidad Americana y particularmente sobre Venezuela, quien comenta más a fondo sobre la situación de ese país.

Él, asegura que el único objetivo de la operación de la Asamblea Nacional Constituyente es brindarle oxígeno al régimen de Nicolás Maduro para finalizar su mandato.

“La constituyente de alguna manera es un parapeto, es un escudo protector de un gobernante cuya legitimidad se ha evaporado completamente y que ya no es capaz de gobernar sin la muleta de la Asamblea Nacional Constituyente, que está supeditando a todos los poderes para que de alguna manera sublime y disimule el hecho de que en Venezuela se acabó la democracia hace mucho tiempo”.

Pero las preguntas recaen, una vez que, a partir de estos acontecimientos, ¿hacia dónde se dirige Venezuela?

¿HORIZONTE ESPERANZADOR?

Más allá de esa bola de cristal, donde muchos son adivinos del futuro de Venezuela, la luz reconoce un desenlace totalmente desconocido, inmerso en una realidad trágica con pocos matices esperanzadores. La violencia e intervención del Estado no será solo hacia los opositores sino también contra los medios de comunicación, universidades, ONG’s, etc.

Pablo Barahona separa la realidad del país criollo en el mediano y largo plazo. En el mediano plazo, afirma Barahona que cualquier político heredará un mandato con muchísimas expectativas que no podrá cumplir en el corto y mediano plazo por la complicación económica y desbaratamiento de las instituciones con nombramientos a base de chavistas.

“Están preocupados de quién será ese primer presidente, en vez de darse cuenta que quizás ese segundo presidente ya podrá levantar cabeza, en el mediano plazo veo un desastre total, no los veo ponerse de acuerdo, veo a la población sufriendo mucho más”.

En el largo plazo para Venezuela podría ver una lenta recuperación, basado en condiciones de bonanza petrolera por razones geopolíticas y geoeconomía petrolera. Además, gran cantidad de los que han emigrado, su gente capaz, sus profesionales, no volverán a este país por la inseguridad, esto Barahona lo describe como una fuga de talentos tremenda para Venezuela.

“Yo no veo a Venezuela en 20 – 30 años otra vez colocada en el sitial en el que estaba, en el primer país llamado a ser el país que da el brinco al primer mundo”.

LÍDERES DE OPOSICIÓN CON INTERESES MUY MARCADOS

Paralelo a la incertidumbre que envuelve al pueblo, unos sujetan el cambio en manos de la oposición venezolana, quienes no han sido capaces de ofrecerle a la comunidad internacional un régimen creíble que permita determinar el futuro de este país en el postchavismo.

Estos líderes encabezan grandes movilizaciones, sin embargo, no demuestran la suficiente autonomía, madurez política y liderazgos sólidos y creíbles, con un pasado tachado por la corrupción, intereses muy marcados que llevaron a un reparto de riqueza poco equitativo.

“Producto de esa posposición eterna de la distribución de las rentas petroleras es que Chávez fue posible en un país con una exclusión social de alrededor del 80% y que ahora bajaron tremendamente en la época de Chávez, contrario en la época de Maduro que subiría por encima del 80%, de los más desiguales de América Latina”, afirma Barahona.

Razones que notoriamente le desarrollan al oficialismo argumentos para culpar a la oposición por las acciones sostenidas por Norteamérica, como lo es el bloqueo financiero de Estados Unidos contra Venezuela.

INTERVENCIÓN INTERNACIONAL EN CRISIS VENEZOLANA

Si bien es cierto, es poco lo que se puede resolver desde el exterior hacia la situación venezolana. Estados Unidos tomó medidas que incrementan la presión internacional, con medidas unilaterales ejerciendo prácticas de antaño como policía del mundo, pero tal situación se da también porque los organismos internacionales encargados en resguardar derechos humanos han actuado con lentitud.

“Es poco lo que ya puede hacer la comunidad internacional y sobretodo organismos multilaterales a los que les agarró tremendamente tarde lamentablemente la diplomacia, por mi experiencia propia, tiene tiempos que no se ajustan a los tiempos de la realidad”, alega Pablo Barahona.

Cuota de responsabilidad que se le apremia a Costa Rica también, que se supone es un país modelo en democracia y derechos humanos.

“Parece que nos gusta hablar sobre el tema, pero a la hora de la hora no trascendemos, porque la defensa del presidente Solís y su ministro de relaciones exteriores ha sido muy escasa al defender su posición sobre Venezuela”, según Barahona.

Hechos que requieren más profundidad en diálogos, que intervengan países que sean ejemplo en el tema, no como México, nación que atenta contra derechos humanos y han llegado a solicitar a Venezuela detener tanta violencia.

“Costa Rica debió liderar y debería estar liderando, sin embargo, ante la falta de liderazgos creíbles en países como México, donde adeuda en derechos humanos y en democracia y que vengan a repartir escapularios, a tratar de liderar para fustigar lo que está pasando en Venezuela es como si ellos mismos tuvieran estructura moral para repartir escapularios en esta materia y Costa Rica se ha sombreado, el Gobierno de Luis Guillermo Solís ha sido esquivo, muy escaso”, añade Barahona.

Por lo que demuestra que, mientras la comunidad internacional no logra coordinar acciones conjuntas para la defensa de los derechos de venezolanos. El gobierno de Nicolás Maduro toma fuerza en los últimos dos años generando un gran cambio para la región, aunque existan países como Estados Unidos interponiendo sanciones, lo único que causa es alimentar el discurso anti-imperialista que posiciona al país del norte como un agresor que busca derrocar al chavismo.

La solución del conflicto no está en sanciones unilaterales, estas son insuficientes y hasta contraproducentes, la situación venezolana depende de distintos factores externos como eminentemente internos.

Desde lo internacional, sin la concertación multilateral, hace que las medidas que tomen los países para presionar a Maduro serán escasas para abrir horizonte hacia una transición democrática, pese a la posible contra de China y Rusia, pero estos intentos deberán respaldar el impedimento en la nefasta penetración por la élite político militar en crímenes de lesa humanidad y ampliación del régimen inconstitucional y represivo.

Sanciones que deberán apuntar al orden político y económico para ilegitimar el gobierno de Nicolás Maduro. En el ámbito político, organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y el MERCOSUR entre otros foros de la región, deberán suspender relaciones, repudiar la Asamblea Nacional Constituyente y avanzar en la activación de cláusulas democráticas.

En lo económico, cuyos altos mandos acusados por tráfico internacional de drogas y violación de derechos humanos deberán tener sanciones individuales, que recaen en el gobierno oficialista.

Lo único que requerirán las acciones, es una compleja coordinación regional e internacional para que sean efectivas y defender el orden democrático y evitar la formación de un régimen dictatorial. Pero, sobre todo, lo único que se requiere es de voluntad política con el compromiso y disposición de defender los principios básicos de la clamada democracia.

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