Victor Valembois: A grandes males, pequeños remedios

Víctor Valembois. valembois@ice.co.cr

Odio esos botiquines (boticas minúsculas); uno les abre la puertita y se cae la mitad. En francés, a los remedios les llaman “comprimidos”, por lo enano*. Pero para mí, esas pequeñas pastillas (etimología: pancitos…) o pildoritas son una peste grande.  ¿Remedio para Dolores o más dolores para Angustias de la Concepción?
Tampoco sé por qué, en Chile por ejemplo, utilizan tanto “parche* curita”; no será porque son muy amigos de los curas. Los ponen (los parches, entienda) a lo largo de un país bien angostito. Van por cualquier cosa, en cualquier momento, por cualquier potito (me lo recalcó, allá, la suegrita: es indecente hablar en este caso sin el diminutivo).
Al revés, Marinita de la Esperanza, con la homeopatía, echa p´alante, gotita a gotita. De esas botellitas aparentemente ridículas e insípidas, nace el remedio hasta contra la gota (ese gran problema de los golosos). Cucharita a cucharita*, pastillita a pastillita, culito, culito se volverá sanito, se repondrá todito.
Pero vuelta la tortilla, puede ser torta… En pos de cumiche*, cosa de impresionar a la señorita Villagra (virgen -ma non troppo-), para pretender ser Popeye, él se “enviagra”. Pobrecitos los dos.  “Del mal, lo menor, por ende, de esos susti-a-tutti, una dosis pequeña es mejor”.
Así también con otras hierbas menudas, como el cianuro. En la pinche isla de Santa Helena, los ingleses así liquidaron a don Napo: labor tesonera, andante perseverante*, pero en maldad. ¿Tendrá remedio?
Señores de la policía, en lucha tenaz contra la droga*, ¿por qué, en vez de quemar tanto polvillo en paquetitos…, no logran una fórmula para transformar todo eso en pastillitas de vitamina “A”, de Amor, que en realidad falta…¿Posología?  Pos, como las pociones, un cucharadita diaria, por favor. “Poquito a poquito…. porque es bendito”.

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