Víctor Valembois: A lavarse, cochinos

En mi norte celta se decía que “en España la gente no se baña”. Lo cual fue y es así, en ciertas partes, por un cristianismo retrógrada, para el cual bañarse era lascivo y hasta pecaminoso.

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Víctor Valembois. Escritor y Catedrático universitario.

A ver si nos tiramos a la piscina… Quiero hablar de higiene y de coronas, pero antes, contextualizo…

Conquistando hasta Bélgica, los romanos nos dejaron muy útiles recuerditos por todo lado. Iglesias… romanas (tenía que ser), como el pueblo donde nací (Cortoriacum, Kortrijk, en la “vía” entonces entre el Atlántico y Colonia Agripina: Colonia, Köln). Era pesadito, ese trabajo de mandar a mis antepasados a trabajar, por lo que, como en la Roma imperial, esos latinos, habitantes del Latio italiano, iban regularmente a refrescarse en fuentes termales por allí, en la entonces aldea de “Spa”, cerca de Lieja, casi pegada a Alemania. Esas tres letritas del topónimo vienen del latín vulgar por “fuente”. En latín clásico, ciceroniano, sería “fons”, que nos dio fuentes bautismales y hasta… bibliográficas.

Lavándose de vez en cuando, esos legionarios eran más higiénicos que nosotros los germánicos que nos lavábamos de cuando en vez. Todo ello consta, en “Sobre la guerra en Galia” de Julio César, primer fake news a su favor, que nosotros los ahora mayores teníamos que leer -y memorizar-. Ahora a ustedes les basta leer -y disfrutar- más de un álbum de esos de Asterix (otro producto belga, por si acaso).

En esas aguas termales allá, pues, en verano como en invierno, después chapotearon tantos extranjeros, desde Pedro el Grande, de Rusia, pasando por el Kaiser y sus generales (¡que se maten los soldados rasos…!) Cómo no…. también, en la época de Calderón Guardia, toda la tropa de estudiantes ticos: me lo contó mi amigo Marco Tulio Salazar, tan sabroso como sabio. Ahora todo hotel medianamente grande y decente ofrece “spa & resort”, siendo este último vocablo el que proporciona… el resorte para ir a la playa o a la montaña…

Pero, respecto de higiene, les debemos más a los arábigo-andaluces. En mi norte celta se decía que “en España la gente no se baña”. Lo cual fue y es así, en ciertas partes, por un cristianismo retrógrada, para el cual bañarse era lascivo y hasta pecaminoso. De acuerdo, como que en climas calientes más falta hace refrescarse… cambiar de ropa, etc.

Está bien… pero… como en la vieja Córdoba, ¿quién tenía docenas de baños públicos? Mi Carlos V, flamenco borgoñés, nacido en Gante, en Flandes, a 40 kilómetros de mi casa, una vez en sus tierras conquistadas, mandó cerrar todos lugares indecentes por donde pasaba en la península ibérica. Bueno… ¿Le perdonamos?  Es que su abuelita (Isabel de Castilla) y su mamá (Juana la Loca (casada en mi tierra) eran de esas beatas católicas, está bien, pero por favor…. con espantoso olor a beatitud…. y falta de buenas restregadas de jabón. Algo de eso también se pegó por aquí: basta leer las deliciosas memorias de otra amiga mía: la muy tica Virginia Grütter, respecto de su internado, en el Sion…

Pero, dígame, ¿quiénes enseñaron a llevar ropa menos oscura, más suelta, más decorada?  ¿Quiénes inventaron el cepillo de dientes y el desodorante?  ¡Esos mismos andaluces, en la misma época en que fuimos, a su vez conquistados nosotros por aquí, en el trópico!

Más tarde, un hindú, pero de significativo nombre musulmán (Mohamed Bath)…. inventó el shampoo y entiendo que por esa hilera vienen tantos nombres de “baño” (vocablo latino, casi igual en francés), con equivalentes (bath, bad y Bad, resp. en inglés, mi neerlandés y alemán, como allí también enWiesbaden) en referencia todos al mismo cuarto específico en la casa. Entre nosotros por lo general en vez de tina, va una buena ducha (las hay, marca Corona)… Interpreto que de allí vienen topónimos como Bath, en Inglaterra y Baden (con variantes) en Alemania. Cosecha grande, chico.

Desde mi llegada aquí (1974) me ha sorprendido que, por muy pobre, la gente suele ser aseada y bastante bien vestida:  pero vaya desperdicio de agua que observo por todo lado, en tanta calle maltrecha, como en el uso del grifo, para lavarse las manos y los dientes; mis vecinos…. la ducha (suelen ser tipo “corona”) la confunden con un sauna o con el Tempisque, cuando era limpio…

Pero hablando de coronas… y espigas, ¿no le interesaría un corona-cruise, viajecito que acaban de recetar a una gente en un crucero de esos? Ojo: entre las nubes de Coronado y en otras partes, a velocidad de contagio, puede que pasemos al… coronavirus, es decir: ¡ojo con la coronapandemia! Ya van miles de muertos, asiáticos los primeros, ahora también en los Estados Unidos y en Europa. Esa peste se originó en China. Hasta donde me llega la información, la causa de tal catástrofe actual se encuentra, entre otros, en determinadas prácticas de higiene (mejor dicho: la falta de ella), milenarias en otros contextos, por miles de millones. Como enseñanza para todos podemos y debemos extremar medidas de higiene: ciertamente, “de esa agua no beberemos”. E-spa-ntoso…., ¿no le parece?

 


Víctor Valembois.

Es Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Lovaina (KUL), Bélgica, y Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense, Madrid. Es Catedrático, ahora retirado, por las dos grandes universidades estatales del país. Ha sido Agregado Cultural de la Embajada de Bélgica entre 1984-1997. Por muchos años colaborador de la “Página 15” de La Nación y del Semanario Universidad. A su haber consta más de un centenar de publicaciones en revistas académicas de Costa Rica, Colombia, Chile, Cuba, España, Rusia y Bélgica. valembois@ice.co.cr

 

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