Víctor Valembois: “Cartago ha de ser destruida” … ¿de veras?

Tenemos sendas posibilidades de vida: o nos dejamos llevar por la corriente de lo superficial, lo masificado, agringado y comercial (Halowin, el futbol desde la gradería, la comercialización de Navidad, y un laaaaargo etc. o, mejor, aprendemos a remar: duc in altum, mar adentro.

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Víctor Valembois. Escritor y Catedrático universitario.

Me voy a zambullir en la historia, con la esperanza de que me sigan y no se ahoguen. Llevo casi medio siglo aquí y… no los entiendo… No es cosa de lenguaje, de palabritas ni de gramática: soy filólogo -filo loco- dicen por allí… porque a la madeja de la lengua, igual le saco el hilo, como me siento capaz de rebobinar etiquetitas locales hasta su puro origen en esa Roma, y ese Latium (el centro de Italia) del que provienen hablando y fabulando…

Acabamos de pasar la «Independencia», con bombas, platillos, faroles y faroleros… pero quién entiende este país:  partes enteras de CR son «griegas»; Atenas, Grecia, Filadelfia, Esparza, etc. Este país, por Colón lleva el nombre de Costa Rica, pero… nunca se adentró: creó un mito publicitario para justificar su propia empresa.

La realidad, aquí y ahora, sus regiones costeras se encuentran bastante postergadas, para no decir abandonadas: los puertos, la gente vieja, la juventud, las mujeres. Los del Valle Central se creen el ombligo del mundo, poco menos, pero nos olvidamos con gusto y si no también del resto, excepto cuando nos damos una escapada, un zambullido por allí en la playa.

Pero, aficionado a la historia… los invito a contrastar a confrontar, a ver quién sabe más sobre este rincón… No es pretensión; es deber: en todas partes donde he vivido (Bélgica, Alemania, la ex – Yugoslavia, Chile…), siempre trato de encontrar pronto un manual histórico, puede ser hasta escolar, para desde allí ir escarbando y, como pelar papas: distinguir la cáscara y el resto.

Es el colmo: a su colonización, sí, señores por nicaragüenses, en una especie de ·»ralea» desde allá, en 1563 (decenios después de la creación de la mayoría de grandes capitales, Quito, Bogotá, Buenos Aires entre otros) le pusieron el nombre de Cartago, ciudad en Túnez, derrotada, archi-enemigo de Roma…..   Mi no entender, masticaba el medio tonto….

No le pusieron “Nueva Cartago”, como en tantos casos históricos, interesantes, como Nueva York (por una ciudad en Inglaterra) ni Nueva Orleans (por otra, en Francia), no: más bien fue, sin gracia, sin dudarlo mucho, imaginando, menos: copiaron el nombrecito dado a esos lares por los españoles opresores… ¡como para celebrar una extraña “independencia”…

Para más INRI, el nombre remando remonta a una comunidad odiada por los romanos: Scipio, orador romano de primero, cada perorata suya la terminaba con “deinde Cartago delenda est”, lo cual en cristiano castellano remite a “por eso, cabe destruir Cartago”… y así hicieron finalmente, poniéndole sal por todas partes para que no volviera a crecer ni el pastito a sus pies…

¡Madre mía! La historia tiene sus vericuetos… Lo que pasa al respecto, es que la historia, la enseñanza de esa materia, aquí, en vez de ser una sólida base para contestar al “¿de dónde venimos?, pues la enterramos de muchas maneras, todos los días, hecha un cuento infantil, un escapulario escapista de cosillas, nichos separados en el cementerio: ¿no estamos en noviembre?

Yo no ignoro que en mucho, en cantidad de partes, la historia, como materia se diluye en un cuento de hadas, un tanto en revancha por lo que pasaba en mi época en mi país de origen: hasta en mi primer año universitario, en filología románica (nada romántica…) nos drogaban con aquello.

Ahora, en cambio, la historia, el estudio de nuestras raíces, la diluyen en una sopita de Estudios Sociales, brebaje bárbaro en mezcolanza de nimiedades, etiquetas muertas, figurines a memorizar para el examen, la nota. ¡Señores! Somos historia: ¡construyámosla!

Cartago, la original, era una ciudad ahora en Túnez, por ubicación de control del Mediterráneo y cantidad de gente, más importante que Roma misma. ¡No miento: consulten la maravillosa alfombra a sus pies…: ⇒ aquí!

Tenemos sendas posibilidades de vida: o nos dejamos llevar por la corriente de lo superficial, lo masificado, agringado y comercial (Halowin, el fútbol desde la gradería, la comercialización de Navidad, y un laaaaargo etc. o, mejor, aprendemos a remar: duc in altum, mar adentro.

No: ninguna parte de nuestra comunidad ha de ser destruida, al contrario: acordémonos de nuestras costas, para merecer el nombre hermoso del hermoso país donde habitamos; acordémonos hasta de los monos de aquí y allá: aparte de gente, somos un portento de naturaleza… y un país en construcción permanente.

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