Víctor Valembois. valembois@ice.co.cr

Hoy básicamente le pido la palabra a Adolfo Sánchez, alumno de aquel que se evoca: faro de cosmopolitismo, ya el lector deducirá por qué. A la persona aludida, por desgracia no la conocí sino a través de referencias de discípulos de él, entre otros Alberto Cañas e Hilda Chen Apuy, Manuel Antonio Quirós, todos “qepd” (que en paz descansen), lástima: porque harían tanta falta en el presente.  Adelante Adolfo:

“Transcurría el año 1955, estaba matriculado en el tercer año del Liceo de Costa Rica y teníamos otro profesor en francés, por lo que escudriñaba en aquella persona caucásica, de baja estatura y con un semblante muy serio. Luego supimos que se trataba del Profesor René Van Huffel. Con él recibí francés los subsiguientes años 1956 y 1957, para egresarme como Bachiller en Ciencias y Letras.

Es plausible destacar el profesionalismo y preocupación constante del maestro para que sus alumnos aprendieran la lengua de los grandes dramaturgos y filósofos galos y otros ilustres pensadores. Como consecuencia de ello, las lecciones eran muy amenas, aparte del gran respeto que se le tenía, por su carácter bastante serio.

En mi caso particular me interesaba tanto las lecciones con las que escribía con tiza en la pizarra, que apenas llegaba a mi casa, empezaba a transcribir del cuaderno de francés a las páginas en blanco.

Al final de cada lección, el maestro incluía el vocabulario de las palabras nuevas, así como la conjugación de los verbos vistos en la clase.

En la lección de francés, no sé por qué, se colocaba a la diestra del pupitre que me correspondía y empezaba a repasar la lección anterior; me acostumbré en los tres años siguientes con él siempre a la par mía; todo eso me sentía muy orgulloso de que valorara mi esfuerzo efectuado con suma delicadeza.

René Van Huffel

Como me gustaba el método de enseñar el francés, reflexioné y me presenté en esa materia, para optar por el título de Bachiller en Ciencias y Letras en el año 1957. Aprendimos a cantar la marsellesa, sin sospechar que el insigne mentor era de origen belga y no francés: muchos años después, por el Profesor catedrático Víctor Valembois supe su real nacionalidad.

Recuerdo muy bien que este pedagogo europeo, una vez manifestó en clase, que el idioma más dulce era el italiano. De hecho, siempre hablando en francés nos enseñó a conocer y a valorar la cittá eterna di Roma. Otra anécdota que vuelve a mi mente y como obtenía muy buenas notas, una vez me obsequió un libro en francés.

De hecho, sus clases no eran solo de un determinado idioma, sino de valoración de este como medio de penetración en determinada cultura y en una visión de mundo, ligada a determinada época y circunstancias particulares, pero todo con una perspectiva universal.

Todo esto redundó que siguiera estudiando en la Alianza Francesa. Con el gusanillo penetrado por varios idiomas, me matriculé en los cursos regulares de idiomas en la Universidad de Costa Rica, en: francés, italiano y portugués cinco lustros después.”

Hasta aquí, unas pinceladas por parte un exalumno de don René. Queda claro, el profesor ha de ser un motivador, no solo en determinada materia, sino en la construcción de un armazón de valores, no solo de billetera: importa cómo crecemos en años y sabiduría, con una visión de mundo a cuestas.

Total que el profesor, en la materia que sea, el docente (= “dirigente”, etimológicamente) ha de provocar ósmosis, ganas de ahondar en lo que se lee y aprende… Debe enseñar a viajar… aun en el mundo sideral de los sueños.

Más allá de lo específico de una materia y el aterrizaje por fuerza local de un enfoque, valoro el vuelo universal, cosmopolita, del hombre y la mujer, ahora ya de lleno en el siglo XXI, con mayor razón.

No solo por tratarse de un compatriota sobre el cual tengo varios otros apuntes biográficos, sino como ejemplo práctico de me ha interesado aquí divulgar esa pincelada introductoria. Tengo, de hecho, más apuntes personales respecto del caballero evocado, pero en este momento siembro la inquietud: quien sepa más sobre esa gran personalidad evocada, favor avisarme. Agradeceré con creces (valembois@ice.co.cr)

Por si interesa ahondar en el tópico:

Valembois, Victor: “René Van Huffel, un privilegiado puente con la cultura de habla francesa”: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/educacion/article/view/2253
10.15517/revedu.v28i2.2253

 

 

Victor Valembois

Por Victor Valembois

Víctor Valembois es un académico con una licenciatura en Filología Románica por la Universidad de Lovaina (KUL) en Bélgica. Ha vivido en Costa Rica por más de 35 años. Ha estado vinculado con la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional.