Víctor Valembois.

La vida es para adelante… ojalá para mejorar, no solo para ese vacío “echar pa´lante” del tico común, hiper-conformista, aferrado a la suerte del “si Dios quiere”: ¡por supueso que quiere. No se aferre al décimo de lotería cada semana: ¡agarre usted el arado de su vida!

Muy a contrapelo de ese nadadito de perro nacional, desde mis estudios en filología románica (nada romántica…) para mí lema es “Peñas Arriba”, por una novela de José María de Pereda, español (1833-1906). Me tocó la campana mental: consciente construcción creadora (y el “chineo” con lo artístico ayuda mucho).

Demasiado nos arrimamos a la cómoda comunidad que nos vio nacer, a la teta de la mamá. Ella, por falta de marido en sentido de compañero de verdad, cantidad de veces, aferrada además poco menos a la sotana del cura, muchos tan aldeanos como retrógradas, conformistas bajo el manto de cierta mediocre visión del cristianismo. Pero… ¡si ese Jesús de Nazaret era un rebelde: por agitador lo liquidaron los romanos.

Omar Dengo (1888-1928) nos sigue enseñando esa misma vía revolucionaria:

Hay un sentido en el cual la nación es el territorio,

pero hay un sentido en el cual la nación es el espíritu.

Y territorio estéril como espíritu poseído de odios

poco valen y significan

en el orden de las cosas destinadas a permanecer,

de aquellas que hacen con su grandeza que todos

en ciertos momentos seamos griegos

o seamos hijos de Palestina:

cuando admiramos a Fidias,

cuando recordamos a Cristo.       

“El maestro y la Política”

¡Ese es el estandarte que sugiero tomar entre todos, al iniciar un año nuevo más allá del cambio (diario, semanal o mensual) de papelito en el calendario, allí, detrás de la puerta! empujemos cada uno esa meta, continuadores del idealismo de don Omar, cegado de la vida, demasiado joven, por una estúpida peritonitis, no cuidada a tiempo.

El cosmopolitismo que postulo no es panorama televiso de tanta tontera local, mediocre de medianía con pinceladitas del exterior: ¡qué tirada: mirá que en el Medio Oriente siguen peleando! Ese Vladimir Putín, que se cree un nuevo zar, buscando pleito con el vecino del sur, para cohesionar artificialmente a su gente (¡el truco de Hitler!); producir y gastar armas es industria rentable y de paso va el brain washing de re-crear la Rusia imperial de Catarina la Grande.

Llegamos aquí, hace exactamente medio siglo, literalmente “con una mano atrás y otra adelante”: ella (ahora con cruel Alz…), en Madrid había conocido a tres ticos: a Carlos Araya Pochet le pasó entonces a máquina la tesis (¡con mi maquinita, vaya anzuelo!); a Marina Volio y a Gerardo Trejos (versión local de Romeo y Julieta, familias enemistadas), ambos en diferente nube, les agradecemos; y cómo no, conservo con gratitud la amistad con el siempre dinámico Óscar Aguilar Bulgarelli.

“Empunchados” fuimos; rotas las ilusiones socialistas por la bota pinochetista, no seguimos el esquema local del ruego semanal al pulpero “sí, cómo, me lo apunta en la libreta, porfa”. Luchamos, luchamos y luchamos, no conformándonos con ese pendelante verbal, miopía que sigue amarrando a tantos a la angostura de país.

Desde mi púlpito docente predico el “immer forwärts” lema que vi en un muro de ese Berlín de hace pocas décadas, medio destrozado, ya renacido de sus cenizas; sigamos el abrir horizontes al mundo-uno, cosmopolita-con-ganas: -más grande que mi Bélgica de origen-, nuestra esquinita, ¡pues va arrimado a dos grandes océanos!

Victor Valembois

Por Victor Valembois

Víctor Valembois es un académico con una licenciatura en Filología Románica por la Universidad de Lovaina (KUL) en Bélgica. Ha vivido en Costa Rica por más de 35 años. Ha estado vinculado con la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional.