Víctor Valembois. valembois@ice.co.cr

¡Ojo, alumnos! No es lo mismo un chanchito que un chancho pequeño. Y no todo chancho es cochinito. Dicen que el diablo es puerquito porque hace cochinadillas. Esta visión chancho-fóbica remonta a la Biblia, específicamente en Deuteronomio (14:3-21), donde sin ton ni son, a los animalejos de tres pezuñas los declaran sucios. Deben de ser  ateos muchos ticos, porque les encanta vivir a lo chancho chingo en Chingobeach… sin ahorrar, la mayoría. Es cierto: al chancho como lo crían.

Pero los animalejos en cuestión ahora se pueden desinfectar decentemente. Es fácil criar terneritos y tienen válvulas coronarias parecidas a las del hombre… que muchas veces vive en un chiquero. Además, ambos tienden a mirar pura… puercografía por Internet. Por eso también, a ciertas películas comerciales les llaman “chanchadas” aun estando lejos de Bahía Cochinos, en Cuba.

Entre los apellidos de ascendencia judía, no es lo mismo llamarse Weingarten que Schweinkopf… Gordo como un chancho se pone el mataburros (menos mal que no lo llaman matachanchos) cuando caracteriza al prójimo. Cuando refiere a la prójima, se pone más obeso todavía.

Según mi CD (chancho domesticado), hermanados con los marranos, los cerdos forman parte del mundo casero. En Chile hasta existen chanchos… eléctricos. En la Granja de animales, de Orwell, los bichos esos hasta se organizan democráticamente: “ante la ley todos iguales, sobre todo algunos”. ¿Adivinen quiénes?  Los cerditos por supuesto. En el relato, dos de ellos, Snowball y Napoleón, embarran la cancha.

Bueno, ya me hicieron la chanchada de desviarme del tema. Ahorren, cómprense un chanchito, un marronito, que le llaman en Colombia. Junten pesetas, chauchas y perras chicas. Quien no honra lo pequeño, no merece lo grande. Y más valen muchos pocos que pocos muchos. Recuerde, chancho limpio no engorda. Pero no por eso debe meterse con chorizos* y otras cochinadas. Además: cuidado, la gripe porcina es contagiosa.