Víctor Valembois: Ese valle en el bosque, viene de otra foresta…

Como sea, los apellidos forman parte de nuestra identidad… pero en nuestro caso evidencian una clara cerrazón que repercute en nuestra manera de ser. Este es un país de primos y parientes: peligrosa familia endogámica.

0

Víctor Valembois. Escritor y Catedrático universitario.

Esta columnita… medio torcida entre lo cosmo y lo polo…. sigue escarbando en torno a lo que nos identifica, como grupo (¡todos somos “indígenas” argumenté, etimológicamente!). Procuro entender la comunidad con la que convivo desde hace medio siglo, casi; pero después de casi medio siglo sigue sin aceptarme, entre otros por llevar un apellido “raro”. Sintomático.

“Exótico”, pues, ese caballero. El “mataburros” (polada verbal para el distinguido Diccionario de la Real Academia de la Lengua) tiene como lema secular el de “limpiar, fijar y dar esplendor”: muy importante, esa tarea, más en esta Costa Pobre, donde resulta “bien” hablar “más pior que el otro”. ¿No les comenté que mi finado colega, en plena reunión de cátedra, con sorna afirmaba que “Valembois ya es de los nuestros”… porque en plan de sorna, adrede utilicé algunos localismos tipo diay, ósea, mae?

Siento que me marginan, de entrada, por el apellido que “no es de nosotros” (y el segundo, Verbiest, vaya polada circunstancial, les resulta hasta “más pior”. Lo peregrino no está tanto en mi nombre, Víctor, vencedor, en latín, pero que resultó tan incorporado en esta chayotera como “Roger” que alguien me afirmó… es “bien de nosotros”.

Extraño extranjero me siento, marginado. Sigo con la Academia: “…procedente de un país o lugar lejanos y percibidos como muy distintos del propio”; por extensión, remite a “extraño, chocante, extravagante.” Pues algo tipo “espía que vino del frío”, piensan algunos, con base en aquella película. Peor si anda con ínfulas de cosmopolitismo…  ¿Cosmo qué, profe?  ¿Me lo podría repetir?

Resulta común, en el país, subrayar y hasta restregarle al forastero esa condición. Por de pronto, ese vocablo etimológicamente remitir a foresta, otro bosque, cosa un tanto despectiva: ¡Pues no cabe duda! Nacido al otro lado del charco atlántico, soy de otro potrero. Pero ojo, en países más grandes, como ese Chile donde, cazado… me casé y fui docente en Literatura Española Medieval (1972-3), más bien el ser extranjero, para nada necesariamente “gringo”, resulta en sí un atractivo.

Ella, la madre de mis hijos (ahora con Alzheimer, la pobre) me lo subrayó: me obsequió un hermoso “cd” de esos prehistóricos tipo 45; apenas giraban escasos minutos y contenía una especie de piropo cantado: “y verás cómo quieren en Chile, al amigo, cuando es forastero”. Víctimas del fatídico 11 de setiembre, no el de Nueva York, sino el de Chile, en 1973, nos venimos a esta tierra bendita de sol y gente.

Pero me pregunto: ¿a qué se debe cierta cerrazón que uno, al igual que varios colegas y amigos, de inmediato percibe, no más salido del aeropuerto, sí, aquí. Acordémonos por de pronto que este terruño resultó ser, en 1563, como una especie de ralea en esas iniciales décadas de conquista española en el “Nuevo” mundo.

Los cuatro o cinco docenas de habitantes iniciales de lo que tardaría en ser conocido como “Costa Rica” no vivían en ninguna costa: su jardín del Edén era un barreal por Cartago, por donde durante se puede decir por lo menos dos siglos se concentró el grueso… de la escasa población, cerrada en sí, con endogamia fuerte desde el principio: germen de lo que tenemos ahora.

No es solo cosa de cantidad, sino de diversidad. En contraste, tengo a la vista el libro: “Nicaragua – Historia de inmigrantes” (ed. Hispamer, 2007). El grueso volumen ofrece impresionante información metódica sobre épocas y países de inmigración, al norte del Río San Juan. Esa tierra, aparte de un tremendo componente precolombino mucho mayor que el nuestro, se nutrió en tremenda diversidad internacional.

En contraparte aquí se explica -sin justificarse- la relativa cerrazón local: comparativamente aparece evidencia lo tremendamente reducido y repetido de los apellidos más comunes en Costa Rica. Lo cual da lo siguiente como resultado significativo, en orden de frecuencia decreciente:

  1. Rodríguez:108.061 personas en Costa Rica llevan ese apellido. 2. Vargas, 92.864 casos. 3. Jiménez, 90.964. 4. Mora, 88.087: cuarto apellido más común aquí. 5. Rojas, 80.745. 6. González, 75.784. 7. Sánchez, 66.804.   8. Hernández, 66.560: octavo apellido más común. 9. Ramírez, 66.377: el noveno apellido más común. 10. Castro, 51.595 ticos llevan ese apellido, el décimo más común por aquí.  11. López: 50.765 casos hay, por aquí. 12. Araya: 49.569. 13. Solano: 47.418 personas se apellidan así, por aquí.  14. Alvarado: 46.155 personas. 15. Chaves: 45.763. 16. Pérez: 45.174. 17. Morales: 44.802. 18. Campos, 44.707. 19. Quesada, 44.675.  20. Gómez, 44.306. 21. Arias: 43.458. 22. Zúñiga: 41.548. 23. Quirós: 41.317.  24. Fernández: 41.027. 25. Salazar: 37.418. 26. Villalobos: ¡37.310 Villalobos hay en Costa Rica! 27. Brenes: 36.391. 28. Gutiérrez: 36.293 personas. 29. García: 36.201. 30. Alfaro: 34.731. 31. Vega: 33.894. 32. Aguilar: 33.370. 33. Calderón: 33.335. Valverde: 33.236. 35. Chavarría: 33.214. 36. Álvarez: 31.771. 37. Castillo: 31.415.  38. Salas: 30.443. 39. Espinoza, 30.355. 40. Martínez: 30.004. 41. Solís: 29.695. 42. Murillo: 29.676. 43. Soto: 29.164. 44. Chacón: 29.016. 45. Cordero: 28.719. 46. Méndez: 28.584. 47. Herrera: 28.322. 48. Monge: 28.229. 49. Montero: 27.125. 50. Barrantes: 26.955. 51. Segura: 26.517. 52. Madrigal: 26.502: ¡increíble ejército, ojalá cantantes de madrigales…!

Al respecto, por aquí felizmente prevalece un rasgo más cosmopolita que en mi tierra, donde solo se usa el machista apellido paterno. En dupla, se le da también honor a la progenitora; ¡pero tantos padres fallan! Polada máxima, la de esos varones varados…. Apoyaría, como en Brasil, la preeminencia del apellido materno antes del otro. Como sea, los apellidos forman parte de nuestra identidad… pero en nuestro caso evidencian una clara cerrazón que repercute en nuestra manera de ser. Este es un país de primos y parientes: peligrosa familia endogámica. Ese Valembois, valle en el bosque…. viene de otra foresta.

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box