Víctor Valembois.

Vaya, vaya, ese poca estofa, nacido en 1889, en una aldea austríaca cerca de la frontera con Alemania…. “se las trae” como reza ese conciso diagnóstico por aquí. ¡Pues llegó a incendiar toda Europa!  ¿Y ese Valembois incauto lo declara cosmopolita? Bárbaro…

Claro, bienvenido su suicidio, tardío pero real, en mayo 1945… ¡A la postre trajo beneficio para todos! Pues lo afirmo al haber dado yo una segunda hojeada y ojeada a su autobiografía tempranera (para que no falte, después escribió una continuación).

Bajo el nombre de “Mi lucha”, el aludido Hitler terminó de escribir un muy amplio y fundamentado grueso volumen en la cárcel, entre abril y octubre de 1924, guardadito después de una gran fechoría. En efecto, había participado en un fallido intento de golpe de estado, donde bajo el plomo cayeron una docena de compañeros. Los evoca en su dedicatoria…. ¿pero ya para qué?  La muerte es cosmopolita… pero no admite marcha atrás…

Cito por la fascistoide edición que tengo a mano, publicada en Chile en 1995. (He visto otra, aquí mismo en San Pedro de Montes de … Resulta, señores, que el futuro funesto jefe de estado se había forjado doblemente, y muy bien, primero como estudiante con profesores inteligentes, por ejemplo, en la forma de leer como también en la forja del sentido de la historia.

Pues bien, desde el primer capítulo de su libro, partiendo de imágenes en su pueblo natal, Hitler deja patente tener ojos abiertos sobre la historia de su patria, en confrontación con la invasión napoleónica hasta en su pueblo. Manos a la acción, después de luchar como soldado en mi tierra de Flandes, el futuro Führer sigue por la Somme, en Francia.

Luego, en el cap. VII, a las tropas alemanas cuyos integrantes cayeron muertos, y él mismo, herido (entre octubre 1916 y marzo 1917) Hitler las compara con la batalla de Termópilas (del año 480 antes de Cristo, según lo que estudió a partir de Heródoto: ¡brillantes bases, en comparación con el “conocimiento” localista que muestran los estudiantes de ahora!

De esa buena educación, no es de extrañar que al joven Adolfo le llegan, también por su padre, “concepciones más o menos cosmopolitas” señala. Solo que, joven y hambriento en Viena, busca ingresos, en parte como peón, en parte como artista.

Óleo sobre lienzo pintado por Adolf Hitler en 1913, donde se representa a Jesucristo durante su infancia con su madre María.

Pero… veamos: cómo descarrilar cuatro veces….: ¡buenos profesores… pero mal alumno!

Primero. Por la mentalidad que se había ido forjando en la zona germana de Europa bajo influencia de Bismarck y sus maestros, de los que destaca a Leopoldo Pötsch, de la Escuela Profesional de Linz (cap. I, del libro del que cito) el bigotudo se orienta hacia un peligroso sello de férrea construcción nacional, en sentido estrecho, chovinista.

Segundo: el caso evocado, delata también tendencias muy en boga en esas décadas, de racismo científico y de darwinismo social: eso de una “raza aria superior”, tapa del perol… resulta puro cuento y da al traste con la apertura universal que propugna el cosmopolitismo. Hitlercito, por favor: usted no tenía pelito rubio ni ojitos azules…. Y Goebbels, su ministro de propaganda, era un “inválido”, con su patita corta; aparte de Himmler, su omnipotente  asesor… confundía selección de pollitos con mejoramiento de la raza humana…

Tercero: Hitler siempre se presentó como nacionalista y socialista (de allí la especie de abreviatura de “na-zi”). Una opción, su derecho, pero además infravaloró a determinados grupos humanos -las mujeres, los homosexuales, y, en particular a los judíos, confiesa… por lo que, confiesa: “de débil cosmopolita me convertí en antijudío fanático” (todo, en el cap. II). Todo ello (y más…) imponiéndolo por la brillante… pero bestial bota militar.

Cuarto y finalmente: si bien el cosmopolitismo bien entendido pretende una proyección hacia el futuro, dentro de la postura clásica y de cierta permanencia en el tiempo, aquel histérico Hitler postuló que ello duraría mil años… Pues… alabada sea la verdad… a ese “Reich”, goloso, empezado a construirse a principios de los años treinta, ya para mayor de 1945 le llegó el tiro de gracia.

(valembois@ice.co.cr)