Víctor Valembois: Honduras… hondas

¡Despertemos! Tengamos espíritu centro-americanista…. De Morazán hasta ahora, pasando por la gloriosa época, en la que pude participar lateralmente: los acuerdos de Esquipulas… otra batalla nos espera. Primer paso: quitarnos la venda de los ojos.

Víctor Valembois. Escritor y Catedrático universitario.

¡Qué barbaridad! Atónito, me doy cuenta que a un presidente centroamericano lo encarcelaron. Por mí que echen a varios: una cosa es el cosmopolitismo bien entendido, con la polis, la comunidad bien orquestada a nivel local y global (“glocal” le dicen ahora a veces) y otra, la polada que observamos, entre otros al norte de Costa Rica.

Por mí, que ese “presi preso” hondureño vaya cuanto antes a juntarse con su hermanillo, ese ya con cadena perpetua, allí en “los Estados”: ser “coconspirador” para “traficar unas 500 toneladas de cocaína a través de Honduras” (LN, 17.2.22) no es cualquier cosa.

Claro, desde que se publicó “Ariel” en 1900, se ha practicado en América Latina un etiquetaje simplificado por aquí. Muchos siguen lavándose las manos, calificándonos de buenos y hasta inocentes, en contraste con esos eternos malvados al norte del Río Bravo. ¡Vaya visión dicotómica, polada total!  Demasiado simple, pero ha marcado generaciones enteras.

No estoy postulando que allá, por el Potomac, son inocentes palomas… En 1823, el presidente Monroe, queriendo poner en jaque a los europeos, patentó la fórmula de “América para los americanos”, olvidando que, históricamente, esa nomenclatura era destinada a nuestra región, no la del norte.

Encarcelar a bribones intermediarios constituye un paso, pero incluso este, muchos no lo entienden: habría una lista de 13 personas más a extraditar.  Van incluidos diputados, periodistas y, se dice, hasta la esposa del presi-preso (¡Linda foto familiar!)

Charita, de nuevo una lucha contra serpiente con múltiples cabezas y colas… Evidente, mi querido Watson: mientras haya consumidores en el norte…. en el sur, de Ecuador para arriba… habrá incentivo para su producción…

Esa peste, mucho peor que la “corona” que todavía sufrimos, ya enquistada se encuentra en toda la región. Alguien me ha afirmado que desde Pamerola (base norteamericana en Honduras, ahora aeropuerto internacional), en “el país de los lagos y volcanes” se observan “air strips”, pistas clandestinas para el trasiego de esa maldita mercancía, hacia el norte, claro….

Pero pongamos de nuevo nuestros piecitos en Costa Rica. No somos inmunes… Las generaciones jóvenes han de saber -y nosotros, los viejos hemos de recordar- que el viejo Figueres fue capaz de escribir “cartitas” para su protegido, el prófugo yankee Robert Vesco, cuya antigua casa, la veo regularmente, ahora sirve para formación en salud….

Y todavía no entiendo cómo frente a otro eminente centro educativo, el “Edificio Metálico”, en el puro Parque Morazán (hondureño por cierto) llegó a perpetuarse una colosal estatua de un expresidente local que por otras pistas aéreas, del viejo Somoza en nuestro Guanacaste, también fue distribuidor de esa misma maldición que le reprochan a su ahora caído colega catracho. ¡Polos del mundo! No confundamos estatuas con estatura (en lo físico, puede ser, como de Gaulle, pero más importante aún en lo moral…)

¡Despertemos! Tengamos espíritu centro-americanista…. De Morazán hasta ahora, pasando por la gloriosa época, en la que pude participar lateralmente: los acuerdos de Esquipulas… otra batalla nos espera. Primer paso: quitarnos la venda de los ojos.

El mal ya se enquistó en esta “Suiza centroamericana”. Por ello, me hago una reflexión final: hablamos mucho de democracia, de elecciones y todo eso…. Pero más allá de “eleccionitis” imperante, constituye un paso adelante cuestionar además la calidad moral de nuestros gobernantes…  Si tenemos hombres y mujeres sin perfil ético…. estamos listos…: ¡otra dimensión, en una ecología integral!

Ese expresidente “se entregó”… porque, por Dios: no le quedaba “de otra”, como reza por aquí. ¡Nolo hizo por constricción cristiana frente a sus bribonadas! Polo astuto, lo hizo y hará, en cualquier tribunal que le toque, para que le rebajen la carguita de pena que se le va a imponer.

Ahora que el juez hondureño lo tiene guardado, antes de la próxima audiencia: le sugiero leer Crimen y castigo, novela de hace rato y de otro país, pero aquí y ahora de mucha actualidad también: sobre el arrepentimiento. El cosmopolitismo debe ser nuestra bandera.

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