Víctor Valembois Verviest
¡Aquííii… no Radio Columbia sino el viejo Gaviero, dando la lata o educando… Vaya, vaya… en torno a cada grupo humano, inevitablemente gira una auto-imagen y, en una especie de “otra cara de la misma moneda”… una hetero-imagen. Pobres gitanos: tienen una maldición mundial encima de sus cabezas… allí donde, perdonen: tiene una cabeza pensante como nosotros y… perdonen, por el otro extremo, evacúan igual. Nada de escatología ni lógica de escape: simple observación que da validez.
Y… sin embargo, durante siglos, mayormente por ignorancia se les ha considerado y tratado priori como degenerados: el vocablo “gitano”, en español, como su equivalente inglés sin base los hace remontar a ser “gypsies” que hasta se comieron o robaron la “e” inicial al topónimo Egipto”. ¿Quiere tabaco francés, fuerte, sin filtro? Fume “Gitanes”.
Históricamente fueron perseguidos y hasta asesinados por regímenes totalitarios, de la ideología que sea… En un volumen de “Tintin”, allá, en nuestra remota juventud, los identificaba a priori como “sin domicilio fijo” y por ello…malditos ladrones…
A no ser que uno esté acomplejado o enfermizo o… hasta alienado, no se nace solo, sino dentro de un grupo…. Pues siempre en la cabeza de uno anda con un sentimiento de “bueno”, para lo propio y… “dudoso” para el otro.
¡Cosa de grados, claro! Matices ponderables… pero sin ser antropólogo… supongo que, en África o en Australia… la condición humana resulta básicamente parecida… ¡Afirmar lo contrario… rápidamente nos llevará al callejón sin salida del complejo de superioridad (¡soy “más mejor” que mi vecino, haha…! O, al contrario, vaya, esa carga, individual o colectiva, genética o adquirida en el grupo… de buscar excusas: es que soy pobre, mis padres no me ayudaron, nací en un país subdesarrollado… etc. ¡Salado yo!
Intervienen múltiples factores…. Herencia, ubicación geográfica, un condicionamiento desde el nacimiento, un accidente grave en el transcurso de las décadas… ¡Lo peor es andar de capa caída, con cara larga, buscando “culpables” entre los otros del entorno, o el género: nací infravalorada: soy mujer; no me quieren… porque soy “homosexual”… y así…
En francés (que repito hasta el cansancio: ¡no es mi idioma materno! Reza el dicho de “les excuses sont faites pour s´en servir…. ¡Pamplinas, refugio cobarde, auto-castigo…. Y un largo « et cetera »…. No olvidemos tampoco el factor religioso… que a mi modesto entender, a través del culto colectivo o individua que sea, tendrá cierto peso, pero…
Lo peor es ponernos de antemano la cuerda al cuello o…. “igual pero distinto” como señalaba curiosamente el viejo José Figueres dejarnos embaucar por tantos que, por puri-tica envidia… nos ponen palos en las ruedas. Habla un educador viejo: como la enseñanza y su anverso: el aprendizaje muchas veces se presenta como la panacea… pues…. ¡depende!
En lo personal, de viejo ahora constato que, por mucho amor que le he tenido y le tengo a mi entorno de origen (Bélgica, un país con no menos de tres idiomas oficiales, educación y servicios de primera en alto grado hasta en el último rincón de ese pañuelito patrio… pues…) en lo personal y sin desdeñar otras vías y menos denigrar alternativas… soy quien soy porque salí de mi entorno pequeño. No siempre ha sido fácil, porque no nací en cuna de oro ni gané la lotería (palabrita esa que viene de mi tierra, no del personaje bíblico)…
El movimiento scout me reforzó una perseverancia heredada; campamentos de trabajo voluntarios, entre otros en Alemania y la ex – Yugoslavia… y un salto amoroso hacia América Latina … me forjaron en lo que soy, con cuatro valores y seis defectos… Claro: quizá me está pasando lo que, estudiante de sicología, un hermano mío, de repente exclamó: “quisiera ser otro… para admirarme a mi mismo…”
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