Víctor Valembois: Monumentos y memoria

Por cierto, y quién quitó todo rastro de Villa Bruselas, allí por Orotina, donde se supone que en 1524 nació nuestra democracia, con un cabildo elegido. ¿Se lo llevó el viento?       

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Víctor Valembois. Escritor y Catedrático universitario.

De repente les da por tirar todo por la borda….  No está, esa rebeldía, condicionada por alguna geografía: la vemos en Europa, en Estados Unidos, en Australia, entre otros. Algo tiene de iconoclasta y anárquico, como el terremoto social provocado en mayo de 1968, con epicentro en París, pero con ondas expansivas en Lovaina y en tantas partes.

Me dirán que, en Costa Rica y hace rato también, están con ganas de borrar con el codo episodios históricos; claro, los que tergiversaron son los otros. ¿De veras? Todo revuelto: ¿cuántas veces en Montes de Oca hicieron rodar, simbólicamente, la cabeza de John Kennedy, en el parque todavía de su nombre? Hace poco… por unas horas en un revoltijo de reivindicación feminista y anarquista, exaltados bautizaron así nomás la misma plaza en honor a Viviana Gallardo. ¡Vaya! Pero pareciera que la municipalidad en cuestión no se ha percatado, desde años, que en la noche convendría evitar ese gasto de focos eléctricos sobre un pedestal… vacío. (Pensábamos, algunos atrasados e ingenuos que lo real maravilloso era cosa de Gabo y otros, fuera del terruño local).

He aquí, pues, que a nivel planetario se desata un movimiento iconoclasta para remover cimientos históricos: en Virginia, en Estados Unidos, procuran sacar de su pedestal a generales confederados de los ejércitos del sur. Otros se oponen y… como chiquillos unos tiran la cuerda por un lado, otros en dirección opuesto. En Bélgica, en otro continente y otra vivencia, pero igualmente explosiva, de repente pretenden desatornillar a Leopoldo II, el de la finquita privada en lo que por décadas se llamó el Congo, ahora Zaire. Empieza en algún lado, en algún momento… pero, ¿dónde termina?

El cambio de etiquetas constituye otra plaga, igual con olas sorpresivas y que, quién quita un quite, a lo mejor nos toca pronto: si en Guatemala, a la vieja capital la llaman Antigua, ¿harán lo mismo con Cartago? (Nunca entendí cómo en la muy católica Costa Rica colonial pusieron entonces un nombre entonces ya tan condicionado por el islam…)

De acuerdo: cabe volver a visitar la historia: todo un tema, todo un programa, en los ciclos educativos y en la cabeza de cada uno: ¡estimulante! La historia implica contexto, visión de mundo, aquello de “yo y mi circunstancia” que aclara Ortega y Gasset… (Profe, profe, pero ellos dos…) Importante resulta ubicar a nuestro entorno como un producto con dimensión espacial (la geografía) y una temporal (la historia), ambos marcando el prieto pensar: me gustan los mapas, no esos con autopistas ahora como quien dice rayando todo uniformemente, sino los que muestran incidentes naturales: ríos, montañas, bosques… que forjaron mentes y mentalidades a considerar. Incita ello a pensar que no siempre todos pensaron de la manera nuestra.

Pero lo grave es como quien dice torcer el sendero. Ya lo detectaron Bauman y otros: prevalece ahora una vivencia apurada, presentista, iconoclasta de no considerar ni razonar sino a partir del ombligo: “tengo derecho” en todo… ¿incluso de ser ignorante? Pues… sí. Se respeta, pero no se comparte. Porque ello lleva a una diabolización del otro, a priori: aunque yo vea todo en blanco y negro o desde el color de mi linda piyama…. Cómo no: tengo derecho a opinar y a escribir cuanta babosada mal hilada y peor concebida exista…  Like it?  ¡Aplauda! Lo necesito por mi vacilante auto-estima…

Es así cómo de repente, desde el closet de la ignorancia, surgen individuos que proclaman que la tierra donde viven (mal) y se nutren (mal) era de “los ancestros”, como aquí, esa cantinela de los “indígenas”, olvidando que todos lo somos… de alguna parte. Sí… los celtas en mi tierra, los árabes en la península ibérica, y así hasta nunca acabar. ¡Por poco, esos infelices fanáticos del Estado Islámico vuelan esa monumental Sagrada Familia, construida en cien años! todavía sin el último toque. Ese revoltijo no deja de ser interesante, siempre y cuando entendamos que en el fondo todos somos migrantes, desde África, cómo no. Peor no quedemos así no más ad perpetuam escarbando tierra pisada: para ser consecuente, ¿no deberíamos entonces también ponernos a medio orientarnos acerca de, pues sí, profe, ese Medio Oriente: donde antes del Estado de Israel vivía alguna gente, y ahora, profe, ¿todos son judíos? ¿Todos son palestinos? Enredo mayúsculo.

La cosa se pone color de hormiga, con ese epígono de lo políticamente correcto, re-interpretando con criterios de hoy, realidades, sí, hasta conquistas de antes, basado ello en una visión de mundo, armas y posibilidades de entonces. Pero… ¿tan angelito era Moctezuma (que dicen es nuestro bisabuelo)?  Interpretar el mundo de ayer con criterios de ahora resulta sumamente arriesgado: el sable tiene dos filos. Por eso, un momentito: memento ¡(y no solo en ruso), “monumento” se relaciona con “memoria”: es el mirar con pupila heredada, la retina marcada por un contexto. Pobre perspectiva, verlo todo ahora solo con los ojos de mi lindo amorcito de ayer en la tarde…

¿Llegará ese momento entonces también en Costa Rica?  Vaya: ¿ya botaron la pigmea estatua de Figueres, restablecido en el Parque de la Democracia?  ¿Tanta estatua de Calderón Guardia, para qué? “Blanca y pura descansa la paz”… Horror… ¿no es ello una frase racista? Y pienso yo que Julio Cesar, cuando (en su blog, profe: no había Facebook) proclamó que “de todos pueblos los belgas son los más valientes” … ¡sin pensar, el imberbe: hubiera precisado! ¿Eran valones o flamencos, esos “primeros” habitantes por allí?

Así todo, revolviendo inútilmente el gallinero en la superficie, a puro picotazo en la superficie, en vez de escarbar en profundidad. De nunca acabar… Por cierto, y quién quitó todo rastro de Villa Bruselas, allí por Orotina, donde se supone que en 1524 nació nuestra democracia, con un cabildo elegido. ¿Se lo llevó el viento?

 


Víctor Valembois.

Es Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Lovaina (KUL), Bélgica, y Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense, Madrid. Es Catedrático, ahora retirado, por las dos grandes universidades estatales del país. Ha sido Agregado Cultural de la Embajada de Bélgica entre 1984-1997. Por muchos años colaborador de la “Página 15” de La Nación y del Semanario Universidad. A su haber consta más de un centenar de publicaciones en revistas académicas de Costa Rica, Colombia, Chile, Cuba, España, Rusia y Bélgica. valembois@ice.co.cr

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