Víctor Valembois: Narciso, ¿cayendo otra vez esta vez en el trópico?

¡A ver cuándo despertará el Narciso tropical en nosotros!  Existe buena bibliografía, desde hace décadas, como aquel librito de Gaetano Cersósimo, Los estereotipos del costarricense, y, de nuestra querido Carmen Naranjo: Cinco temas en busca de un pensador. Pero… no hay peor ciego que el que no quiere leer… ni entender…

Víctor Valembois. Escritor y Catedrático universitario.

Narcisos tropicales, abramos los ojos… Cuando con mi esposa (ella ahora con Alzheimer profundo) llegamos a Costa Rica, hace casi medio siglo, de inmediato nos sobrecogió el fárrago de ideas preconcebidas que nos rodeaban…y siguen, como que:

-Este era, es y será la puri-tica democracia única y absoluta en América Central…. Por favor, no mezclemos agua con alcohol. Feo, feo, eso de compararse con el vecino más débil aún…

-Nuestras mujeres serían las más lindas del mundo… Charita, ¡viajemos, comparemos! Raro el asunto: ¿entonces por qué acabamos de perder otro certamen respectivo?

-Éramos… la tapa del perol, blanqui-ticos como la leche: y por eso nos sentíamos un pequeño París en construcción: ver nuestra dramaturgia inicial: como el caso de Ricardo Fernández Guardia, desde el principio de su Magdalena, oscilando (por lo demás interesante obra teatral entre Ostende (en Bélgica) y París (Francia).  ¿Qué arroz con mango es ese? (Para no hablar de racismo puri-tico)

-Nuestra educación, desde primaria hasta la universitaria sería de lo “más mejor”… ¿De veras? Entonces… ¿por qué leo sobre desastrosos conocimientos (repartidos y absorbidos) respecto de materias tan diversas como matemática e inglés entre otras?

Óleo en lienzo atribuido en 1913 a Caravaggio.

Se podría ampliar la lista, hasta con un ejemplo de auto-admiración hoy mismo en nuestra Revista. Esa mentalidad, estancada, repetitiva, resulta de por sí morbosa y hasta nefasta: es la mejor forma de anestesiarnos ante un suicidio colectivo. ¡Prefiero que juntos nos defendamos, nos definamos, defenestremos… a los malvados mediocres entre nosotros!

Pero aprendamos a ver, auscultar, percibir…, sin tapar la cara, con los ojos abiertos, no “ideologizados” – drogados como chiquitos bonitos. Van igual, cuatro espinillas en nuestra linda carita:

  1. Al día 27 del primer mes, en el glorioso año 2023… el número, no de muertos, como señala mi matutino, sino de reales “accidentados” y ajusticiados… se eleva a la modesta suma de 67. ¿Uyuyuy, bajura (de número)?
  2. Se relata otro episodio de un sacerdote (“sagrado”, en griego) pederasta, pedófilo perdido en nuestro tropical valle de lágrimas…. ¿Hasta cuándo? No valen las excusas como que también en otros países, etc.
  3. Se informa también de nuestro casi primer lugar… empezando por la cola, entre 38 naciones respecto de desempleo, con un no tan heroico porcentaje de 11, 6 %, dramático en sí, además de que un entendido en la materia, que cito, señala que “el país no ha hecho un esfuerzo significativo para cambiar la situación”. (“la sangre de Cristo…” ya oigo a mi empleada leonesa de arduo trabajar).
  4. De momento, por último, como que aquel macro-escándalo en el mini-país nuestro, el de los “troles” constituye una auténtica vergüenza nacional, posiblemente orquestada desde arriba. ¿Entonces? Apaga y vámonos.

Esos ejemplos todos, vienen sacados de La Nación, no el periódico de Buenos Aires de Argentina, sino de Costa Ria, el 28.1.23)

¡A ver cuándo despertará el Narciso tropical en nosotros!  Existe buena bibliografía, desde hace décadas, como aquel librito de Gaetano Cersósimo, Los estereotipos del costarricense, y, de nuestra querido Carmen Naranjo: Cinco temas en busca de un pensador. Pero… no hay peor ciego que el que no quiere leer… ni entender…

“Cosmopolitismo”  ¿Profe qué es eso; con qué se come?

Gracias, lectores, por su paciencia.

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