Víctor Valembois. valembois@ice.co.cr

Pensar que en el 2009 un internacional grupillo de arquitectos propuso rescatar esa “gran” área (es un decir) metropolitana. Pero falta el metro y sobran politas. La ideota era darnos cuenta de los ríos…

Pero perdonen, yo no veo aquí la majestuosidad del Rín, el Támesis limpiecito, ni islas como en el Sena o en el Tiber, en torno a los cuales se gestaron ciudadelas fortificadas que luego conocimos como París y Roma. Añoro la brisa, la histórica y la otra, que corre en la desembocadura del Hudson, del Mississipi, del majestuoso Calle Calle chilensis…

Claudio Magris, localizado en Trieste, en si lugarcito-trifinio entre paicesillos*, magistralmente escribió Danubio, libro-efluvio sobre la misma corriente de agua, pasando por culturas cultas, idiomas enredadillos y todo en encrucijadilla.

Por providencia y empeño, tuve oportunidad de admirar esta pequeña ciudad de Passau, por donde pasa el río, lugar que a la vista justifica su nombre de Dreiflussenstadt, ciudad de tres ríos. Pero, charita, vivo cerca de Tres Ríos, en torno a una triada de riachuelos… Y la comparación me dejó mareadito.

Necesito esta bocanada de aire fresco que dan los puertos, como San Francisco, y Pancho, su hermanillo menor: Valparaíso. ¿Verdad, Tere; verdad Isabelita? Tantos paseítos, ¿te acordás hermana? Por el plano, planito y pequeñito, por esas avenidas Brasil y Pedro Montt, que el amigo Allende tenía en la pupila. Es que por allí, lo comprobó Darío, pasaba todo el comercio de Europa y hacia allí.

De acuerdo, viéndola ahorita, por la mirilla de mi recuerdo, esa Playa Ancha, tampoco era más que una playita, sin pretensiones de Reeperbahn, en Hamburgo (y en todo caso un tanto menos pecaminosilla). Pero había una gran universidad y librerías… En fin, que al contrario de Lorca que refería a “corazón con arrollo”, busco un arrollo que sea, pero con un corazoncito.

Puede ser, no me opongo, como el Ámsterdam de mi hermanillo Brel, viendo chiquillas. Barcelona con su Rambla, también… Suspirar en Venecia, Nápoles e poi…morir. ¿Qué otra cosa es García Márquez sino un chiquillo de un pueblucho cualquiera, pero cerca, cerqui-tica del Magdalena?… Pero, charita Manrique, me tocó por el Virilla.