Víctor Valembois. valembois@ice.co.cr

Persígnese, si quiere, pero persevere, tampoco al paso de la guayaba. ¡Pero hay un problemita! En vez de enseñarnos, desde pequeñitos a hacer otro esfuercito, nos empalagan a puro frasquito Gerber. ¿Me entendés Méndez? Qué fregado ese ruidillo del aparato, constante, sonante, tunante. Esa llave gotea pero no tenemos la fuercilla para derribar el pretil* de nuestra indiferencia. Portamí, cabezudo tozudo.

Total que se friegue la maquinilla esa, yo no fui y no es mía. De por sí no pagaré la facturilla. Lo mismo, perdonen, en el plano institucional: señores de diversas instituciones, grandecitas y chiqui-ticas, por favorcito, sean un tanto menos descuidadillos en programación.

Se puede ser tesonero en el mal: uyuyuy bajura. Así funciona, entre otros, el yuyo rencor*. Con Khrushchev, era también la táctica del salami: fregatinas y perjuicios pequeños contra su enemigo, tan diminutos que daba penilla reclamar por ello… Hasta que a fuerza de quitar tajadita y tajadita, al final, solo quedaba la cuerdita donde estuvo colgado. Y todos enganchados*.

¡Postulo ponerle ganillas! Los pimpollos* se harán rosas. Si hasta pequeños animales como nuestras abejitas y las menos simpatiquitas hormigas* (pero trabajólicas, como poquillos de nosotros) perduran por perseverantes.

Piano piano, si va lontano, recomiendan los italianos. El gran Dante, Durante se llama, es otro ejemplo: ¡claro, para tantas graditas que recorrió desde Infiernillo a Paraíso de Cartago.

Endeavour, como la navecilla de James Cook y el laboratorio ese en nuestro cielito. Consejo de Picasso: un poco pilla, “la inspiración lo pilla a uno mientras está trabajando”. La perseverancia y la paciencia son como dos carillas de la misma moneda: no te precipites Pedro, ni te desesperes Pérez.

Pasito a pasito se llega a La Paz (hay permisito también para la letra menudita), la del pasito navideño. Constancia es lo que le recomiendo, Constanza.