Víctor Valembois. valembois@ice.co.cr

Mucha gente considera el tiempo como una pura línea recta, sin parar ni para tomar aliento: los jóvenes suelen andar en esa locomotora; otros le ven un retorno cíclico: como en “Hombres de maíz”, maravillosa novela, visión ancestral de Miguel Ángel Asturias por su mamá indígena; al estilo del poeta Manrique, pocos nostálgicos consideran que “todo tiempo pasado fue mejor”. 

Voy a otra institución, reminiscencia de otrora, que pervive: esos que pretenden “sangre azul” (¡pobrecitos! ¿se quedarán sin transfusión, como aquellos protestante, amarrándose en el pasado?) ¡Adivinaron! La monarquía constituye otro barco anclado en el tiempo. 

Su momento tuvieron los reyes y de grandeza, como en la Biblia, con David y Salomón; también aquel Alejandro, magno macedonio morrocotudo, no por su reino, esquinita este europeo, sino por audacia, él a caballo, los mortales, a pie, llegando casi a la India.

Grecia, entonces, se acomodó entre un puñado de ciudades-estado, sueltos, republicanas avant la lettre, sacando fuerza de la pelea, contra otras del mismo signo. Y, en el mismo Mediterráneo, también hubo romanos, nada romeros, dándose de puños contra los cartagos, los de antes… no de aquí, despistados, que por años quedarán esperando su pista.

En la Francia, no la de Costa Rica, sino de la Galia… reyes hubo, perezosos, tan perezosos (nuestros monos perezosos por lo menos se mueven…) ¡por vagabundos los echaron! Después y por buen rato volvió la monarquía, hasta con un rey que se pretendía sol, nada menos; al rato… también se esfumó; vino la revolución y… quedan revueltos hasta ahora. 

En España, varias veces anduvieron en ese columpio: que de monarquía a república, que no…  que -otra vez- que antes era mejor… Total, después de otra cruenta guerra civil… retornaron a la monarquía, elemento unificador: por lo menos así lo pretendía Francisco Franco: funciona, de momento, allá… (¡pero fuera, ya de una vez, ese Juan Carlos degenerado como pocos… tan distinto a como lo valoramos en mis tiempos madrileños… hasta coartando un golpe de estado. Ahora, un asco, ese tipejo, dolor de su hijo digno.

Pero pasemos al norte, por el Canal ese, sí, ese ahora todo manchado de petróleo: antes, en esa a-isla-da isla británica, también hubo reyes, bastante activos, buscando contacto por el continente firme: Moro y Erasmo se veían en mi Brujas y mi Amberes, centros de naciente capitalismo. 

Era en ese futuro estado: Bélgica, paisecito territorialmente más chico que la misma Costa Rica. Remiendo remendado, lo mandaron a nacer después de la debacle de Napoleón, allí en Waterloo. En 1830 arrancaron los belgas, con otra monarquía muy amarrada a un régimen constitucional: cohesionador todo eso, dicen. Tremenda falta hace, con su peculiar picadillo de lenguas: tres no más, a la orden. 

Por muy figurativa, ¡dura y perdura! Alberto I, “rey soldado”, héroe de la Primera Guerra Mundial, con ejemplaridad envidiable buenos cimientos puso: le negó entrada a su primo alemán. Solo que, en el segundo de esos conflictos europeos (ahora les dicen “mundiales”, jeje), ya allí hubo un rey cómplice…; lo mandaron para casa y hasta paseó por Costa Rica.

¿La otrora vitoriosa Gran Bretaña, con la Reina de ese nombre triunfador? Quedó en los mismos zapatos: “Dios salve a la reina”, durante décadas de esplendor imperial…  a todo pulmón cantando, a escala mundial, desde Canadá a Australia, hasta con una parroquia, aquí cerquita: ¡Belice!

Solo que, un tantico así después … entre vástagos quebraron la seriedad y la transformaron en una diana de vanidades, hasta con descendencia esperando turno. Ya el mocoso rubiecito se casó con una “proletaria” y renunció a ese trono de espinas… ¡a trabajar se ha dicho!

Mientras… viendo desde esta ribera de Tiquicia, parece inaudito: en London no ha dejado de sonar la hora del Big Ben… y de nuevo recién sonó aquel histórico God save the King… (Algunos, malvados, ponen shave en vez de save… ¡Ponga las barbas en remojo, Carlos III!). Se oye, se siente, el pueblo está presente: pese al jolgorio masificado y multi-televisado… cartelitos aparecieron: “NOT MY KING”.

Victor Valembois

Por Victor Valembois

Víctor Valembois es un académico con una licenciatura en Filología Románica por la Universidad de Lovaina (KUL) en Bélgica. Ha vivido en Costa Rica por más de 35 años. Ha estado vinculado con la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional.