Víctor Valembois. valembois@ice.co.cr

Al Coffee break*, toda una institución en reuniones internacionales, los pragmáticos ingleses preferirían llamarlo un Tea break. Es una costumbre que Madame Tatcher, que se creía teacher exportó hasta Boston, donde desde entonces celebran una tea party. Hay una moción, a estudio de una comisión en la asamblea para ver si en este país pequeño, para no ser menos, no celebrarían cada tanto, pero con coca, cualquier cantidad de interrupcioncitas. La Patria lo celebra.
¿Cómo contestará un gringo a un flemático de Oxford que lo invita a un nice cup of tea?  Tenía razón Shaw: los divide el idioma común, porque, ellos, los británicos, of course, se toman el té en minúscula tacita, un dedito en alto, de manera que por puro purito educativo, no entienden a esos burdos primos, bastards sin modales, que ahora toman café en jarrones pesados, mugs. ¡Huacatela!, me lo vendieron en esa tiendilla mexicana, hasta con un letrero de “te quiero”. Por eso, en hispano, no es lo mismo no te quiero que no quiero te.

Las cosas del imperialismo se hacen con clase, o no se hacen, proclamaba la Reina Victoria. Lo cual aplicaron sus súbditos: mientras Darío seguía despotricando, incrédulo, que ¿tantos hablaríamos inglés?”, allí mismo, en Valparaíso, donde editó su libraco Azul, los otros empleados de la aduana ya empezaron la costumbre de tomar el tesito a la inglesa.

Por eso mi suegra sigue ocupando su teterita, ¡nada de cafetera ni de coffee maker! Claro, para la historieta oficial, los chilenos, ingleses del Cono Sur, ganaron la guerra del Pacífico, contra esos peruanos que ni trato quieren con Chile pese a que por allí Neruda les dijo que suban conmigo a nacer. ¿No sabe que el te es diuré-tico? Es decir, e té hace bajar…

Ahora todavía, pero por celular, un te cito por SMS (sea breve: 140 caracteres o menos) para un tesito, es una manera de entablar conversación, de tomarle la manito* y hablar hasta por el codo (el de ella).

A la hora global, nada de te-cito: hasta un chileno es capaz de tomar coca -u otras hierbitas- con un boliviano. Nota especial para los argentinos, che, ustedes siempre con otro mate: si ella acepta tomarse un té con usted. Se ha roto el hielo, lo cual se logra también por el calentamiento global. Si se demora demasiado ella, en vez de esperarla vanamente, tómese un traguito de whisky. Después, haga como Johnny: siga caminando.

Y para las costarricenses, queda vigente el te de canastilla… sin té (muchas veces sin ti, porque te fuiste sin un te quiero. No es lo mismo, qué te regalaron que, qué, ¿te regalaron?  Nada de regalo: a alguien hay que pasarle la cuen-tica*.

Victor Valembois

Por Victor Valembois

Víctor Valembois es un académico con una licenciatura en Filología Románica por la Universidad de Lovaina (KUL) en Bélgica. Ha vivido en Costa Rica por más de 35 años. Ha estado vinculado con la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional.