Víctor Valembois. 

Procuro progresivamente destacar características de lo que entiendo por cosmopolitismo.  Perdonen si desarrollo más de un elemento respecto de “mi candidatura a ser cosmopolita: ciudadano belga, supongo que me quedaré “hasta que la muerte nos separe” (y por mí, no tengo mucho apuro en toparme con la pelona….) … ¿pero qué más?

A fuerza de viajar, no tanto por placer, sino por perfeccionamiento académico (Lovaina y Madrid), por campamentos cristianos (Alemania y la ex Yugoslavia), por amor (Chile)… y ahora por antimilitarismo, en Costa Rica desde inicio de 1974, como aquel Caupolicán de Rubén Darío… “anduve, anduve, anduve…”

Pero la cantidad de kilómetros recorridos, a pie, en bici, en carro, en tren (en Europa) y en bus (en Chile y en Centro-América)… todo eso… para nada garantiza cosmopolitismo. Muchos de mis actuales co-terráneos costarricenses, ticos, se vanaglorian de tanta viajadera, entre otros a “los Estados…”… y antes hasta se empeñaban en dejar como prueba una tarjetita escrita en carrera… ¡véame, aquí estoy, bajo el “tour Eiffel”! Admire: hemos tragado kilómetros y kilómetros para que conste…. en la foto.

Pero… por favor! No confundamos imagen con imaginación, menos de la profunda, creadora, sugerente… Lo cual, en el caso que nos ocupa supone que hemos practicado cierto buceo, no en las agüitas del club local, sino en fuentes culturales de otra región, que puede suponer otro país (entidad geográfica), pero sobre todo… inmersión en una cultura distinta a la de una: ¡solo así se aprende!

No vale tanto en lo distante, sino lo distinto, la invitación a profundizar más allá de la postal o el T-shirt. Esta mañana todavía, en una cafetería que se las da de “inn”, “tuanis internacionalista”, observé una chica con rico atuendo: en híper-grande figuraba la famosa torre mencionada… pero con letras como las de abajo, donde el oculista que “confirmaban” indeleble amor: “I love Paris”…

Me saco el sombrero….  ¡vaya cerrazón! ¡Faltaba más! No me opongo a la angloparla: hace unos días, con vivo interés escuché al ciego Jorge Luis Borges, inmenso autor argentino, che, valorando lo funcional del inglés, en ahora justificada clave para tanta actividad internacional: es un idioma germánico, pero que por la batalla de Hastings (en 1066) tuvo una ósmosis profunda con el francés, lengua romana originada en el latín de Roma…

Avancemos…   ¿Con qué se come ese carreado cosmopolitismo?  Lo defino en primera instancia por la vía negativa: demasiado todavía… se enseña como tragar geografía, ahora escondida en un paquete amorfe de “estudios sociales”. ¡Por favor, todos los estudios son “sociales”….!

Ser cosmopolita… ¿puede implicar ser ¿pro-gringo? Gran historia, gran pueblo…. Conozcámoslo por dentro y por fuera, please speaking a bit more tan broken English… Pero por favor, veamos el asunto con algo de profundidad, más allá de tromposo show trumpista… Deep down: de este pueblo admiremos su histórico devenir y, como belga, agradezco el decidido impacto e tropas yankees para echar, por dos veces botas teutónicas. Ah… y de paso… profeso mi preclara admiración por mucho de la lengua y la cultura alemana.

Entonces, ¿en qué quedamos?  Siendo de afán cosmopolita… ¿ya no me conviene sacar la bandera en diversas ocasiones, ir a pie a Cartago y admirar o detestar a Monsieur Keylor? Sobre todo, suplico: dejemos los pleitos de patio…. En La Nación del día 7 de junio del 2024 leo con espanto que un asesinato local se debería a…xenofobia… ¡por favor!  ¿En l dizque culta, abierta, democrática y oh… tan tolerante Costa Rica?

Por favor…. El cosmopolita, por mi pued quedar anclado a su silla, en casa, cómodamente… Procuremos nadar en aguas más profundas que lo que Julio Cortázar, excelso escritor argentino y cosmopolita identificaba como “patiotismo”… Aquel caballero nació en Bruselas, Bélgica…. ¿por eso lo debemos valorar como mi compatriota de allá?

La cosa va más a fondo: tengamos interés de apertura e integración ciudadana, a escala mundial… teniendo los ojos abiertos también a otras expresiones más allá de nuestras angostas fronteras,  por favorcito: interesándonos por un devenir humano global, inserto en 20.000 culturas locales, con sus luchas, sus conflictos, sus anhelos… abramos los ojos también hacia fuera de nuestro pañuelito…                  (valembois@ice.co.cr)