Víctor Valembois: “Yo soy aquel…”

¿Cómo será que perdurará mi peculiar patente en dura piedra, después del postre día de mi peregrinar primero por europeas tierras y desde hace medio siglo por americano suelo?  Por favor, respeto, no quiero lápida, por temor a la horrorgrafía…

0

Víctor Valembois. Escritor y Catedrático universitario.

Me inspira aquel ilustre poema del preclaro Darío, poeta nacido en una aldea, pero que a punta de lectura y estudio, devino proto-hombre en plano cosmopolita, amante de su tierra nicaragüense, pero superando ese horizonte: igual procuro ser.

Mérito propio tuvo aquel, primero devorando el diccionario de su lengua materna y, sobre esta base forjarse una perspectiva planetaria. La buscaba en el francés, entonces en boga: entendería mi apellido, poético por “valle en el bosque”.

En cambio, este país, con redundante nombre de costa y de riqueza, se regocija en un exiguo Valle Central prepotente y autosatisfecho, postulando que por supuesto lo tienen que alabar y vanagloriar su parvularia pequeñez y cerrazón de bombillo.

Así es como, a lo largo de cuatro décadas, en mi caso, Migración me ha permitido posada, de repente con dos apellidos, a veces uno; y por arte de magia, allí me descubrieron un segundo nombre que tomaron como apellido. En fin, …

De repente además, he figurado como Barenboa, Valembors, Volembois, Balemboa, Valemboa, Valenvoya, Valenvuá, Baléngua, Bvalanvoyze, Valencia o Valenzuela. Valenvoy (así, en telegrama oficial, referente a mi pensión)…

También, en un afán digno de Sherlock Holmes y cómo no, al estilo de mi inefable compatriota Maigret: he visto versiones valemboá y otra cantidad de variantes. ¿Bueno qué? Si ella luce con su busto; en mi, el gusto está por la esencia, por dentro.

Igual a veces me ponen Baremboim, como del prestigioso músico: pero de ese, argentino che: me gusta el estilo pianístico, solo que desde que supe que también era agresor de su linda alter ego, la violinista del prado aquel… non me piace niente.

En frasco de medicina homeopática me pusieron: Valenbais. Wikipedia, la enciclopedia libre, me pregunta: ¿quizás quisiste decir “villebois”?  Por dicha, en el rubro de “imágenes” pone unos monos, muy monos. ¡Hasta se me parecen!…

Pero zaz: en una intervención quirúrgica me cortaron una oreja. ¿Será que X, como mi amigo Vincent, ahora me llamo van Lambois? De faro como él, no tengo nada, excepto que su correspondencia, en nuestro neerlandés, la leí de pe a pa, entera.

Y ahora resulta que en auto-corrección mi PC, presumido y prepotente, me pone “Valenbois”: ¿valle de petits pois, como no más entrando de profesor a esos ahora Estudios muy Generales, me puso un colega? Presto ¡a no joder sino a callar lo mandé!

En este pañuelito de país, Costa Rica, desde la colonia, curioso, abundaron y abultaron los de apellido Chaves, de un tiempo para acá con un presidente de ese portugués nombre. Ayer mismo, en una farmacia, por mi apellido “raro” tuve demora.

Don Rubén, sí, usted lo cantó: “la caravana pasa”, pero ayúdeme: si el nombre es parte de la identidad… yo no quiero seguir siendo aquel…. al que por pereza, modorra y mente mentecata, gregaria, en lo oral y lo escrito siempre maltratan.

¿Detalle todo eso?  Pues no: constituye reflejo y recordatorio de un país donde los pudientes siguen paseándose por París, pero como en conserva guardan su visión de mundo aldeana y hasta parroquial, en vez de propugnar una perspectiva cosmopolita.

Superemos el complejo del ombligo; abramos la mente a lo planetario, como lo pregonaron grandes costarricenses: Brenes Mesén, Omar Dengo, Joaquín García Monge, etc. También ayer mismo, por mi acento español me trataron como “raro”.

¿Cómo será que perdurará mi peculiar patente en dura piedra, después del postre día de mi peregrinar primero por europeas tierras y desde hace medio siglo por americano suelo?  Por favor, respeto, no quiero lápida, por temor a la horrorgrafía…

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...