Vladimir de la Cruz: Ante los 110 años de la Primera Dama de la República, Marita Camacho Quirós, de Orlich Bolmarcich.

Deseo a la querida y apreciada Primera Dama, Doña Marita Camacho de Orlich, y a su estimable familia, mucha  felicidad y alegría con ocasión  de  esta fecha tan especial, que honra en su 110 aniversario igualmente a Costa Rica. 

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.                                                    

Cumple hoy, 10 de marzo del 2021, la esposa del Presidente Francisco Orlich Bolmarcich, 110 años de vida, testimonio ella, en su edad,  de la calidad de vida de un sistema social, de salud pública y de seguridad social, de desarrollo político y democrático que hace posible que gran cantidad de ciudadanos y personas, como ella, puedan disfrutar de una larga y fructífera vida, en su caso rodeada de familiares  y amigos.

Nació, doña Marita, el 10 de marzo de 1911 en  San Ramón, Alajuela, hija de Salustio Camacho Muñoz y  Zeneida Quirós Quirós. Sus padres contrajeron matrimonio  el 31 de octubre de 1897, en Naranjo, siendo doña Marita la séptima hija.

Se casó a los 21 años con Francisco Orlich Bolmarcich, un 16  de abril de 1932, en Naranjo, don Chico como cariñosamente se le llamaba, aún cuando fue Presidente de la República.

Don Chico nació, nació como doña Marita un 10 de marzo, de 1907, en San Ramón, de Alajuela, hijo de José Ricardo Orlich Zamora y  Georgina Bolmarcich  Lemecich.

Don Chico uno de los mejores amigos, desde la infancia, de José Figueres Ferrer, a quien acompañó en todas sus aventuras políticas, fue quien anunció, con el otro gran amigo de Figueres, Alberto Martén, el famoso discurso, que le interrumpieron, por por orden de la Embajada Americana, por el que le detuvieron y expulsaron del país, en el Gobierno de Rafael Angel Calderón Guardia, haciéndolo surgir como el gran político que llegó a ser.

Los sucesos de 1948 llevaron a Francisco Orlich a acompañar a Figueres en su movimiento armado, como Jefe Militar distinguido, y luego a compartir con él, asiento, como  Ministro, en la Junta Fundadora de la Segunda República. Don Chico tenía  desde antes de los sucesos de 1948, participación en la lucha y la vida política nacional.

Entregado el Poder a Otilio Ulate, el 7 de noviembre de 1949, y restituido el orden constitucional, el 12 de octubre de 1951, está don Chico Orlich acompañando a don Pepe Figueres, en la fundación del Partido Liberación Nacional, y a partir de ese momento, en todas las lides políticas hasta su muerte el 29 de octubre de 1969. Siempre doña Marita le acompañó en sus trabajos, sus luchas y compromisos políticos, incluso en los duros días del 48. En ese nacimiento del Partido Liberación Nacional doña Marita, ese 12 de octubre, allá en el Bajo de la Paz, en San Ramón, tuvo en sus manos la preparación logística del evento fundacional del Partido, que duró tres días donde fue la gran organizadora.

Don Chico y Doña Marita  fueron los padres de sus hijos Francisco y Mauricio Orlich Camacho, que les han dado cinco nietos y cuatro bisnietos.

Las luchas políticas llevaron a Don Chico y a Doña Marita a las campañas electorales de 1958 y de 1962, en las cuales Don Chico fue candidato presidencial de Liberación Nacional, la de 1958 que perdió contra una coalición política que llevó a Mario Echandi Jiménez a la Presidencia de la República. En la campaña electoral de 1962 Don Chico se impuso como el ganador ejerciendo la Presidencia en el cuatrienio 1962-1966. Allí estaba Doña Marita, ahora luciéndose como la Primera Dama de la República, y ganándose el cariño de la gente y del país.

Hoy 10 de marzo Doña Marita es la mujer que habiendo sido Primera Dama de la República, llega a los 110 años de vida, siendo en este sentido la más longeva  Primera Dama  que vive en el mundo, gran Honor para ella y para Costa Rica.

Cuando Don Chico asumió la Presidencia, el 8 de mayo de 1962,  se convirtió también en la primera mujer en participar en la Ceremonia de Traspaso de Poderes, al lado de su esposo, el Presidente Francisco Orlich Bolmarcich, que por ello la convertía en la Primera Dama de la República. Antes de 1962 no se acostumbraba, en estos actos ceremoniales, la participación directa de la Primeras Damas.

Eran días difíciles los del Gobierno de Francisco Orlich. Acababa de triunfar la Revolución Cubana, se había acentuado el anticomunismo regional y la Guerra Fría. Fue el período de la erupciones del Volcán Irazú, que tanto impactó la economía en esos dos años de erupciones. Se tomaron medidas represivas, se cerraron medios de comunicación de los comunistas, se perseguía y detenía arbitrariamente a ciudadanos, se impuso en los pasaportes un sello anticonstitucional por el cual se impedía viajar a Cuba y a los países socialistas, se facilitó el país en su costa atlántica-caribeña para operaciones de la contrarrevolución cubana, se desarrolló el Movimiento Costa Rica Libre con virulencia, se realizó la reunión centroamericana de Presidentes con John Kennedy, que visitó, como Presidente de los Estados Unidos el país, a ese efecto, y en 1965, contribuyó su Gobierno en acuerpar, vergonzosamente, con un destacamento de 25 policías la intervención militar norteamericana en República Dominicana.

La oposición política criticaba fuertemente al Gobierno. La forma más cruel de la crítica fue sacándole chistes a Don Chico, de los que no se escapaba a veces la Primera Dama, doña Marita, que en esos chistes aparecía de acompañante del Presidente. Chistes que lo pintaba sin carácter, falto de voluntad, como una persona simple y casi tonta, inculta, cuando en realidad era una persona sumamente inteligente, culta, de gran sencillez, de aguda percepción de la situación política, y un hábil político.

Desde el Despacho de la Primera Dama, Doña Marita, hacía lo suyo, su labor silenciosa, fina, que ayudaba a contrarrestar las mordaces crítica y burlas que se hacían contra ellos, como pareja presidencial. Una labor eficiente que la distinguió en el trabajó que activamente hacía en favor de la infancia.

Promovió la fundación de un albergue infantil en Aguacaliente de Cartago, y respaldó, con entusiasmo, la Ciudad de los Niños. Con su ayuda se iniciaron las labores de los talleres de obreros y artesanos en esa institución y se les suministró equipo para lavandería y panadería. también  apoyó las actividades en pro del Hospital Nacional de Niños, que fue inaugurado en su Gobierno, en 1964, ella como Primera Dama. También impulsó la realización de las llamadas Ferias de Navidad, iniciadas en 1962. Se preocupó también por el Parque Bolívar

Prestó también gran colaboración a la Escuela de Enseñanza Especial, al Hogar de Rehabilitación de Santa Ana, al Hospicio de Huérfanos, al Centro de Orientación Juvenil de Tierra Blanca, a los Hogares de Ancianos Carlos María Ulloa y Santiago Crespo, a los comedores escolares y los centros comunales y de nutrición. La importancia en el apoyo a la Escuela de Enseñanza Especial, que había fundado ese extraordinario costarricense, Fernando Centeno Güell, hizo que en 1966 en ese establecimiento escolar se pusiera una placa reconociéndole sus gestiones, junto a otras dos mujeres, Clarisa Mora y Nora Murillo, por la admirable labor realizada.

Acompañó, como Primera Dama, a su esposo en varios viajes al exterior y en el recibimiento al Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy y los demás Presidentes de Centroamérica y Panamá en 1963, así como en visita al Vaticano ante su Santidad Juan XXIII. En aquellos días no se discutía sobre los viajes de compañía de la Primera Dama junto al Presidente. Era parte normal y protocolaria en el país. En 1982 el Movimiento Femenino del Partido Liberación Nacional realizó su Congreso con el nombre de Marita Camacho de Orlich.

Doña Marita sembró con su paso valores de independencia, de justicia, de fortaleza, de gran distinción personal, “señorial” en el buen sentido, de un accionar desde su Despacho discreto pero que se hacía sentir, de mucha capacidad para reunir alrededor suyo, en su gestión de Primera Dama, a muchas mujeres, a las Damas del Cuerpo Diplomáticos en acciones sociales. Era en su trabajo una mujer de mucha voluntad, siempre con buena disposición, positiva, en lo que hacía e impulsaba.

En sus 110 años tiene una vida saludable, que comparte con sus familiares y amigas cercanas a su edad, el juego de naipes, le gusta la lectura de buenos libros, prefiere las carnes blancas y hace, bien ganada, una pequeña siesta por las tardes. El gallo pinto, con huevos picados, es una de sus comidas preferidas, con tortilla, jugo de naranja, eso sí, sin café. No le gustan las celebraciones pomposas de cumpleaños, las prefiere discretas

Deseo a la querida y apreciada Primera Dama, Doña Marita Camacho de Orlich, y a su estimable familia, mucha  felicidad y alegría con ocasión  de  esta fecha tan especial, que honra en su 110 aniversario igualmente a Costa Rica.


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