Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.

Escribo este artículo sin saber, obviamente, si anoche “salió” el Premio “acumulado” que promueve la Junta de Protección Social, asociado a las ventas ordinarias de los chances y de la lotería, sorteos que se realizan martes, viernes y domingos respectivamente.

El premio adicional de los Chances y de la Lotería nacional, que llaman “Acumulado”, ha desatado un estado de efervescencia, de excitación y agitación que abarca a toda la población.

Que el premio del acumulado ronde los MIL millones de colones rompe los récords de venta y de compra.

A nivel de compra, los consumidores de chances y de la lotería, han roto parámetros. En los puestos de venta oficiales, o bajo su amparo, de la Junta de Protección Social, al abrir los lunes en la mañana, ya se encuentran vendidos los sorteos prácticamente de los chances del martes y del viernes de la semana, e incluso pocos para la lotería del domingo.

Pocos números sueltos quedan en esos puestos de venta. Se dice que el éxito de esa venta “anticipada” se produce, en parte, porque la Junta de Protección Social ha abierto la venta en línea, es decir electrónicamente, lo que favorece a un gran público que puede acudir, por este medio, a comprar sus pedacitos o sus enteros de chances y de lotería.

A nivel de venta, entiendo que la Junta de Protección Social se ha visto obligada a lanzar al juego una tercera emisión de billetes. En la compra de calle, los vendedores y revendedores, de chances y lotería, desatan y se aprovechan de la especulación de precios de venta, incluso algunos de los vendedores que están en los sitios aledaños al edificio de la Junta de Protección Social, sin control eficaz de esa institución Benemérita.

El “acumulado” es proporcionalmente más barato de comprar, en sus unidades de “chances” o “lotería”, que lo que cuestan las unidades o pedacitos, o enteros, de la Lotería del Premio Mayor de Navidad, cuyo Premio Mayor es de 1600 millones de colones por entero, de 40 unidades que, proporcionalmente, por este bajo precio de venta con vistas al acumulado, por unidad o enteros, da más posibilidad de obtener un mayor premio, en caso de salir favorecido, con el resultado que paga el “acumulado”.

En el sorteo de Navidad, una fracción produce una ganancia, de 40 millones de colones. En el momento actual, una fracción de chances o lotería, en caso de salir favorecido, produce un premio que ronda entre los 50 y 100 millones de colones, y el precio de compra del chance o de la lotería, es muchísimo más bajo y accesible al gran público, que lo que valen los pedacitos de lotería del premio navideño.

En el caso de los ludópatas, las personas que tienen el impulso patológico, a modo de enfermedad, de no resistir el atractivo que les provoca el alto premio, que sienten que no pueden dejar de jugar, que se sienten compelidos a hacerlo, y que compran chances y lotería por adicción a los juegos semanales y dominicales, estos días deben ser de gran intensidad y estrés. La preocupación de poder adquirir números sueltos o enteros, de asegurar el dinero de compra, a cualquier precio que sea, y de comerse la uñas al momento que están pasando en vivo el resultado de los chances o de la lotería, debe ser de tremenda angustia, y de satisfacción, si se ven favorecidos por el resultado.

Los ludópatas que no salen favorecidos probablemente aumentan sus cambios de conducta en su irritabilidad, agresividad, incluso doméstica, su capacidad comunicativa, y en sus emociones. Conozco una persona que cuando perdía su equipo de fútbol preferido, cuando llegaba al trabajo los lunes era insoportable. Con los chances y la lotería sucede igual.

El “chance”, como lo llama la Junta de Protección Social, es curiosamente la oportunidad o posibilidad de conseguir algo, en este caso el premio del dinero que se sortea. “Chance” como se titula el juego está bien denominado. La Junta de Protección Social vende oportunidades de salir ganador.

Había acertado tres pedacitos, con sus respectivas series, de premios de bajo monto. Tres pedacitos con serie, en el sorteo mayor del año, era realmente asombroso, era casi increíble, pero así sucedió.

He narrado estas experiencias familiares y personales porque son reales y, porque el lunes cuando estaba tratando de comprar algo de chances y lotería para esta semana, se me acercó una persona a decirme que era muy difícil ganar algo. Le conté esta experiencia y se sorprendió. Le dije que efectivamente es difícil pegar o ganar, pero que quien no juega del todo no tiene ninguna oportunidad ni posibilidad de ganar.

La oportunidad y posibilidad de ganar o pegar un premio es simplemente eso, oportunidad o posibilidad. ¿Azar o suerte? Así también puede interpretarse. Esa es la posibilidad de pegar el número o la serie, que ambos pagan, o de los dos juntos, número y serie, que pagan un premio alto en correspondencia a lo que se ha pagado por esos billetes, enteros o pedacitos.

El azar en los chances y la lotería es una casualidad que no es predecible. Es fortuito, inesperado. Es positivo si favorece en el resultado esperado. Es negativo ni no produce nada. Aquí no interviene nada humano ni divino, aunque mucha gente compre chances y lotería depositando su suerte, su azar, su posibilidad y oportunidad, de salir favorecido a una Deidad, a Dios, o a alguna personalidad especial religiosa, o del santoral religioso…

Tampoco juega en los chances, y la lotería, el destino, lo que supondría que ya existe una causa predestinada que provocará el resultado que uno espera, o la existencia de una supuesta fuerza sobrenatural que determina nuestras vidas, a quien habría que agradecerle el Premio obtenido.

Lo que seguramente más pesa, en este momento, para la pasión desatada en la compra de chances y lotería, y de la posibilidad y oportunidad de pegar el Premio Acumulado, es la situación económica difícil que estamos pasando los costarricenses, en la estrechez de los salarios, el congelamiento de los mismos por los próximos cuatro años, en el anuncio de las nuevas plazas con bajos ingresos que se están ofertando en el sector público, en la desocupación y desempleo que alcanza casi el 13% de la población, en la no recuperación de empleos perdidos por la pandemia, que pasa de los 250.000, en el alto costo de la vida, en la extrema pobreza y pobreza que ha aumentado, en la existencia de una población que hoy pasa del 50% en trabajos informales, en el futuro oscuro que ven los jóvenes, donde ha aumentado el suicidio…entre otras razones.

El premio del acumulado, indudablemente, es el atractivo más grande para resolver cualquier problema al menor costo posible… Así se percibe.

Si no hay trabajo, el azar, la suerte, la invocación divina, para superar la crisis y las necesidades básicas no satisfechas, la posibilidad de que el Destino esté a favor de uno, juegan en estos días con más fuerza…

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Por Vladimir de la Cruz

Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.