Vladimir de la Cruz: El Dr. Calderón Guardia, al conmemorarse el centenario de su natalicio

Difícilmente la obra del Gobierno del Dr. Calderón Guardia pueda ser borrada de la práctica y de la memoria colectiva costarricense, pese a las amenazas que sufre constantemente.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.

(Intervención de en el acto conmerativo al centenario del nacimiento del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, realizado en la Asamblea Legislativa, 10 de marzo del 2000)

Nos reunimos para recordar el centenario del natalicio del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, a quien reconocemos en la Historia Patria como el Gran Reformador Social.

Es la persona que sintetiza todo el esfuerzo colectivo que hasta entonces, en su Gobierno, pudo plasmarse de una manera sólida en instituciones, leyes, políticas sociales y económicas; en acciones culturales, derechos y libertades ciudadanas que trascendieron el  marco del espíritu liberal dominante de aquellos años, así como los peligros que la guerra de 1948 pudieron significar para las mismas.

Finamente fue tejida en esos años una sociedad más solidaria, más humana, más comprometida con los que menos tienen; una sociedad que actuaba en favor de la producción nacional, de su empresariado agrícola.

Se forjó una visión más integradora del desarrollo nacional, de tal manera que el conjunto social se desenvolviera, con el paso de los años, superando las brechas sociales y los espacios de atraso regional existentes entre las zonas urbanas y rurales de Costa Rica.

Hubo en este propósito tres ingredientes extraordinarios: visión de futuro y voluntad política para actuar bajo la bandera de la unidad nacional en esa acción política y social. Igualmente, capacidad para que manteniendo las discrepancias propias de los actores sociales y políticos hubiera la suficiente confianza entre ellos para actuar unitariamente, bajo un proyecto político, un  programa de carácter nacional de largo plazo.

Fue la capacidad de entender que los proyectos sociales que se emprendían, pudiendo ser limitados, en el aquel momento para la población, sin ninguna duda se irían profundizando, ampliando y consolidando en el futuro.

Que esta profundización y consolidación sería resultado de una obra igualmente conjunta, por decisión de los grupos gobernantes o bien por la acción organizada de los ciudadanos y trabajadores que también prodrían, con sus luchas, enriquecer el marco social de la democracia costarricense que se formaba a partir del Gobierno del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia.

El Reformador Social, como cariñosamente recordamos al Dr. Calderón Guardia, nació un 10 de marzo de 1900.

La expectativa real de vida que le ofrecía la sociedad costarricense a aquel niño era menor de 35 años. Cuando a sus cuarenta años asumió la Presidencia de la República, esa misma expectativa de vida apenas había logrado subir a 45 años.

En 1941, cuando fundó, por su iniciativa, la Caja Costarricense de Seguro Social que apenas cubría al 8% de la población, tuvo la visión de comprender que en el devenir de los años alcanzaría con su manto protector prácticamente a toda la población nacional. El promedio de vida nacional de 76 años y la expectativa de vida de un niño que ahorita está naciendo en una institución de salud costarricense llegará, sin ninguna duda a los cien años, y sin que ese niñito se percate de este acontecimiento tiene la mano solidaria del Dr. Calderón Guardia en ese futuro que esperamos sea promisorio para todos los costarricenses.

He puesto este ejemplo para entender de manera sencilla el significado de una institución como la CCSS en la vida de todos nosotros.

¿Y, qué decir de la Universidad de Costa Rica? ¿Quién podría negar el impacto e influencia que ha tenido en el desenvolvimiento económico, político, cultural y científico nacional?

Unos centenares de estudiantes alcanzó a tener la Universidad en sus orígenes. Hoy han sido miles de miles de jóvenes que formados en sus aulas, en su espíritu nacional, en su compromiso con el desarrollo y la justicia social, se integran en la producción, en la vida económica e institucional del país. La clase política misma de estos últimos sesenta años fue formada en esta Universidad, educada en los valores nacionales de nuestra tradición histórica y en los sentimientos solidarios del pueblo costarricense.

El desarrollo científico nacional por sí mismo y el vinculado a la producción y a la economía tiene de modo indeleble la huella de la Universidad de Costa Rica y, hoy podríamos decir de la Universidad Pública, estatal; del sistema de universidades nacionales que dan oportunidades a miles de miles de costarricenses de superación, de progreso social y de mejor calidad de vida.

La Universidad de Costa Rica hoy cubre el 80% de la producción científica nacional y, el conjunto de las universidades estatales costarricenses producen el 80% de toda la investigación científica de centroamericana. Esto es parte de esa proyección institucional del Dr. Calderón  Guardia.

Derechos y Libertades sociales y sindicales, igualmente fueron limitados a sectores urbanos. Pero la visión suya y de quienes le acompañaron en esa tarea y obra, permitió que se ampliaran a todos los costarricenses.

Las crisis, y los efectos de ellas, que le tocó vivir al Dr. Calderón Guardia, internas y externas, la primera guerra mundial, el golpe de estado de los Tinoco, la lucha por la restitución de la democracia; la crisis de la postguerra, la depresión económica del 29, el surgimiento y avance del fascismo y el nazismo, la guerra de España, la segunda guerra mundial que lo afectó en su gobierno, le permitieron comprender mejor la naturaleza humana.

Formado por tradiciones profundamente cristianas de su familia, enriquecidas por su paso y formación académica en la Universidad Católica de Lovaina le permiten ser uno de los artífices de las ideas social cristianas de nuestro país.

Su sensibilidad por la justicia social, por la situación difícil de vida de miles de costarricenses, por las luchas de los trabajadores, que clamaban de manera organizada por leyes y derechos laborales y sociales desde la Confederación General de Trabajadores de 1913, del eco que tenía en su conciencia del periódico La Justicia Social, que en el año de su nacimiento, impulsaba su padre junto con Jorge Volio, le permearon para proyectarse como un misionero en su labor médica, lo que que le ganó el respeto, el cariño y la admiración.

Pero, entendió, a su regreso de Bélgica, que solo desde la acción política eficaz podía ayudar a mejorar el destino de los sectores sociales costarricenses. Ello lo lleva en 1930 a la Municipalidad de San José; en 1934 a una diputación y en 1940 a asumir la Presidencia de la República, en uno de los períodos más críticos de la historia nacional.

Pudo comprender el significado de estos tiempos, de unirse social y políticamente  a quienes como él deseaban lo mejor para el pueblo costarricense e impulsar las instituciones sociales que hoy honran su memoria, le dan estabilidad política al país, le producen seguridad y garantía de vida a los ciudadanos.

En ese esfuerzo tuvo la capacidad para impulsar políticas de gobierno que necesariamente tenían que desarrollar gastos sociales en educación, en salud, en vivienda, en protección a los trabajadores y personas más necesitadas.

Entendió y perfiló la Costa Rica de un desarrollo económico con políticas sociales; comprendió que no podía haber desarrollo económico basado en injusticias sociales y desigualdades económicas.

Impulsó un nuevo concepto de Estado con funciones sociales, obligado a procurar el mayor bienestar colectivo, protegiendo de modo especial a la familia, organizando y estimulando la producción y la mejor distribución social; entendió el trabajo como un deber social del ciudadano con el cual se adquiere el derecho a una existencia digna, decente y decorosa; fomentó las cooperativas, la vivienda y la preparación técnica de los trabajadores.

Difícilmente la obra del Gobierno del Dr. Calderón Guardia pueda ser borrada de la práctica y de la memoria colectiva costarricense, pese a las amenazas que sufre constantemente.

El mejor recuerdo de su obra es mantener en alto el espíritu y la memoria del Dr. Calderón Guardia en la defensa constante, cotidiana de nuestro Estado Social Derecho, en que podemos desarrollar nuestra economía sin sacrificar los aspectos sociales, que como bien decía Simón Bolívar, “el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

 


Vladimir de la Cruz
Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. 
Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

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