Vladimir de la Cruz: “El fantasma del hambre que ronda en miles de familias”

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Vladimir de la Cruz.

El tema fiscal ha sido uno de las preocupaciones de empresarios, sindicalistas, agricultores, estudiantes y público en general. Las reformas en materia de empleo público y recortes de gastos han impactado duramente a los sectores laborales. A ello se suma en las últimas semanas el anuncio de una negociación entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual exacerbó los ánimos y aceleró la caída en popularidad y confianza de la ciudadanía en el Presidente de la República, al cual se le demanda, planes y falta de liderazgo y capacidad para dirigir el rumbo del país.

Si a todo esto se suma la resaca indefinida de la pandemia del COVID-19 cuyos perjuicios han sido catastróficos en términos de vidas humanas e impacto económico, visible en desempleo, pobreza y recesión económica, se está en una crisis de las cuales el país difícilmente tenga memoria.

Este enjambre de situaciones el trasfondo de las luchas últimas sociales, las cuales cada vez son más complejas y pareciera ser, que auguran una agudización aún más profunda.

En estos términos, La Revista entrevistó a Vladimir de la Cruz, Historiador y analista político, para que nos ayude desde su propia visión y experiencia, a comprender este singular panorama social, político y económico por el que atraviesa el país.

  • La Revista: Usted se ha dedicado por más de 30 años a estudiar las luchas sociales, obreras y populares del país, y en las Universidades de Costa Rica y en la Nacional, tuvo a cargo los cursos sobre esta temática, hasta que usted se jubiló. ¿Cómo valora los acontecimientos últimos que se han dado en el país?

Vladimir de la Cruz: Son formas de lucha, que tienen un alcance nacional, por los grupos que han estado participando, especialmente los productores agrícolas, más pequeños grupos de ciudadanos urbanos que se han sumado a la convocatoria que los movilizó. La forma de bloquear calles y arterias principales de circulación vehicular, en todo el país, ya se conocía en otras luchas de pequeños productores, como las que realizaba en la década de 1990 Guido Vargas, principal dirigente de UPANACIONAL. El fue el que impulsó y logró desarrollar con éxito estos bloqueos en todo el país. Lo que allí se aprendió se sigue heredando para este tipo de luchas. Las luchas que impulsaba Guido Vargas tenían mayor grado de organización, cohesión y respondían mejor a quienes las dirigían. En estas actuales hay mucho espontaneísmo y se aprecia mucha desorganización, lo que no impide que se hagan los bloqueos.

  • La Revista: Pero, las luchas campesinas o agrarias no son nuevas…

Vladimir de la Cruz: Efectivamente, no son nuevas. Se conocen desde el siglo XIX en Guanacaste, casi desde los días inmediatos a la Independencia. A principios de siglo XX algunas de las luchas que dieron los campesinos y pequeños productores de café del Valle Central originaron las primeras cooperativas para enfrentar la expansión capitalista, especialmente del gran caficultor Julio Sánchez. Desde 1908 hasta 1925 los obreros agrícolas y sectores campesinos presionaron por la Ley de Accidentes de Trabajo, que se logró hasta 1925. En el sector bananero desde finales del siglo XIX hasta la Huelga Bananera de 1934, que dirigieron los comunistas, hubo varias huelgas de trabajadores bananeros. En la década de 1930 el Partido Comunista, recién fundado en 1931, organizó los pequeños productores y campesinos del Valle Central. En esas luchas le mataron al dirigente Herminio Alfaro en 1935. Entre 1938 y 1942, el Partido Comunista, especialmente, impulsó procesos de colonización, con productores y pequeños campesinos, al norte del Valle Central, hacia Sarapiquí, y tenía organizados a los pequeños productores, y una buena parte de su influencia empezó a darse entre los trabajadores del campo. Después de la Guerra Civil de 1948, y bajo la clandestinidad, y las dificultades de la organización sindical que le surgieron, siguió dirigiendo luchas intensas en el campo, de modo mas predominante que las urbanas, y era lógico que así sucediera, por la composición de la economía y producción nacional en esos años.

  • La Revista: ¿Tuvo el Partido Comunista o Vanguardia Popular alguna lucha similar a estas de bloqueos de calles en todo el país?

Vladimir de la Cruz: De esa forma ninguna. Las luchas locales ocasionalmente cerraban el paso en el sitio del conflicto, pero no de esta manera. Las organizaciones campesinas, que tuvo bajo su dirección, el Partido Comunista, prácticamente hasta su división, a mediados de la década de 1980-1990, nunca llegaron a tener ese alcance nacional en sus luchas, eran muy locales, o de pequeñas regiones. Por su parte las luchas obreras o de trabajadores urbanos se concentraban en el sitio de la huelga. Solo las huelgas de panaderos de principios de siglo XX alcanzaron niveles de huelgas de solidaridad de otros panaderos. También sucedió en una ocasión con una huelga bananera. Hasta 1905 las luchas fueron muy “individualistas”, de cada grupo de trabajadores. Cuando se creó la primera Federación de Trabajadores en 1905 adquirieron mayor cohesión y unidad, y más tarde con la Confederación General de Trabajadores de 1913, se alcanzó un nivel organizativo nacional.

Desde entonces, empezó a celebrarse el Primero de Mayo como Día de lucha de los Trabajadores, y se participó, en 1911, en la Confederación Obrera Centroamericana y, en 1919, Joaquín García Monge representó a los trabajadores costarricenses en la fundación de la Confederación Obrera Panamericana. A finales de la década del 60 y principios de la del 70, los estudiantes empezamos a participar organizadamente con la Federación de Estudiantes de la Universidad solidariamente con estas luchas. En esos años asesinaron a otro dirigente campesino comunista en el norte, a Gil Tablada. El asesino fue Luis Morice que tuvo siempre el amparo y protección de gobiernos, de cuerpos policiales y de tribunales de justicia.

En las luchas sociales del país han matado dirigentes campesinos más que dirigentes obreros. En las luchas agrarias nacionales y obrero urbanas también han caído, por represión policial, trabajadores. Esto no está al margen de las luchas sociales. Es parte de eso y son los riesgos que se tienen al estar en esas luchas. Las luchas agrarias impulsadas, u organizadas y dirigidas por los comunistas fueron muchas veces muy duras, largas y reprimidas. Otras veces terminaron en negociación con los empresarios y con el gobierno, que intermediaba e intervenía. En la década de 1970, con base a la legislación penal, metieron a la cárcel a dos dirigentes sindicales. En una de esas luchas garroteó la policía a un dirigente del ICE que provocó la solidaridad de Unión Médica Nacional.

  • La Revista: ¿Cuál es la diferencia que usted ve con estas luchas?

Vladimir de la Cruz: Lo más importante es que las luchas, especialmente anteriores a 1990, en general, eran dirigidas por organizaciones sindicales existentes, reales, que a su vez pertenecían a partidos políticos, como Vanguardia Popular, Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y otros partidos, como el Socialista Costarricense, el Movimiento Revolucionario del Pueblo, las organizaciones trotskistas, partidos que a su vez les daban orientación política a esas luchas. Desde 1990, en términos generales, esta orientación política se perdió en la lucha sindical y campesina.

  • La Revista: ¿Por qué hace el parteaguas en 1990?

Vladimir de la Cruz: Porque en la década de 1980-1990 desaparecieron del escenario político el Partido Socialista y el Movimiento Revolucionario del Pueblo, y el impacto de la división del Partido Vanguardia Popular, afectó todo el movimiento popular organizado, en los movimientos estudiantiles, sindicales, campesinos, comunales, dividió y debilitó sus organizaciones y sus luchas. A ello se sumó al finalizar esa década la caída y desintegración de la Unión Soviética y del Sistema Mundial Socialista y eso produjo una orfandad en los movimientos políticos de izquierda, que quedaron sin rumbo, sin norte, tirados en la lona, casi sin objetivos históricos. Que desapareciera la orientación y vínculo partidario con el sindicalismo no hizo desaparecer a los sindicatos. Siguieron existiendo y se replantearon, de manera independiente de los partidos políticos sus luchas.

Allí, empieza a emerger la ANEP, que se había fundado en 1958, con Albino Vargas como su principal dirigente. Por otra parte, el capitalismo mundial emergió poderoso en esa década, los organismos internacionales cobraron fuerza, las políticas de Globalización y de Tratados de Libre Comercio empezaron a imponerse como la nueva modalidad de las relaciones internacionales, se agudizaron conflictos militares en algunas regiones…y el Socialismo como expectativa de nuevo sistema político desapareció de las luchas políticas, que eso movía también una vertiente de las luchas sindicales.

  • La Revista: ¿Y el Foro de Sao Paulo…?

Vladimir de la Cruz: Fue un intento importante de agrupamiento de organizaciones de diverso tipo, de partidos políticos de izquierda y progresistas y de nuevos movimientos sociales de lucha, que empezaron a surgir y a aglutinarse, como nueva alternativa, por otro mundo posible, después de 1990. Pero no ha pasado de ser un foro, y ahora débil. En su lugar los organismos de lucha política que existieron al finalizar el Siglo XX prácticamente desaparecieron como la Tricontinental, el Movimiento de los No Alineados y otros.

  • La Revista: ¿Y, Hugo Chavez y el Socialismo del Siglo XXI?

Vladimir de la Cruz: No logró desarrollarse como una alternativa. Como un elemento teórico tampoco logró desarrollarse de manera importante. Su principal teórico, asesor de Hugo Chávez, el alemán Hans Dietrich, rompió con Chávez en el 2008, denunciando que no había ningún proceso de ese tipo en Venezuela, ni en ninguna otra parte. Los partidos comunistas del mundo no se arroparon de la teoría del Socialismo del Siglo XXI, los partidos comunistas en el Poder, en China, Vietnam, Corea del Norte y Cuba, por citar estos, ninguno adoptó ese marco teórico, ni le daban importancia. Cada uno de estos países está con su modelo de socialismo, que tampoco son modelos a seguir por las fuerzas de izquierda de nuestros países. El Socialismo del Siglo XXI funcionó un poco en el lenguaje latinoamericano de izquierda y progresista, especialmente en Sur América, mientras vivió Chávez, que con la riqueza petrolera ayudaba a algunos países y movimientos revolucionarios. Pero, en Ecuador, con Correa, predominaba la Revolución Ciudadana, término que dejó de usarse con la llegada de Lenin Moreno, sucesos de Correa, y su ex Vicepresidente, en Bolivia con Evo Morales predominaba la Revolución Multiétnica y Pluricultural.

A la muerte de Chávez, adquirió más fuerza el alejamiento del Socialismo del Siglo XXI, incluso como consigna. En la Argentina de los Kirchner, de Néstor y Cristina, no se exaltó esa consigna del Socialismo del Siglo XXI, allí sigue pesando el peronismo en sus distintas variantes, en Uruguay durante el gobierno del Frente Amplio, ni en el Brasil de Lula ni de Dilma Rousseff, ni en el Paraguay de Fernando Lugo pesó ese concepto de Socialismo del Siglo XXI. En Chile tampoco eso fue bandera de los grupos de izquierda. En Honduras con Manuel Zelaya algo, en Nicaragua Daniel Ortega mantiene su sandinismo. A nivel costarricense no recuerdo que nadie, ni siquiera el Frente Amplio adoptó como marco teórico y como bandera de lucha el Socialismo del siglo XXI. Ya ni Maduro en Venezuela habla del Socialismo del Siglo XXI, es más importante allí la sombra proyectada del Chavismo…

  • La Revista: Volvamos a Costa Rica. ¿Las luchas que encabezaron José Miguel Corrales y Célimo Guido calzan en esos esquemas?

Vladimir de la Cruz: Por supuesto que no. Ni Corrales ni Célimo son personas de pensamiento político, de ideas, ni son militantes de izquierda. No elaboran ningún marco político alrededor de sus pretensiones. No proponen nada nuevo para Costa Rica, algo superior a lo existente. En el buen sentido de sus preocupaciones serán apenas intentos reformistas lo que pretenden desde la dirección del Gobierno, cambiar políticas de gobierno, y participar en una única mesa de negociación como propusieron, en su primer documento de 14 puntos, con la prensa al frente. Esa era toda su principal preocupación, en el supuesto que cualquier acuerdo al que llegaran debía ser aprobado por sus bases sociales, renunciando ellos a su capacidad dirigente. Los únicos tres puntos importantes de su primer manifiesto fueron la no aprobación del Préstamo del FMI, que no se vendan activos nacionales y que no se pongan impuestos indirectos. Su movimiento es un gatopardismo político, cambiar para que todo siga igual o peor. Además, sin ninguna coherencia entre ellos. Las mesas de prensa que hacían eran incoherentes, contradictorias, arengueras, de enunciados, poco concretas, pero sí muy emocionales. Corrales salió corriendo en cuanto pudo. Célimo se mantuvo, apechugó y se ganó un papel más protagónico de dirigente real.

  • La Revista: ¿Esa lucha había que darla contra el Presidente Alvarado?

Vladimir de la Cruz: En mi opinión no. Había que darla, en ese caso, ante la Asamblea Legislativa, porque allí estaba y está en discusión, en las Sesiones Ordinarias Legislativas, el Préstamo del FMI, y es la Asamblea la que aprueba impuestos y autoriza ventas de propiedades del Estado. Tal vez, a partir de diciembre cuando entren las Sesiones Extraordinarias, cuya iniciativa de ley le corresponde al Presidente, sesiones que se prolongarán hasta julio del próximo año, el escenario de presión sea la Casa Presidencial, de nuevo. Hay que reconocer que la lucha que se haga contra el Presidente, cualquiera que sea, es un referente de gran eco nacional, sobre todo cuando ya entramos al escenario de las elecciones del 2022, porque también se golpea al Partido político gobernante, y todos los partidos enfilas sus baterías contra él.

  • La Revista: ¿Lo sucedido en la Casa Presidencial, cómo lo ve?

Vladimir de la Cruz: Mal en todo sentido. Allí se descalabró todo. Desde el punto de vista policial, no tenían que estar en la acera los guardias, sobre todo porque tenían instrucciones de no actuar contra los manifestantes, por eso fueron fácilmente agredidos, hasta que los obligaron a defenderse y a actuar. Podían haber estado dentro de los predios de la Casa Presidencial. Para eso estaban la vallas de calle y las verjas de la propia Casa Presidencial. Si, en este caso, los manifestantes hubieran saltado las verjas de la Casa Presidencia, allí sí podían haber actuado de conformidad a los eventos que hubieran sucedido dentro de ese predio, porque eso ya significaba de hecho la toma la Casa de Gobierno, podría haber significado un movimiento sedicioso en marcha contra el Gobierno, lo que era parte, así parecía, de las exigencias, al menos, del discurso arenguero y de calle de Célimo Guido.

  • La Revista: La participación de la UCCAEP, ¿cómo la ve? ¿Debía la UCCAEP tenderle alfonbra roja a Célimo? ¿Qué ganaron Célimo y la UCCAEP con esa alianza?

Vladimir de la Cruz: En la situación que teníamos desde semanas atrás con el Gobierno, sus malas señales públicas, su poca voluntad de reunión real con los sectores, me parecía, que frente a los problemas existentes de la Agenda Nacional, las Cámaras empresariales bien podían haber convocado a los Sindicatos, para tratar de discutir lo que les era propio y común, para actuar conjuntamente. Le voy a poner dos ejemplos. La Confederación General del Trabajo de Italia y la de Francia, que eran dirigidas por los Partidos Comunistas, de Italia y Francia, que eran fuerzas políticas opositoras, muy poderosas y grandes, se reunían con sus pares empresariales para trazar caminos comunes de avance nacional. Así por ejemplo trazaron una agenda común para avanzar hacia el Mercado Común Europeo y la Unión Europea. Una colita de eso la tuvimos cuando se negoció con la Unión Europea el Tratado de Libre Comercio, que la Unión Europea exigió que todos los países actuaran con una sola propuesta, no como fue el TLC con Estados Unidos, cada uno por su lado, y que participara el movimiento sindical o social centroamericano también unificado.

La diferencia, en este caso, es que Célimo Guido no representa ningún sindicato. Su llamado Movimiento Rescate Nacional era hasta ese momento tan solo un nombre de agitación y de movilización, sigue sin organización, pero con contactos personales regionales, hoy más consolidado en la realidad, que se acepta como real. Como tal sigue sin existir formalmente, pero ya tiene su existencia y sobre todo reconocimiento real, que es lo que lo hace ahora un actor más protagónico, con algunos éxitos transitorios.

La UCCAEP no paró el movimiento de protesta de la Casa Presidencial ni el de la calle. Esa protesta en los actos de la Casa Presidencial se había caído. Los días que seguían lo hubieran evidenciado. La actitud de UCCAEP tan solo sirvió para levantar y darle aire a Célimo. De ese momento Célimo es el que salió ganando. A la UCCAEP si la golpeó esa reunión con Célimo por la reacción de directivos y de cámaras que reclamaron esa participación y ese reconocimiento que se le hacía a Célimo. Con Célimo no se gana, porque no se puede llegar con él a acuerdos sólidos, durables que se acaten y respeten. El amorío de la UCCAEP con Célimo no va a durar mucho, me parece.

  • La Revista: ¿El acuerdo del 15 de octubre, de UCCAEP y el Movimiento de Resistencia Nacional, tuvo significado?

Vladimir de la Cruz: Para mí fue simbólico nada más. En los tres puntos no se acuerda nada. La UCCAEP abrió las puertas para oír a Célimo en una primera reunión, ambas partes declararon la necesidad de dialogar y el tercer punto fue el enunciado de que los “inspira”, a ambos, a que no haya costarricenses con hambre. A esto se reduce ese documento del 15 de octubre. De testigo de eso invitaron a Albino Vargas, Secretario General de la ANEP, como convidado de piedra, que hasta ese momento no tenia papel protagónico en esas movilizaciones. Le siguió la fanfarria de hacerse mutuos honores de quien había acabado con los bloqueos, que no resultó de ese acuerdo, no está escrito allí nada de eso, y el Gobierno, como una hormiga zompopa, tratando de comerse dañinamente el mandado de haber parado los bloqueos.

  • La Revista: ¿Según usted no se logró nada?

Vladimir de la Cruz: Lo que se evidenció es que Célimo hizo de par y de vocero de la lucha del sector empresarial que tienen contra los impuestos que el Gobierno impulsa, que afectan principalmente, o con mayor peso, a los empresarios. Durante los días del movimiento de lucha de Célimo pusieron vallas gigantes contra los impuestos en las autopistas. ¿Quién las pagó? En el desplazamiento que hicieron los pescadores artesanales de Puntarenas, a la Asamblea Legislativa, para apoyar la ley que prohíbe la pesca de arrastre del camarón, fueron agredidos, en un enfrentamiento, estos pescadores artesanales de camarón, por personas pobres, probablemente empleados de las empresas camaroneras, o personas pagadas o contratadas por esas empresas, que promueven la pesca de arrastre, aprovechando la pobreza de Puntarenas, el desempleo local y las necesidades económicas.

Las mafias organizadas alrededor de este negocio de la pesca de arrastre enfrentaron a ciudadanos pobres con pescadores pobres…porque este fue el trasfondo de estas luchas de Célimo, el desempleo, la reducción de jornadas, el menor salario e ingreso, el fantasma del hambre que ronda miles de familias… Qué triste, pero así son a veces algunas luchas, donde los grandes intereses, y grupos mafiosos, ponen a pelear a sectores laborales, trabajadores y pobres entre sí… por supuesto, a veces también con la complicidad, y quizá con buen pago, de algunos de sus dirigentes… Por algo José Miguel Corrales dijo que se retiraba, de esa lucha, en virtud de que la mafia del narcotráfico se había metido en el movimiento y en sus luchas.

  • La Revista: La tesis de Célimo Guido es que con su movimiento es que hay que negociar.

Vladimir de la Cruz: Esa es la tesis que ha mantenido, porque él era el que estaba en la calle. Después de los sucesos de la Casa Presidencial adquirió la estatura para que se le tome en cuenta, en la conversaciones que se impulsen por el Gobierno, para buscar soluciones concretas a los problemas que están en Agenda o proyectos de Ley que están en trámite legislativo. No hacerlo puede ser un error. Lo que Célimo ya no puede exigir es que se negocie solo con él. El Gobierno ha abierto un espacio de convocatoria con más de 70 grupos organizados. Y hay otros, especialmente de mujeres presionando la paridad de participación. Se esta enredando esta convocatoria. El Gobierno debe valorar bien lo que es la mesa principal de negociación, que giró alrededor de la lucha que encabezó Célimo, y ahora con UCCAEP, y las mesas regionales que ha puesto a funcionar, así como la iniciativa que se mueve por la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular, y la nueva convocatoria del Gobierno, de esta semana, donde no ha valorado bien la integración y la temáticas particulares y regionales de ellas, en contraste con la Agenda Nacional. Si el gobierno impulsa la tesis de divide y vencerás le puede salir el tiro por la culata… ¡Cuidado!

  • La Revista: ¿Le parece que a Célimo Guido le faltó mas perspectiva política?

Vladimir de la Cruz: Pienso que sí. El Movimiento que él dirigía tenía elementos contradictorios en sus planteamientos. Si hubiera sabido ligar su lucha a otros problemas de los trabajadores, y de las clases medias, hubiera tenido más alcance y mayor proyección, y probablemente mejor resultado, sobre todo por los efectos negativos laborales que ha causado la pandemia del coronavirus. Parar el Préstamo del FMI en lo inmediato solo produce un resultado negativo en todo sentido, si no se ofrece una alternativa, que Célimo no ha hecho. Ni siquiera se hizo de la lucha contra el Préstamo del FMI una lucha de tipo antiimperialista, para haberle dado un sesgo de forma política de contradicción, al menos, de Imperialismo vs. Nación costarricense.

  • La Revista: ¿Hizo bien el Gobierno de impulsar una Mesa de Negociación y de Análisis de la situación coordinada por el Estado de la Nación?

Vladimir de la Cruz: Me parece que la iniciativa fue correcta. El Estado de la Nación como instancia tiene gran respeto, seriedad y credibilidad nacional. Jorge Vargas Cullel tiene experiencia en este tipo de trabajos y la inteligencia para llevarlos a buen puerto, por supuesto que si hay buenas naves y buenos capitanes al frente de ellas. La integración de la Mesa no estuvo bien. La práctica lo demostró así como la metodología que fue casi una camisa de fuerza para el trabajo que se quería hacer. Hubo resentidos por su exclusión.

El mismo Célimo fue excluido cuando ya era una parte reconocida para considerar o tener en cuenta. A Jorge Vargas lo empezaron a descalificar porque escribe los jueves una pequeña columna de opinión en el periódico La Nación, haciendo ver que él era representante de ese medio de comunicación en ese encuentro, o que ese encuentro era casi organizado por ese periódico, desinflando así todo el proceso, que hubo que abortarlo.

  • La Revista: ¿Hay vacío de poder en Costa Rica, se evidenció en esta lucha?

Vladimir de la Cruz: En esta lucha se evidenciaron muchas cosas. Se sentía un vacío de poder. Si Célimo hubiera sido recibido por el Presidente teniendo los bloqueos activos, esa hubiera sido una muestra de vacío de poder presidencial. Es como si el Presidente lo hubiera recibido haciéndole una genuflexión, bajándole la cabeza y sentándolo en su silla del Consejo de Gobierno. El Gobierno sigue gobernando. La institucionalidad republicana le ha dado apoyo, con las muestras de los otros poderes públicos y con los pronunciamientos de los expresidentes. Los partidos políticos no han sido tan claros porque están enredados en los mecates de las elecciones del 2022, que ya los amarran. La presión que hay por quitar algunos ministros, como el de comunicación, especialmente, no es una crisis de gabinete ni un vacío de gobierno o de poder. Esa es una necesidad para el Gobierno. Me parece que lo que hubo por parte del Gobierno no fue una debilidad de Poder, sino una actitud de dejar hacer pensando que no se iba a llegar lejos, y la situación se les escapó de las manos. El llamado Estado de Derecho sigue funcionando, con sus contradicciones y debilidades, y se siguen tomando decisiones legislativas antipopulares, sin ninguna reacción importante, más allá de algunos pronunciamientos públicos. La Corte Suprema de Justicia y sus Tribunales mantienen su independencia de los otros poderes públicos.

  • La Revista: ¿Qué perspectiva le ve a esta lucha?

Vladimir de la Cruz: La que Célimo quiera darle. Célimo no está amarrado con nadie, ni con su sombra. Si él cree que debe volver a la calle lo hará, ahora más envalentonado por el reconocimiento que se le ha dado, y por las resoluciones judiciales en su favor, al menos en esta parte procesal. Pero, si se arma la gorda, para decirlo a lo tico, los sindicatos sí deben aprovechar para elaborar una agenda de lucha social concreta que permita rectificar el rumbo que se ha impuesto en limitaciones en materia de beneficios sociales de los trabajadores, y que se recuperen, al menos, los índices existentes del 2018.

  • La Revista: ¿Cómo ve el escenario que sigue?

Vladimir de la Cruz: Lo veo más difícil para el Gobierno. A partir de diciembre empieza a funcionar una reforma constitucional, que fue iniciativa mía en la Comisión de Notables, de invertir las sesiones parlamentarias para que en mayo se inicie con Sesiones Extraordinarias, lo que puede ser muy bueno para el Gobierno que inicie en el 2022. Ahora inician en diciembre, por cinco meses, las sesiones extraordinarias, y se agregan los tres meses desde mayo a julio, de manera que por los próximos ocho meses, a partir de diciembre, el Gobierno es el que tiene que estar enviando Proyectos de Ley a la Asamblea Legislativa. Esa es una tarea compleja y difícil si no se tiene un rumbo claro de hacia donde ir con el Gobierno y qué hacer con el país.

Para el movimiento popular, sindical y para las luchas de Célimo, ahora sí, el escenario de llegada de protestas y de presión de calle o de mesa, es en la Casa Presidencial, porque desde allí se pueden meter o sacar Proyectos de Ley. La discusión sí hay que vigilarla en la Asamblea Legislativa, pero la presión principal se puede hacer en la Casa de Gobierno. En este sentido veo más duro el periodo presidencial de sesiones parlamentarias que sigue. Desde el punto de vista electoral también la tiene difícil el gobierno, aunque siempre tenga expectativas de volver a elegirse en el 2022 el PAC. La dificultad para el Gobierno es que en el segundo semestre del 2021, ya estaremos en la precampaña electoral y la Asamblea Legislativa, y sus diputados, tendrán la tarima principal para arrearle al Gobierno, al mismo tiempo que el movimiento popular, sindical y de comunidades puede presionar más directamente a los diputados, que estarán haciendo más cálculo electoral que otra cosa.

  • La Revista: Y a Célimo Guido, ¿cómo lo ve en esos escenarios que pinta a partir de diciembre? ¿Ve a Célimo en camino a la campaña electoral, parecido a Fabricio Alvarado?

Vladimir de la Cruz: Lo veo como un porfiado, de un lado para otro, tratando de conseguir un partido político franquicia que le permita aspirar a una diputación. No lo veo organizando partido político, y en el momento que lo haga se le desinfla mucho su movimiento, y su protesta pasa a canalizarse necesariamente de la calle, al escenario electoral, y al pronunciamiento del partido y a la lucha electoral para cazar votos. Hay temas que en épocas electorales no pueden someterse a discusión parlamentaria, como se hizo con el TLC que no se discutió en el 2005, cuando ya estaba aprobado, para su ratificación en diciembre del 2004. Y esto le puede quitar gasolina y fósforos a Célimo. Y parte de la masa que se ha movido con él responderá a sus partidos tradicionales y las ovejas a sus pastores y pastoras. No veo a Célimo aspirando a la Presidencia de la República ni creo que le interese por la vía electoral. Si puede llegar por la vía de la fuerza de la calle… lo intentará, pero para eso también necesita organización, como la tenía Lech Walesa en Polonia, con sus sindicatos, en los Astilleros del Dansk. Por ahora, Celimo no tiene ni sindicatos que lo apoyen electoralmente, ni tiene el empaque de un Fabricio Alvarado, como orador, ni un tema de campaña como el que Fabricio tuvo.

  • Entrevista realizada, por Eugenio Herrera al historiador y miembro del Consejo Editorial de La Revista.CR, Vladimir de la Cruz

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