Vladimir de la Cruz: Elecciones estudiantiles

Algunos de nosotros, antes de entrar a la Universidad, nos habíamos ligado a las actividades de la Federación de Estudiantes de la Universidad, desde 1961-1962. En mi caso, eso ocasionó una imagen, que todavía se arrastra por algunas personas que reclamaban mi militancia política, de que era un “estudiante eterno” en la Universidad.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.                                                    

La vida democrática electoral en nuestro país se impulsa y fomenta desde distintos ángulos y a distintas edades. Uno de ellos las lecciones estudiantiles que desde hace algunos años se realizan en escuelas y colegios.

A nivel estudiantil mi experiencia es que actualmente se inicia casi desde el prekinder cuando, en ocasiones, ponen a los niños a definir esos liderazgos simbólicos, con elecciones estudiantiles en sus niveles escolares.

Cuando hice la primaria, en la década de 1950, no recuerdo que esto se hubiera fomentado. Estaban cercanos los sucesos de la guerra civil de 1948 y no había interés de fomentar, desde estos niveles infantiles, estos procesos democráticos. Existían restricciones políticas para algunos costarricenses, los comunistas que estaba proscritos en procesos electorales.

En el colegio, durante la década de 1960, me vinculé a luchas y organizaciones juveniles y estudiantiles, pero fuera del colegio. Dentro del colegio, por las discusiones que teníamos de temas propuestos por profesores, nos ubicábamos en las diferentes tesis. Era una época en que había “cierta represión” institucional, que no podía evitar las discusiones de clase, ni los temas de estudio, alrededor de los cuales se podía discutir.

Siendo joven, en el colegio me incorporé a la Sociedad de Amigos de la Revolución Cubana, 1959, a la lucha electoral del Partido Acción Democrática Popular, 1961-1962, que postulaba a Enrique Obregón Valverde y a Vicente Sáenz, a quien ya me acercaba a la lectura de sus libros, por influencia de mi madre y de mi tío político Edgar Campos, y a la Juventud Socialista Costarricense, que era la organización juvenil del Partido Vanguardia Popular, que no tenía en ese momento presencia organizada en colegios, más allá de la participación individual de cada uno los militantes, que por su propia iniciativa agitaban, y trataban de organizar núcleos en los colegios, en ese momento haciendo gravitar la lucha en contra del Mercado Común Centroamericano, de solidaridad con Cuba, contra las intervenciones norteamericanas en el Caribe como fue en República Dominicana, en 1965, contra la participación vergonzosa de Costa Rica, en esa intervención, o el Golpe de Estado contra el Presidente Villeda Morales en Honduras, contra el Consejo de Defensa Centroamericano, contra las dictaduras en Centroamérica, entre otras luchas o temas de agitación, organización y movilización. Muy cercanas para mí fueron las luchas contra las dictaduras en Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras.

Contra este Golpe en Honduras se hizo un acto enorme de solidaridad con el Presidente Villeda Morales, en el Paraninfo Universitario, que todavía estaba abierto, en el Barrio González Lahmann, edificio donde también estaba la Federación de Estudiantes Universitarios.

Tratábamos, al mismo tiempo, de organizar estudiantes de secundaria.

Poco tiempo después, a finales de 1966 organizamos el Frente de Acción Universitaria, que desarrolló sus luchas principales a partir de 1967.

Algunos de nosotros, antes de entrar a la Universidad, nos habíamos ligado a las actividades de la Federación de Estudiantes de la Universidad, desde 1961-1962. En mi caso, eso ocasionó una imagen, que todavía se arrastra por algunas personas que reclamaban mi militancia política, de que era un “estudiante eterno” en la Universidad.

Desde esa militancia, o cercanía y colaboración, con las actividades que hacía o impulsaba la Federación de Estudiantes, era cierto que, en 1967, cuando ingresé a cursar los Estudios Generales, ya tenía una “presencia” en el ámbito de la Federación y de sus dirigentes principales, como lo fue con la participación de la Federación en el II Congreso Universitario, en 1966, por lo que me “veían” como un “dirigente” o “activista” estudiantil de “muchos años”, de “años anteriores”, sin estar aún en la Universidad.

En aquella época llevaba dos carreras, Derecho e Historia, y por iniciativa propia me inscribía en muchos cursos, por cultura general, especialmente de Filosofía, hice algunos del área de Antropología y uno de sicología. Había cierta libertad de matrícula en cursos, y los profesores autorizaban también la matrícula, si les parecía.

En este sentido sí tenía mucha presencia en aulas, en un año de gran discusión académica, 1967, cuando los Estudios Generales cambiaron su plan de estudios, y ese año se empezaba a estudiar el Siglo XIX, dejando atrás los estudios del Siglo V a.c.

Con este nuevo plan de estudios, los problemas históricos, políticos, filosóficos del siglo XIX fueron el centro del debates, en Estudios Generales, donde a la generación que nos tocó iniciar ese plan, tuvimos grandes participaciones deliberativas, de discusión, con Profesores, y con otros estudiantes, que también se organizaron políticamente, entre ellos el Movimiento Costa Rida Libre, que trataba de presentarse como una de las organizaciones confrontativas del Frente de Acción Universitaria, al menos en el debate universitario. Incluso, cuando el Frente de Acción Universitaria editó el periódico “UNIDAD”, ellos sacaron otro, “Hombre Libre”. Luego otros grupos impulsaron otros periódicos estudiantiles, como “Arado”, entre otros.

“Estudiante” siempre he sido. Desde niño me formaron en los libros, en la lectura constante, que me hacían y que me enseñaron a hacerla. Sigo estudiando, leyendo que es la forma más general de estudiar cuando no se está en un curso determinado, o en un plan de estudios que exige lecturas.

Entre 1963 y 1966 intentamos organizar estudiantes, y algunas luchas importantes se dieron, como una huelga estudiantil en el Colegio de Turrialba. También se promovió la fundación de una Federación de Estudiantes de Secundaria. Joaquín Alberto Fernández impulsó la más grande asociación de grupos juveniles y estudiantiles, más como un foro de reunión, que de realización de luchas colectivas, lo que ya era un gran avance.

Los partidos políticos se hacían sentir con organizaciones propias de carácter estudiantil, lo que enriquecía mucho el debate político. Hoy esto se ha perdido mucho, casi no hay presencia de partidos políticos organizados en el movimiento estudiantil universitario.

El marco y contexto de la guerra fría influía mucho en todo esto. La lucha entre el socialismo y capitalismo distinguía en parte estas luchas. La desintegración colonial del imperialismo y colonialismo mundial abonaban en esa perspectiva.

Desde el punto de vista de mi condición de estudiante no era cierto que fuera un estudiante de muchos años, “eterno” como decían, para estar en la agitación política. Hice los Estudios Generales en 1967 y en 1972 ya me había graduado e iniciaba mi trabajo en la Universidad.

Como profesor universitario me aparté de las luchas estudiantiles de colegios. Estaba inmerso y cercano a las luchas estudiantiles universitarias. Todavía lo estoy cuando me solicitan opinión a alguna experiencia organizativa.

A veces, padres de familia, me llaman porque alguno de sus hijos o hijas, tiene una experiencia de este tipo en sus escuelas o colegios. Hablan conmigo los muchachos o muchachas. Los interrogo sobre lo que quieren y los oriento, en lo que puedo ayudarlos.

El pasado fin de semana tuve una nueva experiencia de este tipo. Una niña del Colegio de Grecia, Angie Jirón, de primer año, me localizó, por medio de su madre, para plantearme su interés de participar como candidata a Presidenta de su Colegio, para lo cual ya había inscrito su candidatura, y quería algunos consejos, que tal vez yo podría darle, según su inquietud.

La conversación fue muy rica, me demostró que tenía un buen conocimiento de los problemas de su Colegio y de los estudiantes.

Para su participación en las elecciones, enfrentando, candidatos de cuarto año, creó el Partido Revolucionario Estudiantil, cuyas siglas son PRE, con colores en su Bandera partidaria, el Blanco, el Verde y el Naranja, que para ella significan, el Blanco, la Paz, el Verde, la Esperanza y la Naturaleza y, el Naranja, la fuerza y la unión. En su papeleta la acompañan otros estudiantes, muy bien escogidos, de distintos niveles educativos, con lo cual cubren todo el conglomerado estudiantil.

Su mensaje es directo. Quiere ser Presidenta para hacer representar a los estudiantes ante las autoridades del Colegio, para hacer sentir la voz de los estudiantes ante la Dirección del Colegio y los Profesores, para poder defender a los estudiantes, y al Colegio, en el Consejo de Profesores, y en la Junta de Educación, porque tienen muchos problemas que resolver en el Colegio.

Entre los problemas que Angie dice son las más importantes y que los afectan, como estudiantes, están los de que el Colegio tiene suficientes aulas, pero se distribuyen muy mal dejando grupos de estudiantes sin aulas, y haciendo que los estudiantes se peleen por ellas. Me dijo que tenían falta de pupitres y de escritorios, que para ella es necesario que cada estudiante tenga su propio escritorio.

Otro problema que quiere Angie resolver es el de la basura del colegio. Para ella dos veces a la semana pasa la recolección municipal de basura, pero la basura se acumula en el colegio, porque no la sacan a tiempo, con los riesgos de salud, que eso provoca. Señala que a los profesores les faltan los artículos que necesitan para la enseñanza, tiza, borradores etc.

Un aspecto para Angie importante es el comedor donde solo hay dos mesas, y los estudiantes de los años superiores sacan de las filas a los estudiantes de años inferiores, por lo que considera que se puede organizar mejor el acceso al comedor para que todos puedan usarlo bien.

Un problema que me comentó, que me parece muy grave, es el del transporte estudiantil. Señala que los buses que transportan estudiantes no los dejan en la puerta del colegio, que generalmente los dejan a 200 o 300 metros de la entrada, con el riesgo y peligro que eso constituye. Angie no me lo dijo, pero si el transporte de estudiantes es regulado, y los padres depositan confianza en ese traslado, es muy irresponsable que los choferes, o empresarios de esos buses, no los dejen en la propia puerta del colegio. La dirección del Colegio tiene que velar que este transporte sea efectivo hasta la puerta del colegio, tanto por la seguridad de los muchachos, como por la época de lluvias que ha iniciado. En este asunto del transporte tienen igual responsabilidad quienes autorizan oficialmente el transporte estudiantil, que asumen responsabilidades civiles y penales por ese transporte, y cualquier accidente que pueda ocurrir, incluso aquellos ocasionados por dejar a los estudiantes “tirados” y “lejanos” de la puerta de entrada del colegio.

Aparte de estos problemas, Angie señala otros, como la falta de papel higiénico y “los dispensadores” de alcohol en los servicios sanitarios.

Me asombró la forma coloquial, la facilidad, como Angie trata y habla de estos problemas, y otros que me comentó, con seguridad, inteligencia, con facilidad de expresión, con objetivos claros para tratar de convencer a sus compañeros de colegio en que la apoyen.

En su primer año de colegio muestra una gran madurez política para entender que esos problemas se pueden resolver con participación de los estudiantes, y de las autoridades del colegio.

Entiendo que hoy miércoles o el próximo viernes, que podría haber una segunda ronda, entre los dos de mayor votación hoy, se resuelve la elección estudiantil en el colegio de Grecia.

Una elección estudiantil como ésta, que seguramente se repite en muchos colegios, no sé si en este mismo tiempo, permite ver y apreciar graves problemas que tiene la educación nacional, que deben ser atendidos no solo por las autoridades educativas nacionales, las regionales, y las particulares de cada colegio, sino también por el Ministerio de Obras Públicas, la Dirección General de Tránsito y las municipalidades en lo que le atañen por los permisos y controles que realizan, de transporte estudiantil, de vías y de espacios públicos y municipales.

Los problemas que Angie me manifestó son y deben ser preocupación de las seccionales de los sindicatos magisteriales. Para esto también tienen que servir, y estas son parte de sus luchas. Lo mismo para la Asociación Nacional de Empleados Públicos, que también coordina luchas con el movimiento estudiantil de secundaria.


La República

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