Vladimir de la Cruz: La jornada 4-3 aumentará la miseria nacional

La propuesta de jornada 4-3 que los patronos dicen será voluntaria, en la práctica será obligatoria, de manera que quien no se someta a ella puede ser despedido libremente por el patrono, pagando prestaciones.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.                                                                                  

Históricamente la tendencia en materia de jornadas de trabajo ha sido la de rebajar el tiempo diario de trabajo, reducir la jornada diaria de trabajo, así como la de salarios ha sido la de subirlos.

Las condiciones brutales de trabajo en el campo como en la industria urbana y rural hicieron que esas jornadas se fueran peleando por parte de los trabajadores, al principio espontáneamente y luego de manera organizada, por medio de los instrumentos que los  trabajadores crearon, sociedades de protección de sus intereses y derechos, y finalmente los sindicatos. A ellos se sumaron los partidos que en nombre de la clase trabajadora, o auto representándose como partidos de los trabajadores, de las clases trabajadores, o “de la plebe, como se auto llamó el Partido Reformista, de Jorge Volio en Costa Rica, en la década de 1920, que con diputados electos dieron luchas parlamentarias para rebajar estas jornadas, para regularlas, y para elevar los salarios de los trabajadores y regularlos.

Las jornadas se fueron bajando hasta que se llegó al límite, en 1886, y confirmado en 1890, en buena parte de los países europeos, de 8 horas diarias, jornada techo, sobre la que no se debía trabajar. Aún así persistían jornadas arriba de esas 8 horas en muchos países, incluso Costa Rica.

En 1920, hace 100 años, se estableció en Costa Rica, como resultado de un año de agitación obrera y trabajadora la jornada de 8 horas.  Aún establecida no se cumplía. En  los  Programas del Partido Reformista, en 1923, y  del Partido Comunista de Costa Rica, en 1933, se señalaba que se debía “cumplir con la jornada de 8 horas”.

A finales del siglo XVIII y  principios de siglo XIX, con ausencia de sindicatos, se dieron luchas contra la explotación de los trabajadores, orientadas a destruir las máquinas y los instrumentos de trabajo. Eran las llamadas luchas ludistas, impulsadas por un dirigente obrero inglés, Ned Ludd, en el sector de telares, que luego se extendió a otras ramas laborales.

Este tipo de luchas se dio porque se carecía de una sólida conciencia laboral, de organizaciones sindicales y de una visión clasista de la lucha laboral. Se reaccionaba contra las máquinas y los instrumentos de trabajo pensando que eran los culpables de las pésimas condiciones de trabajo, de las extenuantes jornadas laborales y de la explotación social a la que eran sometidos los trabajadores. 

No se entendía por parte de estos trabajadores que eso respondía a una forma de la organización de la economía y de la sociedad política, no se entendía que lo que habían eran relaciones sociales de producción, que podían ser reguladas, o superadas como proponían los partidos obreros.

La destrucción de las máquinas y de los instrumentos de trabajo era una forma de lucha social y una forma forzada de negociación colectiva, por la fuerza. Se causaba un daño y un paro al patrón y al empresario, pero las condiciones de trabajo no cambiaban.

Las luchas socialistas, anarquistas y comunistas hicieron entender a los trabajadores cuál debía ser su forma correcta de lucha, por medio de los sindicatos y de los partidos de trabajadores,  y diseñaron formas nuevas de organización económica y política.

En Costa Rica se dieron luchas ludistas a principios del siglo XX, cuando se produjeron gran cantidad de incendios principalmente en haciendas del Valle Central. En la prensa se hablaba de “incendiarismo agrario” y de “bandolerismo agrario”. Esos incendios tuvieron estas características de enfrentamiento social, cuando estaban empezando a surgir los sindicatos, las primeras federaciones de trabajadores y la Confederación General de Trabajadores de 1913, que no dirigieron esas luchas. Eran espontáneas. En esos días, desde 1908 hasta 1925 los trabajadores agrícolas se movilizaban por la Ley de Accidentes de Trabajo, que duró 18 años en aprobarse, y cuando se aprobó benefició a los trabajadores urbanos más que a los agrícolas. La lucha en el campo costarricense sigue latente. Es un problema de tiempo para que explote.

¿Es esto, o este tipo de luchas, lo que quieren los empresarios que se reproduzca a 100 años de aquellas luchas ludistas en el país, cuando el movimiento sindical está siendo apaleado en muchos aspectos?

Las luchas sociales no van a desaparecer si se mantienen condiciones de injusticia social, más si son graves situaciones de explotación, de bajos salarios, de malas condiciones de trabajo y de higiene ocupacional, de seguridad laboral, de deterioro de las condiciones reales de vida, de explotación usurera, de extracción total del salario, por el crédito masivo que se ha impuesto que quieren establecer legalmente en el 55% de intereses. En los supermercados los cajeros ofrecen pagar, hasta en plazos de tres o más meses, la compra diaria mínima de subsistencia. Así están haciendo clavos de oro los usureros, los banqueros y los sectores financieros que viven de la usura organizada de esta manera. Es una manera de expoliar, maltratar y explotar a los asalariados, a la clase trabajadora pobre.

La cantidad de accidentes de trabajo que hay en Costa Rica anualmente pasa de los 100.000 con el grave perjuicio que eso tiene para los accidentados, y sus familias, como para la economía nacional. Para los accidentados porque muere un porcentaje importante de ellos, casi el 10%, y  porque otra parte queda imposibilitada de trabajar, otro 10%.

Para la economía de las empresas y la economía nacional porque el número de accidentados repercute en sus trabajos, y en los costos de atención de los accidentados. Para la institucionalidad nacional por la atención médica y hospitalaria que se necesita para esos accidentados. No casualmente el Instituto Nacional de Seguros se vio obligado a construir su propio Hospital del Trauma.

100.000 accidentados un solo día incapacitados significan 33.000 días de trabajo, que no se trabajan, de 24 horas diarias, por parte de esos accidentados. ¿Cuánto significa esto para la economía nacional?

Es claro que con jornadas extendidas más allá de las 8 horas la proporción de accidentes va a crecer. Ya está demostrado que una buena parte de los accidentados laboralmente se producen en las jornadas de horas extras. ¿Hacia dónde quiere llevar a la población laboral del país la clase política y empresarial? ¿Hacia un país de discapacitados por accidentes de trabajo?¿A niveles mayores y más violentos de lucha social?¿A mayores niveles de inseguridad personal para la clase política y empresarial, que van a tender que andar con guardaespaldas, y sus familias e hijos también? ¿A mayores gastos sociales en la atención de estos accidentados?

La irritación social es cada vez más manifiesta. Por ahora tiene su salida principal en las redes sociales de la internet, en la descalificación que se hace constantemente de la Política, de los Políticos, de los Partidos Políticos, de los miembros de los Supremos Poderes de la República, del irrespeto a la dignidad de los altos cargos públicos, en la desconfianza que se produce de la vida democrática y republicana, en los insultos, la denigración,  y la falta de respeto hacia todas las personas que ostentan un cargo público importante, que por ello devenga salarios altos o pensiones altas, como si la culpa de sus males sociales estuviera en esos salarios y pensiones altas.

A la gente sencilla, a los de bajos salarios, a los excluidos de los beneficios sociales, que es parte de esta situación, les han hecho ver, les envenenan sus mentes, y les machacan constantemente que la culpa está en esos sistemas de salarios y pensiones, y no en la forma cómo está organizada la economía nacional, donde un pequeño grupo, que no llega al 5% se apropia de más del 90% de toda la riqueza nacional, y de un pequeño grupo que por mecanismos legales no paga debidamente ni impuestos ni cargas sociales, y que cuyos montos de no pago son muchísimo más altos que todo lo que significan las altas pensiones y salarios que critican.

Con el Gobierno del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, que inició hace 80 años, se dieron las Garantías Sociales y el Código de Trabajo, donde se reguló, como techo, la jornada de trabajo en 8 horas diarias, con sus modalidades mixta y nocturna,  se reguló el derecho de organización sindical, de huelga y de convención colectiva, se reguló el régimen de salarios mínimos, que eran un piso no un techo, se estableció el régimen de seguros sociales, de pensiones, se pensaba en la familia.

En la celebración del 80 aniversario del inicio del Gobierno Reformista del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, el próximo 8 de mayo, sus herederos políticos, los partidos Unidad Social Cristiana y el Republicano Social Cristiano, con sus diputados, están enlodando y borrando la histórica memoria del Dr. Calderón Guardia, al menos en estos extremos  laborales, y con la reforma que quieren imponer de jornadas de 12 horas diarias, al estilo del siglo XVIII y siglo XIX, van a darle entierro de lujo a cualquier celebración que se pretenda en memoria de aquel Gobierno y del Benemérito de la Patria.

Con la jornada de trabajo que se pretende de 4 días de 12 horas diarias los empresarios  que dicen que es en beneficio de los trabajadores, no dicen por ninguna parte que van ellos también a dejar de trabajar los otros tres días. Para el empresariado no hay descanso laboral. Contratarán para esos tres días y otro más, para que sean cuatro de 12 horas diarias a otros grupos de trabajadores. Su organización laboral empresarial la harán de manera que los grupos de trabajadores no dejen días sin trabajar, de cuatro en cuatro día y a dos turnos de 12 horas, en el día y en la noche.

En el sistema de 12 horas diarias se supone que habrán dos turnos de 12 horas, uno para el día y otro para la noche, de 6 a 6. El de la noche de acuerdo a la legislación laboral y constitucional se debe pagar a un 50% más por cada hora de trabajo.  Si no se hace se viola la Constitución Política, y en la reforma laboral que se propone para esta jornada no se dice nada de cambiar en este sentido la Constitución Política.

Si realmente quieren los empresarios mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores del país, sería más justo que organizaran sus actividades empresariales en tres turnos de 8 horas, en lugar de dos turnos de 12 horas diarias, o 4  turnos de 6 horas. En varios países ya existen estas jornadas, sin rebajar salarios, y con mucho éxito empresarial.

Si organizaran tres turnos de trabajo, para las 24 horas diarias, SI contribuirían a mejorar condiciones sociales del país. Al menos se verían obligados a contratar un turno de trabajadores por el salario base, sin extras. Si en este gobierno del Partido Acción Ciudadana el desempleo llega a casi el 13%, con más de 310.000 personas sin trabajo, la jornada triplicada de 8 horas, y no la de 12 horas diarias, SI podría reducirse al menos en una tercera parte ese desempleo. Esta es la realidad.

La situación del desempleo se volvió explosiva socialmente. Con una fuerza de trabajo que llega casi a los 2.2 millones de trabajadores, donde las mujeres  son casi 850.000 trabajadores, y de ellas 300.000, son cabezas de familia, es decir, que son el principal ingreso de sus hogares, aún cuando tienen esposo o compañero, lo que hace que esos desempleados por ahora se puedan “mantener” por el apoyo de una mujer cabeza de familia trabajadora. Pero en los datos de desempleo crece el número de mujeres desempleadas, provocando que empiece a darse la situación de familias completas desocupadas. Los datos graves de desempleo son de las zonas urbanas, 240.000 trabajadores contra 73.000 en zonas rurales.

En el período de la crisis mundial de 1928-1934, en Costa Rica el desempleo alcanzó la cifra según se decía del 13%, con casi nada de participación de la mujer en la Población Económica Activa, por lo que el desempleo afectó familias completas. Ello provocó el surgimiento de Sindicatos de Desempleados, cuando no había leyes de regulación de sindicatos. En una manifestación de ellos, en mayo de 1933, un enfrentamiento con la policía produjo un policía muerto. Los trabajadores desfilaban con machetes, picos y palas. Eran situaciones muy tensas. Hoy no se permite crear sindicatos de desempleados, pero podrían crearse de subempleados, o de sindicatos de trabajadores que buscan trabajo, durante el tiempo de ley que tienen para no caer en la categoría total de desempleados.

Hay una realidad más cruel y dramática en esto de las jornadas de trabajo de 12 horas que se quieren imponer. Son los trabajadores migrantes o inmigrantes de las regiones agrarias, o de  los trabajos agrícolas de alta intensidad, y de ciertas regiones de productos, donde hay masas de trabajadores nicaragüenses o de indígenas panameños. Aquí no vienen trabajadores hondureños ni salvadoreños masivamente. Nicaragua los frena y además se desplazan hacia los Estados Unidos.

Las situación de trabajo de estos obreros agrícolas es de lo peor que hay en el país, explotados a  manos de algunos malos empresarios nacionales y de empresas transnacionales y extranjeras, que tienen la protección, la confabulación y hasta la corrupción institucional que ello puede provocar en el Ministerio de Trabajo, en sus inspectores, como los de la Caja Costarricense del Seguro Social, que ignoran incluso las denuncias del famoso Cobrador de la Caja, del Señor Mora. En algunas de estas fincas estos trabajadores extranjeros viven en condiciones materiales inhumanas.

La jornada de trabajo que se pretende de 4 días de 12 horas diarias es inhumana, viola todas las Declaraciones de Derechos Humanos hoy reconocidas que giran alrededor de los derechos laborales y de las condiciones de trabajo en todas las empresas.

Entre los problemas que se asocian, además de los que señalé en un artículo anterior, relacionados con el desplazamiento a los lugares de trabajo, que extiende el tiempo real de los trabajadores fuera de sus hogares a 14 o 16 horas diarias, las dificultades que ello puede ocasionar de relaciones familiares y parentales, de disminución real del salario, del no pago de horas extras,  del aguinaldo y la pensión futura, de poca atención de los padres hacia sus hijos, están también otros problemas asociados, entre ellos los siguientes:

-no hay posibilidad real de que los trabajadores tengan tiempo para estudiar, descansar y disfrutar de actividades públicas, de recreación y cultura,

-se afecta e intensifica  más el trabajo invisible de la mujer y el llamado doble y triple trabajo de la mujer.

La Secretaría Técnica que asesora al Consejo de Salud Ocupacional  NO RECOMIENDA  aprobar el régimen de la jornada de trabajo 4-3. Las objeciones que señalan, entre otras, están las que afectan el “el tiempo efectivo del trabajo”, que incluye el desplazamiento al trabajo y el regreso al hogar, imposibilita actividades de capacitación de los trabajadores, la jornada extendida a 12 horas de trabajo afecta los lapsos mínimos necesarios para que las personas, los trabajadores,  puedan recuperarse de esas jornadas de trabajo, en energía, en tiempo y calidad de sueño, que disminuiría a cuatro o seis horas por día, de conciliación con la vida social y de trabajo, en el ocio, el descanso real y la recreación. Si se intensifica la jornada probablemente aumenta el ausentismo laboral por enfermedades o consultas médicas.

¿Por qué no se consulta al Colegio de Médicos, en la rama de Medicina del Trabajo, y la parte correspondiente en Siquiatría, o al colegio de Sicólogos, en lo correspondiente a la sicología del trabajo, o a las Escuelas de Medicina de las Universidades, sobre los daños que esta jornada 4-3 puede ocasionar en los trabajadores que se sometan a ella, o se les obligue a trabajar?

Para esta Secretaría Técnica, altamente especializada en Salud Ocupacional, una rama de la medicina,  la jornada de 12 horas diarias de trabajo predispone para enfermedades, como “patologías crónicas, músculo esqueléticas y de salud mental”,  de “hábitos  poco saludables”, como el fumado o el tabaquismo, dietas desequilibradas, consumo de alcohol, el sedentarismo, más consumo de comidas chatarras con sus efectos negativos en la salud de las personas, disminución en el desempeño y eficiencia en el trabajo, aumento de síntomas de fatiga, disminución del estado de alerta que deben tener las personas, y los trabajadores,  debilitamiento de los sistemas de seguridad laboral. También afecta la salud mental de los trabajadores, en la fatiga, estrés laboral, depresiones, puede provocar más violencia doméstica al interior de los hogares, posibilidades mayores de enfermedades gastrointestinales graves, diabetes, problemas hormonales, riesgos cardiovasculares, trastornos de sueño, incremento en los accidentes de trabajo por fatiga, agotamiento y disminución de la concentración.

La propuesta de la Jornada 4-3 que se quiere aprobar contraviene, se opone,  a los Convenios y Principios aprobados por la Organización Internacional del Trabajo, que desde su Primer Convenio estableció la jornada de 8 horas, con tendencias históricas a reducir, NO AUMENTAR, las jornadas de trabajo, las políticas de protección y de prevención ante los riesgos del trabajo, y el nuevo concepto de empleo decente.

La propuesta de jornada 4-3 que los patronos dicen será voluntaria, en la práctica será obligatoria, de manera que quien no se someta a ella puede ser despedido libremente por el patrono, pagando prestaciones.

El Instituto Nacional de las Mujeres, INAMU, sus más de 200 organizaciones de mujeres que existen inscritas allí, la Defensoría de los Habitantes, todas las Iglesias, la católica y las pentecostales, y los mismos partidos políticos, como tales,  están mudos, ciegos y sordos ante esta barbaridad que se quiere aprobar en la Asamblea Legislativa. A silencio sepulcral y cómplice es a lo que hieden estas instituciones ante este criminal proyecto de ley que afectará, de aprobarse, a toda la población trabajadora, a sus familias y a la niñez costarricense.

 

 

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Vladimir de la Cruz

Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Escribe para varios medios de comunicación. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

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