Vladimir de la Cruz: La obra revolucionaria de Martí

Edición especial - José Martí

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Vladimir de la Cruz.

La obra revolucionaria de Martí, y de su Partido Revolucionario, es organizar al pueblo, en el partido político del pueblo, para hacer la Revolución del pueblo.

No hay revolución  sin un partido político y sin un partido revolucionario.

(Conferencia de Vladimir de la Cruz, en el Liceo José Martí, el 16 de mayo de 1995, organizada por la Sede Regional de la Universidad de Costa Rica, el Liceo José Martí y la Casa de la Cultura de Puntarenas, con motivo de la celebración del centenario de su presencia en Costa Rica y en Puntarenas)

En primer lugar, quiero decirles que estoy muy satisfecho de venir. En segundo lugar, por la ocasión y oportunidad de reflexionar, quizás más que conversar un poco, sobre José Martí en parte, y sobre la época en que Martí vivió en Costa Rica, que es un poco de lo que vamos a tratar hoy. Y, en tercer lugar, del impulso, por parte de Martí, de una organización política que tuvo un gran significado en aquellos años para la independencia de Cuba, pero que también tuvo un significado especial para los países en que esa organización actuó, que fue el Partido Revolucionario Cubano. De modo que también vamos a conversar sobre esa experiencia, del Partido Revolucionario Cubano en Costa Rica. Y, hablaremos, consecuentemente, en relación a ello, de esos últimos años del siglo XIX, que son también importantes para comprender algunas cuestiones de la Costa Rica actual.

En primer lugar, para las cosas de Costa Rica. El último tercio del siglo XIX, digamos desde 1870 en adelante, se vivió lo que hemos llamado y en general todos los historiadores llaman “La República Liberal”. Se vive de manera consolidada, de manera fuerte, sólida desde 1870.

Desde la independencia hasta 1870, el proceso había sido de construcción del Estado, de formación del Estado costarricense, de formación de la identidad nacional que se fortaleció con la Guerra de 1856 y con los valores que esa guerra hace surgir; incluso los héroes generacionales como Juanito Mora, el General José María Cañas, José Joaquín Mora, Juan Santamaría, Francisca “Pancha” Carrasco, que son los héroes principales de la guerra. No hay otros héroes en este país, que no sean los héroes del 56, de manera que eso tiene un lugar muy especial, no solo en nuestro corazón, sino en la identidad del ser costarricense.

Entonces, a partir de 1870 ¿que se había logrado en Costa Rica? Primero, la estabilidad económica. El comercio del café se realizaba con fuerza y abundancia hacia Europa, había buenos precios de nuestro producto, el país se abría a las inversiones extranjeras porque no había capital en Costa Rica para invertir en grandes obras de infraestructura que se necesitaban, como el ferrocarril, o la explotación minera en la zona norte del país, o en otras actividades económicas.

Entonces se abre el país pensando que la inversión de capital extranjero es buena para el desarrollo nacional. Además, esta inversión era complementaria al capital costarricense, no está colocada en actividades del empresariado nacional ni competía con él, ni le amenazaba. En un paralelismo histórico con la época actual, hoy, en 1995, se discute en los periódicos el caso Milicon, el caso Santa Elena, Papagayo, de grandes procesos de inversiones en nuestro país, que hoy no tienden a ser de carácter de desarrollo, por el contrario son como cadenas que portamos y cargamos en un país independiente. En aquella época no. Hay una apertura a esas inversiones extranjeras, que significaban, de alguna manera, la posibilidad de construir grandes obras como el Ferrocarril.

Detrás del ferrocarril, se desarrollaron nuevas actividades económicas como la fue la explotación del banano en el Atlántico, después de 1884. Vinculado a eso se van a desarrollar las actividades mineras en el norte del país, se va a desarrollar la electricidad en Costa Rica, de modo estupendo y extraordinario, al extremo de que nos sorprendemos que un país tan joven, en aquella época hubiera tenido electricidad, también de manera muy temprana.

La electricidad que fue descubierta en el último tercio del siglo XIX, permitió poco a poco ir iluminando ciudades. Paris fue la primera ciudad iluminada del mundo, por eso se le llama “la ciudad de las luces”, la segunda ciudad iluminada del mundo fue New York en los Estados Unidos,  y la primera del continente americano, la tercera ciudad iluminada del mundo, en 1884, fue San José de Costa Rica. Pocos días después Maracaibo de Venezuela también se iluminó, la primera de América Latina. Fueron unos pocos faroles al principio, pero así fue el inicio de la iluminación pública.

Yo me imagino ahorita que aquello era como un cafetal iluminado en esa época, unos cuantos farolitos ahí iluminando unas cuantas cuadras y casas. Eso lo único que mostraba, era sencillamente, ese desarrollo notable de nuestra economía y de nuestros hombres de aquella época que estaban, como esponjas, atrayendo lo mejor del desarrollo tecnológico y científico de su época y metiéndolo en Costa Rica.

Y, detrás de todo esto, vinieron también cambios importantes en la mentalidad, en las construcciones urbanas, en el desarrollo de las actividades portuarias como fue en Limón y en Puntarenas, y en Caldera.
En aquella época también Caldera era uno de los puntos importantes de las actividades portuarias, en toda esta región, donde empezaron a desarrollarse núcleos y poblados urbanos muy significativos. Martí mismo describe durante su estancia en Puntarenas la vida social del puerto. En el Valle Central entre 1890 y 1912 se construyen los barrios de Amón y Aranjuez, y despega el desarrollo industrial capitalino.

Esos núcleos de gente en las ciudades también fueron adquiriendo una identidad propia, porque ese último tercio del siglo XIX, alrededor de treinta años, en que también la sociedad costarricense empieza a distinguirse en su propio seno, en su propia intimidad, de manera que empiezan a descubrir que la sociedad costarricense no es homogénea, sino que la sociedad costarricense tiene facetas de división, que hay gente que es muy rica y hay gente que no es tan rica, y aparecen los signos de la pobreza de la época, mostrándose ese tipo de diferencias desde el siglo XIX.

Desde 1870, con esa estabilidad económica, también se logra una estabilidad política en el país que es importante.
De forma sencilla y rápidamente, entendamos que desde 1821, desde la independencia hasta 1871, en Costa Rica hubo más de 60 conflictos políticos-militares, cuartelazos, golpes de estado, insurrecciones de los cuarteles, intentos de golpes de estado, guerras entre ciudades, como hemos oído de la Guerra de la Liga, la invasión de Morazán, la intervención norteamericana en Centroamérica y la guerra de 1856 y 1857, el fusilamiento de Morazán ya Jefe de Estado de Costa Rica, el fusilamiento de Juan Rafael Mora, aquí en Puntarenas, junto con el General José María Cañas, se produjeron once constituciones políticas, en fin, hechos de esa naturaleza, así como la suspensión de la Constitución, la suspensión del capítulo de garantías individuales de la Constitución; que fueron las diversas o muchas formas a través de la cual se expresó esa conflictividad, que estaba, más o menos, en relación al desarrollo y a la formación de las clases sociales, de los grupos económicos y del Estado de aquellos primeros años. Situación parecida había en Centroamérica.

En 1871, con la Constitución Política de 1871, se logró construir una especie de pacto nacional alrededor del cual, (la Constitución), los grupos que dominaban el país crearon mecanismos más estables para la sucesión de gobiernos y se empezó a acabar el conflicto político militar, al estilo del periodo anterior. Uno de esos mecanismos fue el fortalecimiento del régimen municipal que distribuyó poder político y alivió las tensiones en la lucha por el poder político central. Así, la estabilidad económica también se va acompañar en ese período de estabilidad política, y es cuando adquiere fuerza el movimiento liberal, que tiene mucha importancia en el país en aquellos años, en relación con las grandes reformas que va a tener Costa Rica y que se impulsan por los liberales: la reforma educativa, la reforma jurídica de final del siglo XIX, el Código Civil que todavía lo tenemos, el Código de Comercio en 1884, el Código Penal, los Códigos de Procedimientos Civiles y penales, el Código Fiscal que duró hasta 1984. La estabilidad política se fortaleció con el desarrollo del municipalismo, y el surgimiento de los líderes cantonales, locales y regionales.

En fin, una gran cantidad de instituciones jurídicas que también constituyen una verdadera reforma y una verdadera estructuración del Estado y de la sociedad en su conjunto.

Por otro lado la reforma educativa de don Mauro Fernández, en primera instancia, en 1885 y 1886, continuando la educación laica que ya se había iniciado a principios de esta década, cuando reformula todo el aparato educativo con ánimo de fortalecer la educación secundaria, de instruir y desarrollar la educación popular y de desarrollar información a los estudiantes formándolos en una cultura más universal. Poco tiempo después, a finales del siglo XIX, la gran reforma cultural más universal.

Poco tiempo después, a finales del siglo XIX, se dio la gran reforma educadora, también adicional a la de don Mauro, que fue la que propuso don Miguel Obregón Lizano, que fue Ministro de Educación, forjador de bibliotecas en Costa Rica, incluyendo la Biblioteca Nacional, para preparar al maestro y al profesor, porque no era suficiente desarrollar una reforma educativa novedosa y revolucionaria para los estudiantes, si además no se preparaban a las personas que debían desarrollar esa reforma. Así viene la reforma y preocupación de la preparación de los maestros, que fue la reforma de don Miguel Obregón, con lo que se logra un panorama de grandes transformaciones del país.

Desde el punto de vista de la población, también nosotros vivíamos un proceso de crecimiento extraordinario. No había televisión, no había radio, había más tiempo libre, o para el ocio, y el descanso. En promedio durante el siglo XIX, cada 20 años la población se duplicaba. Teníamos a principios del siglo XIX alrededor de 30.000 habitantes, en los días de la Independencia teníamos alrededor de los 50.000, durante los días de la Guerra Nacional contra los filibusteros la población era de 100.000 habitantes, y en el censo de 1890 se indica una población de 340.000 habitantes. De manera que estábamos en 1870 sufriendo un proceso de duplicación de la población.

En 1890 tenemos otra situación parecida y en 1912 estábamos en otra transformación de duplicación de la población del país, alcanzando el millón de habitantes hacia 1956. Así, en pocos años se produce una explosión demográfica extraordinaria y esto hace que surjan muchas actividades obreras, actividades artesanales, y actividades empresariales en el país.

Aparte de esto, que les he mencionado, se desarrolla, el ferrocarril al Atlántico, se empieza a encaminar a finales del siglo XIX la construcción del ferrocarril al Pacífico, se impulsa el desarrollo de los puertos, se desarrolla notablemente la construcción urbana, surgen las grandes edificaciones urbanas, como en San José, el Teatro Nacional en aquella época, que se inaugura en 1897, con electricidad incluida. Empezado a construir desde principios de la década de 1890 se diseñó con el cablerío eléctrico. Todo el cablerío que se diseñó para ese Teatro fue de aquella época, eso no ha sido tocado, según entiendo, todavía, o sea, que la gente que empezó con la construcción del Teatro, lo empezó con una dimensión de futuro, lo empezó con una dimensión de largo plazo y previendo con un buen sentido del futuro, todo el desarrollo de la electricidad, que ya teníamos desde 1884. Justo a finales de la década de 1890, en 1896 ya se anuncia el desarrollo de la electricidad pública en Heredia, Alajuela y Cartago y la electricidad para uso privado en San José.

Esta última década además se inicia la construcción de grandes edificios y de barrios en San José como el Aranjuez y el Amón.

El desarrollo del capitalismo estaba definido en Costa Rica en esa última década del siglo XIX, puesto que también surgen transformaciones empresariales, que impulsan las medianas y grandes empresas, la transformación del empresas artesanales en pequeñas empresas industriales, aparecen industrias de diferente tipo, las organizaciones sociales de sociedades mutualistas y de sociedades de trabajadores empiezan a cambiarse hacia Ligas de Obreros y Sindicatos.

Además de esto, se había desarrollado una prensa bastante vigorosa para la época. Periódicos notables por todo lado, incluso había prensa en Puntarenas en el siglo XIX, montones de periódicos circulaban en Puntarenas, los cuales se conservan en la Biblioteca Nacional. Algún día, si estos no están aquí, en las instituciones culturales de Puntarenas, que ojalá estuvieran aquí, habría que traer microfilmados los periódicos regionales de Puntarenas que están en depósito en la Biblioteca Nacional en San José, por lo menos para que estén en la Biblioteca Pública de Puntarenas, porque son realmente ricos y valiosos y ayudan a descubrir y a comprender mucho del desarrollo de las puertos y del desarrollo particular de Puntarenas.

El ambiente intelectual era muy rico en el país. ¿Rico en qué sentido? Rico en el sentido de lo que se propiciaba la educación, ya se había incorporado y fortalecido la educación de mujeres con José María Castro Madriz en el año 1847, con la reforma de Jesús Jiménez, de 1869 y, después, con la educación secundaria y de la mujer con la Fundación del Colegio de Señoritas en 1888, de modo que la sociedad costarricense cada vez se abría más en ese sentido. Desde la misma Independencia se había fortalecido la educación incluida la de mujeres a cargo de municipalidades.

Además de esto, se había desarrollado una prensa bastante vigorosa para la época. Periódicos notables por todo lado, incluso había prensa en Puntarenas en el siglo XIX, montones de periódicos circulaban en Puntarenas, los cuales se conservan en la Biblioteca Nacional. Algún día, si estos no están aquí, en las instituciones culturales de Puntarenas, que ojalá estuvieran aquí, habría que traer microfilmados los periódicos regionales de Puntarenas que están en depósito en la Biblioteca Nacional en San José, por lo menos para que estén en la Biblioteca Pública de Puntarenas, porque son realmente ricos y valiosos y ayudan a descubrir y a comprender mucho del desarrollo de las puertos y del desarrollo particular de Puntarenas.

El ambiente intelectual era muy rico en el país. ¿Rico en qué sentido? Rico en el sentido de lo que se propiciaba la educación, ya se había incorporado la educación de mujeres con José María Castro Madriz en el año 1847, con la reforma de Jesús Jiménez, de 1869 y, después, con la educación secundaria y de la mujer con la Fundación del Colegio de Señoritas en 1888, de modo que la sociedad costarricense cada vez se abría más en ese sentido. Desde la misma Independencia se había fortalecido la educación incluida la de mujeres a cargo de municipalidades.

Científicamente se habían desarrollado cosas importantes en el país, desarrollo de tecnología, desarrollo de la ciencia, se habían inventado por primera vez en Costa Rica muchas máquinas asociadas a la producción del café y cultivos, de manera que aquí se vivía un ambiente pujante, científico, cultural y de pensamiento. Políticamente el pensamiento que dominaba el país a partir de 1870, era lo que se reunía en el llamado el pensamiento y movimiento liberal.

El pensamiento liberal fue todo un conjunto de ideas alrededor de los cuales se unieron los principales costarricenses del país de aquella época. Se pensó alrededor de esa idea en propiciar y fortalecer las libertades, garantías y derechos individuales, en la construcción del Estado costarricense y en la estructuración jurídica del Estado, fortaleciendo el Estado de Derecho. Así, los grandes núcleos del liberalismo fueron la educación pública, las libertades públicas, la organización del Estado y la estructuración jurídica del Estado.

No habían partidos políticos en Costa Rica antes de 1889, al menos tal y como ahora los conocemos. Las formas de organización que hoy conocemos como partidos políticos en el siglo XIX no existían antes de 1889. Pero, existía antes de 1889 y, especialmente después de 1870, en ese período, lo que se llamaba el Partido Liberal, y se hablaba del Partido Liberal.

¿El Partido que era? Era sencillamente la toma de posición política, era asumir una posición frente a los problemas de la sociedad, o frente a los problemas de la comunidad, o frente al problema del Estado, o frente al debate político. Eso era tomar partido. Se decía que tomaba Partido quien defendía cierto tipo de ideas, entonces se asumía que las personas que se identificaban con el partido liberal, lo hacían con las ideas liberales, con esas ideas que impulsaban el desarrollo del país.

Hacia 1886, empezó a surgir en Costa Rica, a la par del Partido Liberal, de ese Partido Liberal que no existía, nada más como una identificación de intereses, empezó también a surgir el Partido de Obreros y Artesanos, del mismo modo como la identificación de los intereses de los trabajadores, de los obreros y los artesanos. En el nivel de ellos se sentían identificados como trabajadores, como obreros y como artesanos.

¿De quién se identificaban?, de los otros. ¿Quiénes eran los otros? Eran a quienes les llamaban del Olimpo, para señalarlos como aquellos que están en el cielo, en lo alto. El Olimpo era el lugar de los dioses en la Mitología Griega, entonces allá estaban los dioses políticos, los que estaban arriba.

A estos también los distinguían por la forma de vestir. La forma de vestir era que la gente de las clases altas se ponía un traje que se llamaba Levita, que equivale al smoking o al frac que hoy se usa para ceremonias diplomáticas y para ciertos actos públicos, en que se pide ese tipo de trajes. Es un traje generalmente oscuro, que tiene unos paletones que van por detrás del cuerpo hasta la la parte de atrás de la rodilla. No era que se vestían así todos los días, sino para ciertas ocasiones y ciertos actos públicos.

Entonces, “Levitas” era una manera despectiva y distintiva a la vez, de decirle a la gente, o a un grupo muy pequeño de gente, un grupo muy distinguido por su vestido, pero también era un grupo que se diferenciaba socialmente por la forma de vestir. Y el resto de la gente, en este lenguaje popular, ¿cómo se vestía? Se vestían más humildemente. Estos humildes, frente a los levitas, se auto reconocían con el nombre de chaquetas, descalzos y descamisados, que eran los que no tenían calzado y eran descamisados. Entonces, la sociedad costarricense empieza a percibirse en dos sociedades, los de abajo y los de arriba, la gente muy rica y la gente menos rica, se distinguían por el Olimpo o por quienes no eran del Olimpo, o porque eran Levitas o porque eran chaquetas, descamisados o descalzos. De hecho se reconocían en clases sociales antagónicas.

En este sentido, la sociedad costarricense empezó a dividirse y a tomar conciencia de esta división desde 1874 cuando empezaron a desarrollarse la Sociedades de Obreros, de Artesanos o de Trabajadores que excluyeron a los patronos, que si podían participar de las sociedades mutualistas, de mutuo auxilio o de socorros mutuos que ya venían surgiendo. Estas sociedades fueron los gérmenes de esta toma de conciencia de la sociedad dividida en clases sociales.

Entonces, la última década del siglo pasado, lo que se produce en el país como cosa novedosa y extraordinaria, es ese reconocimiento de que la sociedad costarricense no es homogénea, es diferenciada y que se diferencian en grandes grupos humanos, con intereses diversos y contrapuestos políticamente. Contribuyó mucho en este sentido la presencia del dirigente popular Félix Arcado Montero, que fundó el Partido de Obreros y Artesanos en 1886 y luego el Independiente Demócrata, a principios de la década de 1990, con el que participó en procesos electorales, llegando a elegir un diputado, Faustino Montes de Oca. En esa década un partido oligárquico eligió un representante obrero, Víctor Golcher.

En 1889 se produce a propósito de una elección que hay en Costa Rica, el surgimiento de partidos políticos tal y como los conocemos hoy. Esa estructura de partidos políticos casi no ha cambiado, se mantiene en esencia igual.

Tenemos hoy un sistema centenario de partidos políticos. Cuando estaba el gobierno de don Oscar Arias Sánchez, se celebró el centenario de ese acontecimiento y se mal señaló, que aquel acto de 1889, del siglo XIX, había sido la cuna del desarrollo de la democracia en Costa Rica, porque se había dado la primera defensa de un proceso electoral con apoyo del pueblo.

En realidad se debió haber celebrado el centenario del sistema electoral de partidos políticos o el centenario de la democracia electoral de partidos políticos que tenemos, pero no el Centenario de la Democracia, porque es suponer que antes de 1889 no había democracia en Costa Rica. Ciertamente no es la democracia igual a la que tenemos, pero era el régimen democrático, representativo, constitucional, que habíamos iniciado desde 1821, que elegía gobernantes con otro sistema electoral, sin partidos políticos, pero que validaba autoridades de gobierno e instituciones políticas, y formaba poco a poco la identidad de los costarricenses, que a la vez iba desarrollando un sistema de derechos y libertades individuales que es la base de la democracia real y efectiva que vivimos los costarricenses.
Igualmente habían ido construyendo un régimen político institucional basado en Pactos Sociales, y con las Constituciones Políticas que surgieron en el siglo XIX, fuimos creando un Estado de Derecho.

Así, ese dijo equivocadamente, entonces, en el gobierno de Oscar Arias, que era el centenario de la democracia. Insisto en que podrían haber dos condiciones. Hay gente que dice que si es cierto que allí nació la democracia costarricense. Hay otra gente, yo me ubico entre esta gente, que no creemos que ese sea el acto que afirma el nacimiento de la democracia en Costa Rica, porque aquel acto del 89 no era un acto popular ni democráticamente factible. El mismo proceso electoral de entonces estaba controlado por los grupos gobernantes. En el siglo pasado no podían votar todas las personas, solo podían votar los hombres mayores de 18 años o 21, dependiendo de la ley y de la época, los hombres que tenían cierta capacidad económica, de ingresos, lo que estaba regulado por ley; no votaban las mujeres y además había un proceso de votaciones o de elecciones de segundo grado, por el cual primero se hacía una elección, dentro de esos posibles electores, para elegir lo que se llamaba electores, y los electores a su vez elegían a los diputados y al presidente. El voto, además, era público, es decir, se sabía de alguna manera cómo iban a votar los electores, y desde ese punto de vista se sabía como podía ser el resultado electoral, por eso es que se produce los sucesos de noviembre de 1889, cuando se intenta alterar el resultado de los mismos. En 1889 ¿cuántos electores eran? Eran 912. A eso se reducía la democracia del país. Por eso no podemos sostener la idea de que el centenario de la democracia descansa en un acontecimiento, que por su naturaleza no era democrático, porque solo 912 estaban ejerciendo el voto, aunque fuera un sistema de representación democrática. Es, si se quiere, un sistema de representación democrática limitada. Hoy es inmensamente más amplio, sin duda alguna, votan todas las personas mayores de 18 años, sin restricciones de raza, educación o capacidad económica.

No es entonces a ese acontecimiento al que hay que darle el acto de nacimiento de la democracia, aunque sea importante. Además, se sabía cómo iba a ser el resultado de la elección porque el voto era público, había que decidir públicamente. Supóngase que todos ustedes eran electores que trabajaban para mí y en un proceso electoral, de esa época, yo tomaba la decisión de votar por don Próspero Fernández y al preguntarles a ustedes por quién votarían, viéndolos yo como patrón, como empleador, influía directamente para que ustedes también votaran públicamente por don Próspero, por eso no era un sistema democrático.

En 1913 se dio voto directo, ya la gente, los electores, podían votar directamente, sin delegar el voto. Se quitó ese estamento de electores.

En 1924 se dio el voto secreto, y hasta 1949 se le reconoció el voto a la mujer, de manera que con esto señalo que ese acontecimiento de noviembre de 1889 acontecimiento no podemos reducirlo a la cuna de la democracia nacional, pero si fue importante porque hizo surgir los partidos políticos, hizo surgir organizaciones en las cuales empezaron a organizarse determinados grupos de ciudadanos y entre ellos surge un grupo de obreros.

¿Qué importancia va a tener esto? Va a tener la importancia de que la sociedad costarricense, en este último tercio del siglo XIX, hace surgir también la organización obrera y las luchas obreras en Costa Rica, hace surgir las organizaciones, que son como los embriones de los actuales sindicatos, que se llamaban asociaciones mutualistas y, luego, las sociedades de trabajadores y de artesanos, que se desarrollan por todo el país, en las cabeceas de provincias, San José, Heredia, Alajuela, Limón, Puntarenas; es así en las cabeceas de provincias, San José, Heredia, Alajuela, Limón, Puntarenas; es así como florecieron las actividades obreras y de trabajadores en esa última etapa de finales del siglo XIX.
También, para esa época 1893, surge un partido de obreros, trabajadores y artesanos, de trabajadores del campo, que se llama Partido Independiente Demócrata, que es el partido que va a encausar de manera más clara esas inquietudes de los trabajadores, tratando de llevar a las fábricas, a las empresas, a las haciendas agrícolas, los problemas de los trabajadores y la necesidad de su organización, y de un planteamiento clasista anti oligárquico, pero también se nos ha introducido un elemento que es el que nos vamos a referir ahora.

Cuba venía siendo tratada en la prensa costarricense desde 1870. La prensa costarricense informaba de la lucha de los cubanos por su independencia con mucha regularidad, se habla de las primeras manifestaciones de la independencia de Cuba, del Grito de Yara hasta las revoluciones de 1893 y 1894. Pero, ya las del 1894 y 1895 la prensa costarricense con regularidad, con impresionante regularidad, habla constante de la lucha que daban los cubanos por su independencia. Era la última colonia española en América, junto con Puerto Rico y con las Filipinas, que daban luchas importantes por la independencia de España.

La represión, la persecución de los revolucionarios cubanos, hizo que muchos de ellos tuvieran que salir al extranjero a realizar parte de sus actividades o a protegerse, entre ellos el propio José Martí. Siendo un muchacho joven de 16 años, ya había sido hecho preso por abrazar la causa de la independencia porque él nació en 1853 y en 1869 ya estaba preso, siendo un muchacho, como ustedes exactamente, y ya era un hombre que había abrazado la causa de la independencia de Cuba.

De manera, que estos acontecimientos, de la lucha del pueblo cubano, son seguidos con mucha fuerza en el país, y en el país se empieza a despertar un sentimiento extraordinario de solidaridad con la lucha de la independencia de Cuba.
¿Quiénes llevaron a cabo esa solidaridad? Intelectuales, escritores nacionales, periodistas, masones, pero también esos obreros que se están desarrollando en el país. Por eso era necesario explicar brevemente esa parte del desarrollo de los obreros en Costa Rica, para entender que hacia 1890 el movimiento obrero, que era muy fuerte en Costa Rica y el movimiento de los trabajadores organizados, veía en la causa de la independencia de Cuba una causa común, una causa que era igualmente propia porque el enemigo de Cuba había sido nuestro enemigo, también, España. Entonces era lógico y natural que nosotros apoyáramos la Independencia de Cuba de España, de quien nosotros también nos habíamos independizado.

Era un proceso que estaba muy claro en la mentalidad de los costarricenses de la época y entonces se desarrollan muestras de solidaridad importante. Además, en esos últimos años del siglo XIX se había ido constituyendo una colonia de cubanos en Costa Rica muy significativa y grande, e incluía gente que estaba muy ligada al proceso de la liberación de Cuba como el general Antonio Mateo, que vivió en Costa Rica, y que desarrollaron una colonia de cubanos allá, en La Mansión, de Nicoya.

Entonces, Maceo estaba en Costa Rica, y desde aquí se desarrollaban movimientos de solidaridad, y de activismo político militante, por la Independencia de Cuba, movilizando armas, movilizando hombres, movilizando ayuda económica, movilizando comida, incluso se intentó asesinar a Maceo en San José, cerca en del Cine Variedades, en la pura esquina del Cine Variedades, ahí hubo un atentado con el General Maceo.

Martí después de su presidio y después de salir de Cuba, pasa a desarrollarse como un gran intelectual, muy joven, además va a morir muy joven, a los 42 años. Va a morir, en 1895 y nació en 1853. Se desarrolla como uno de los intelectuales más ricos y más portentosos de aquella época. Desde muy temprano empieza a escribir sobre Cuba, sobre la situación colonial de Cuba y sobre las experiencias político militares y político revolucionarias del pueblo cubano y la lucha por la independencia. Empieza, además, a tener una gran relación en el extranjero con periodistas, con gente que se preocupaba por la independencia de Cuba y Puerto Rico, porque Cuba y Puerto Rico eran una unidad frente a la España, y la independencia de Cuba se veía igual que la de Puerto Rico. Era un mismo proceso. Además, de que los Estados Unidos en 1898, después de la muerte de Martí, va a pelear militarmente con España esa región, con lo que se produce la guerra hispanoamericana, que va a dar como resultado la independencia de Cuba, La enmienda Platt y la anexión de Puerto Rico a una situación casi de colonia con los Estados Unidos, asociado como lo tienen ahora, en una situación de enclave con los Estados Unidos, asociado como lo tienen ahora, en una situación de enclave colonial. Entonces, en aquella época, esta situación cobra fuerza en nuestro medio.
En Cuba se venían desarrollando distintas perspectivas para enfrentar la lucha anticolonial española, se venían planeando luchas solo militares y entonces existían agrupaciones o frentes que desarrollaban un enfrentamiento militar con los colonialistas, enfrentamientos que no condujeron a la unidad del pueblo cubano. Condujeron a veces a dar golpes importantes al colonialismo, pero que no lograban articular objetivos comunes de todos los cubanos frente a su enemigo común que eran los colonialistas.

Entonces esa experiencia de la lucha militar ayudada de objetivos políticos, como era el objetivo de la independencia, Martí lo analiza y lo comprende en toda su riqueza y toda su dimensión y lo empieza a valorar como uno de los elementos y componentes importantes del desarrollo de la lucha del pueblo cubano. Pero, empieza a darse cuenta, también, que a la par de la lucha militar había que desarrollar una lucha política, que era la que iba a enfrentar el problema de la independencia de Cuba y alrededor de la cual era posible unificar a todos los distintos grupos que luchaban contra el colonialismo, que luchaban por la independencia. Al mismo tiempo era un elemento que iba a ser unificador de todos los cubanos, que era el problema nacional, el problema de la unidad nacional, la unidad de un pueblo alrededor de un objetivo político, sin descuidar las luchas militares que se venían dando y procurando darle a esas luchas militares una visión política de la lucha, procurando darle también a esas lucha militares una integración con la lucha política que era la que había que desarrollar en ese momento.

Aquí empieza Martí a percibir la organización de lo que va a ser el llamado Partido Revolucionario Cubano, que lo funda en Estados Unidos, estando él en el exilio, y desde Estados Unidos también va a fundar organizaciones en distintos países, a modo de Secciones del Partido Revolucionario Cubano, con el ánimo de dar, igualmente, solidaridad a la causa de la independencia, unificar en el extranjero al exilio cubano para dar la lucha, con el ánimo de desarrollar movimientos de solidaridad con los que estaban en el interior luchando y con el ánimo, sobre todo, de crear un ambiente internacional alrededor de la Independencia de Cuba, así como para agitar y hacer propaganda de la gesta y la lucha independentista cubana.

En Costa Rica en 1893 se fundó la Seccional costarricense del Partido Revolucionario Cubano, y este fue uno de los acontecimientos más ricos y más extraordinarios de ese final del siglo XIX.

A la par de los partidos existentes que habían en el país, por primera vez, se desarrollaba una organización de nuevo tipo, una organización política que planteaba objetivos de independencia nacional y que planteaba la unidad de la lucha política como objetivos militares en términos de la independencia de Cuba. Eso se plantea en Costa Rica en 1893, pero no solo en San José, sino también en Puntarenas, en Liberia, en Nicoya, en San José, en Heredia, en Cartago, en Limón. En todos los sitios donde había movimientos obreros en Costa Rica, allí iban los hombres que estaban ligados a la Sección del Partido Revolucionario en Cubano en Costa Rica, y no era casual.

El Partido Revolucionario Cubano de Costa Rica creado y dirigido por José Martí, pero una sección costarricense con la visita que hace Martí, primero en 1893, y luego unos meses más tarde, otra vez, en 1894, lo que hacía era fortalecer aquel sentimiento de unidad nacional costarricense alrededor de la causa de la independencia de Cuba. Así, el Partido Revolucionario Cubano se desarrolla en nuestro medio con ese tipo de vínculos, con los sectores populares y desarrollando una gran agitación y una gran actividad en los distintos medios sociales del país.

Esa actividad del Partido Revolucionario Cubano, se tradujo al igual que como ellos lo hacían, en la solidaridad de los costarricenses apoyando aquella lucha con armas, con plata, pues había que pagar la lucha, tratando de movilizar hombres que fueran a pelear a Cuba y también trasladando alimentos.

¿Qué objetivos tenía el Partido Revolucionario Cubano? En primer lugar los objetivos de la independencia política de Cuba, en segundo lugar, los objetivos de la unidad nacional y de la unidad política del pueblo de Cuba. Ese sentido de unidad nacional y ese sentido de unidad política del pueblo, eran también transmitidos a todos aquellos lugares donde existía el Partido Revolucionario Cubano.

En Costa Rica así también fue. Los que estaban vinculados al Partido Revolucionario Cubano enseñaban la unidad del pueblo, la unidad política del pueblo. Y, otra cosa importante era que ellos procuraban descubrir una especie de teoría política propia.

El esfuerzo Martiano, el esfuerzo de José Martí, y de los pensadores del Partido Revolucionario Cubano, y de los que forjaron la independencia de Cuba, guiados por Martí, era buscar las soluciones para los problemas nacionales y las propias posiciones nacionales sin injertar, sin trasladar fórmulas que de pronto pudieran no resultar a las necesidades políticas del país, es decir, no aplicar teorías políticas y de análisis políticos sin dañar al país y tratando de descubrir lo que era la doctrina propia del análisis político nacional.

Otro objetivo importante, también, del Partido Revolucionario Cubano fue prepararse para la paz sin debilitar la guerra. Es decir, todo el objetivo político era la obtención de la independencia y la paz, pero sin aflojar en la guerra.

¿Por qué el Partido Revolucionario tenía esa importancia y esa dualidad militar y política? Porque la política era ir ganar ganándole la conciencia a la gente de la independencia, identificarlo con la causa de la independencia, pero también militarmente se combatiendo y derrotando el colonialismo. Así, cuando se derrotaba el colonialismo dentro de la isla, en Cuba, entonces el ejército del Partido Revolucionario Cubano jugaba un papel importante defendiendo las regiones liberadas. Por eso, el Partido de José Martí, que fusiona lo militar y lo político, se convierte en una organización nueva, conocida por primera vez hasta ese momento, un partido que planteaba objetivos políticos y desarrollaba la lucha militar para defender lo que iba ganando en el terreno, en campo de la independencia.

La lucha armada y la lucha política en José Martí, entonces, no son elementos contradictorios, son elementos unitarios, son elementos para los cuales hay que prepararse y para los cuales hay que crear una organización política.
En la lucha política de los pueblos decía Martí, los pueblos deben prepararse para esas tareas políticas y prepararse también para las luchas militares que haya que dar, en defensa de las libertades políticas, en el caso concreto del problema de la independencia nacional de Cuba.

“No hay revolución, decía José Martí, sin un partido político y sin un partido revolucionario”. Un partido que no se plantea el problema de la revolución de la lucha por la independencia no es un partido revolucionario, puede ser un club de amigos, o una asociación de lo que ustedes quieran, pero no es un partido político.

Un partido político para José Martí entonces era un grupo de hombres que se organizaba alrededor de la idea de la independencia, como el Partido Revolucionario, y que actuaba consecuentemente con ese propósito, y debía de ser además, notorio, público, que se conociera, y sólido, muy fuerte, muy consolidado en su estructura, de manera que pudieran llevar a cabo esa acción de movilización, discusión y agitación, y de organización del pueblo alrededor de la causa de la independencia.

Para José Martí la revolución era como un conjunto de ecuaciones, o como una ecuación, donde todos los elementos tienen que ser precisos y perfectos, porque el resultado entonces no da.

La revolución para José Martí era una especie de obra muy detallada en la cual había que conocer todos sus elementos, había que darle pensamiento, había que pensar sobre la obra de la revolución. Así, la revolución no era una cosa, como una montonera, en que se puede salir en carrera a tirar piedras o lo que sea. No, la revolución era un proceso de organización social profundo alrededor del cual también había que darle pensamiento para poder estructurar esa obra, que se llamaba La Revolución, y exigía unidad de acción y unidad de pensamiento, es decir, un proyecto político de la unidad de pensamiento con la unidad de acción en sentido de que todo el esfuerzo de los hombres debe estar orientado a objetivos precisos y unitarios. Donde todo mundo estaba unido ahí había que organizarse.

Para José Martí, los pueblos lo que necesitaban era organización. Decía él que lo que faltaba era organización, entusiasmo, lucha. Lucha militar en Cuba había, sobraba, lo que faltaba era organización política que pudiera unificar todo ese esfuerzo extraordinario de rebeldía, de subversión revolucionaria que había en Cuba.

De manera que la obra de la revolución de José Martí y la obra de su Partido Revolucionario Cubano va a estar entonces orientada a desarrollar ese elemento clave, que es la organización del pueblo en el partido político del pueblo, para hacer la revolución del pueblo.

¿Qué era para Martí la política? Porque si tenemos un partido político, tenemos que entender también que un partido político va a actuar de conformidad a una noción de política, a un concepto de política, y para José Martí la política va a ser el conocimiento política, a un concepto de política, y para José Martí la política va a ser el conocimiento del partido, va a ser la previsión de los conflictos lamentables decía él. Esto significa que se actúa en política con conocimiento de la realidad. No se puede actuar políticamente en una realidad que no se conoce. La premisa de la actuación política para José Martí es conocer la realidad social, la realidad social de Martí es Cuba, conocer Cuba, su historia, sus problemas, sus cosas fundamentales, eso es actuar en política. Igual es para Costa Rica si pensamos nosotros, y ustedes igualmente, en participar en política. Si cada uno de nosotros se propone actuar en política debe pensar igual que Martí.

Para actuar en política lo primero que debemos hacer es conocer en profundidad la realidad de nuestro país, para ver qué es lo primero que hay que transformar o lo que hay que hacer, porque la mejor forma de decir, decía Martí, es hacer.

Entonces un partido con esas condiciones, es un partido que agrega, que suma, que adiciona las preocupaciones de todas las personas, que suma y adiciona las aspiraciones, los intereses y los caracteres de las grandes mayorías, en este caso eran las grandes mayorías del pueblo cubano.

Entonces se incorporaban al partido esos caracteres, opiniones, preocupaciones, un poco al estilo de lo que eran los partidos antes de 1889 en Costa Rica, en cuanto a ese sentimiento, esa adición de sentimientos o afectos por una identificación común. Aquí no es solo el sentimiento, eso no sirve. Si todos estaban por la independencia, había que decir: “estamos por la independencia, pero ingresamos al partido de la independencia, ingresamos al partido de la revolución, ingresamos al compromiso político para independizar a Cuba del colonialismo de aquella época”. Entonces un partido era para José Martí un pueblo amarrado en una organización, era el vínculo del pueblo con su causa revolucionaria.

Los partidos para Martí representaban condiciones sociales. Para él la mejor representación del partido era el pueblo.

El partía de la idea del pueblo como partido, y además, estableció una estructura. En esa época era también una estructura novedosa de los partidos en cuanto a que era una estructura vertical con flujos específicos, entonces en una dirección jefes y delegados, centros y después eso se abría como un gran abanico con diferentes grupos y secciones organizadas de clubes políticos, de asociaciones, de amigos de esto y de lo otro, y todos verticalmente unidos alrededor de ese partido, como una comunidad de objetivos, con el objetivo central y principal que era el objetivo político de la independencia.

Para Martí lo más importante era el momento actual. En la comprensión del momento actual, entre mejor se comprendiera el momento actual, el momento que se vivía, mejor podía pensarse para el futuro del país. Solo se podía pensar en el futuro del país, decía él, si se ve con certeza el presente. Si no se ve con certeza el presente, no sabemos cómo va ser ese futuro.

El partido Martí lo organizaba con un trabajo legal y con un trabajo clandestino, el trabajo legal era la propaganda del partido, era lucha por la financiación del partido, era la lucha por el ingreso al partido, para que la gente ingresara al partido, y el trabajo conspirativo, como él lo llamaba, era la preparación de la guerra de independencia, era la relación del exilio de los cubanos en el extranjero, que eran montones, con los cubanos dentro de la isla. Esa relación conspirativa la llamaba él, clandestina, porque era la relación de la revolución interna con los del exilio cubano y con los principales dirigentes de la revolución cubana en el extranjero.

Finalmente, el partido para José Martí era sobre todo una comunidad de trabajo, es decir, a la organización del partido no se ingresaba a bailar, no era un club social, era una organización de trabajo político, de trabajo por la independencia de Cuba. De aquellos que avanzaban dentro del partido, era también el trabajo conspirativo, de integrarse en las luchas militares de la independencia de Cuba.

Este ideario martiano del partido político como un partido político que rescata la organización militar como parte de la lucha política, por primera vez se plantea en la historia política del mundo. Es con Martí, con Cuba, ya que ninguna organización política anterior a 1893, desarrolló esa idea de ligar la lucha política con la preparación militar de ese partido que tenía el objetivo de la independencia nacional. Es la primera vez que se plantea en la historia de la humanidad una organización política, un partido político, que tiene un brazo militar, digámoslo de esa manera. Esa es, quizás, la enseñanza más importante de Martí. Y, para nosotros, eso tiene importancia por cuanto en Costa Rica, el Partido Revolucionario Cubano, con su Sección Costarricense, lleva a cabo una labor extraordinaria entre esos obreros, artesanos, jornaleros, trabajadores en general, organizados en sociedades mutualistas, en sociedades de trabajadores, de obreros y de artesanos que actuaban en todo el territorio nacional. Si ustedes leen el periódico, El Pabellón Cubano del Partido Revolucionario Cubano de Costa Rica, que está en la Biblioteca Nacional, se sorprenderían de ver la cantidad de acciones y vínculos que José Martí y el Partido Revolucionario Cubano tuvieron en Costa Rica y tuvieron en reuniones como en Puntarenas. Ahí están el montón de actividades, el montón de reuniones, como estas, en las cuales se presagiaba sobre la independencia de Cuba etc., y que procuraban unificar y unir a toda la organización.

El arte de la revolución es el arte de la suma, de la generación, de la adición, no es el arte de la resta, ni el arte de la división. Digo esto en términos políticos, pero también se puede decir en términos sociales. El arte de la revolución es sumar fuerzas sociales al proceso, no dividirlas, ni restarlas, ni atomizarlas, es sumar, sumar, sumar, esa es la norma martiana de los procesos revolucionarios, y es la norma martiana de la organización política. Si uno quiere construir un partido político, si uno quiere construir una organización política, uno de los objetivos principal debe de ser sumar hombres alrededor de ese partido, sumar hombres y conciencias alrededor del programa y la política de ese partido. En el caso de Martí esto sigue siendo válido, es el Partido de la independencia Cuba, es el Partido de la Independencia de América, y es el Partido de la Independencia de América en las condiciones del desarrollo del imperialismo a finales del siglo XIX y eso sigue siendo válido hoy, a finales del siglo XX.

Ese espíritu Martiano de organización partidaria, ese espíritu Martiano de unidad nacional alrededor de propósitos comunes, de defensa del país y de la patria, eso sigue tendiendo validez hoy cuando nuestro país se ve amenazado desde el extranjero, cuando si no aprobamos determinado tipos de contratos nos cierran el tubo, o nos amenazan con cortarnos un mercado, con cortarnos la ayuda financiera. Eso siguen siendo presiones imperialistas iguales a las que se usaban a finales del siglo XIX, en la época de Martí, eso no ha cambiado y por lo tanto tampoco con Martí debería cambiar nuestra actitud. En recuerdo de su presencia en Costa Rica, de su centenario, nosotros tendríamos igualmente nuestro objetivo afines a este pensamiento martiano. Y, en el Liceo José Martí, se debería tener una identificación mayor, en ese sentido con los propósitos comunes de la patria, que no es solo nuestra patria lo que para nosotros es esencial como comunidad, sino que también es Latinoamérica, la patria latinoamericana. Martí siempre nos recuerda constantemente Nuestra América.

Esa fue la enseñanza de Martí en Costa Rica, que yo he querido tratar con ustedes hoy, de esta faceta de Martí poco conocida en Costa Rica, de la organización del Partido Revolucionario Cubano y su significado e importancia, en nuestro medio y en el ambiente que se desarrolla, con la identificación de la Independencia.

 

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