Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.

Qué algunos diputados tienen gran imaginación, la tienen. Casi no me queda duda. Qué es una imaginación chapucera, más convencido estoy cuando veo que sin buena técnica, sin buen cuidado, sin buen conocimiento cultural o geográfico político, se les ocurre proponer ciertos proyectos de ley, en los cuales arrastran a la mayoría parlamentaria para que sus Proyectos de Ley los aprueben. Qué es una imaginación parlamentaria de ocurrencias tampoco tengo dudas. Qué es descoordinada de organismos e instituciones técnicas nacionales existentes, como el Ministerio de Cultura, la Comisión Nacional de Nomenclatura, el Ministerio de Planificación y Política Económica, el Instituto Físico Geográfico Nacional, la Comisión Nacional de división Administrativa, al Ministerio de Gobernación y al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica y la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional, ciertas Academias Nacionales que pueden ser consultadas, y otras instituciones es una práctica parlamentaria que permite concluir que esos diputados de ocurrencias, chapuceros, están allí, en el Recinto Legislativo más perdidos que el Niño en el Templo, como niños sin mamás ni papás, abandonados a su propia incultura general, histórica y política, lo que dice mucho de sus asesores parlamentarios, que muchas veces son los responsables de las metidas de pata de estos diputados, o de la imagen chapucera, de ignorantes que producen y provocan, con la cual se exhiben como di fueran pulcras Madonas políticas, no religiosas.

Lo que viene ocurriendo es una pésima imagen para todos los Diputados y para nuestro Poder Legislativo, que el próximo año cumplirá 200 años de existencia, cuyo Bicentenario, ojalá, palabra árabe, لو شاء الله (law sha’a Allah), que significa “si Dios quisiera”, porque parece que para algunos de ellos Dios no quiere, iluminarlos para no hacer estupideces con Proyectos Legislativos tontos, chapuceros, resultado de ocurrencias sin ningún fundamento.

Ojalá es mi buen deseo, de Año Nuevo, en árabe de que algo bueno les suceda a estos diputados, en la acepción árabe de “si Dios quiere”, “إن شاء الله (in sha’a Allah)”. En árabe les deseo, inshallah, que así sea.

Los diputados chapuceros, ocurrentes, que a la carrera proponen de Proyectos de Ley, como la de producir en cascada, al por mayor, Reconocimientos Nacionales como los Benemeritazgos, con lo cual se devalúan por unidad, por cada uno de ellos, o de correr por emparejar la igualdad femenina con la masculina, de dichos reconocimientos, porque hay que emparejarla o igualarla, o como han venido haciendo de inventarse cantones, a los ya existentes, y de tener una lista de Proyectos de Ley para nuevos cantones, que literalmente no parecieran tener asidero científico geográfico, o político o administrativo, como son los Cantones de Río Cuarto, en la Provincia de Alajuela, Monteverde y Puerto Jiménez en la Provincia de Puntarenas.

En trámite legislativo hay siete Proyectos de Ley para convertir siete distritos, dos más de la Provincia de Alajuela, uno de Cartago, uno de Guanacaste y tres de Puntarenas, en un total de siete nuevos cantones.

Costa Rica tenía 82 cantones, distribuidos en sus siete provincias. Ya tiene 84 y lo quieren elevar a 91 cantones. El costo administrativo y nacional de estos nuevos cantones es elevadísimo. Solo electoralmente, pensemos por un instante, que si la cantidad de partidos políticos se mantiene para las elecciones municipales desde noviembre, de este año 2023, hasta enero del 2024, o en la nacionales del 2026, con la misma participación de partidos en cantones, en esos cantones, los tres que se han creado y los siete por venir, se inscribirían mínimo 25 partidos en cada uno de ellos, algunos de ellos con población que apenas alcanza para elegir apenas las papeletas de esos partidos.

Si este fuera el criterio, el de la población, se me ocurre, cayendo en la farándula legislativa, que los Hatillos de la Ciudad de San José bien podrían aceptar un Proyecto de Ley para convertirlos en un Cantón de esta Provincia.

¡Ojo Hatillenses, esta es su lucha! ¡A la lucha por convertir a los Hatillos en un Cantón, que permita resolver, con gobierno propio, los problemas que los aquejan!

Los distritos de Puntarenas de Cóbano, Lepanto y Paquera desde hace años vienen luchando por independizarse del Cantón Central de Puntarenas, y dentro de esa lucha pasarse a la Provincia de Guanacaste. Ha sido una lucha difícil de esos distritos. En mi opinión política, ya lo escribí hace algunos años, lo que correspondía mejor en esta lucha es que en unan, en una primera etapa, esos tres distritos, en un solo cantón, dentro de la Provincia de Puntarenas, y en un segundo momento, por Plebiscito o Consulta popular, ya como Cantón discutir si se pasan a la Provincia de Guanacaste o no, porque para ello hay que hacer una consulta popular. Acaso no fue así con consulta popular de La Tigra de San Carlos que en 1951 se produjo la primera elección en la cual las mujeres votaron. Para haber aprobado estos cantones nuevos de Río Cuarto, Monteverde y Puerto Jiménez, ¿se hizo esa consulta popular, con participación del Tribunal Supremo de Elecciones?

Para los Proyectos de Ley orientados de convertir los distritos de Ojo de Agua, Peñas Blancas, Tucurrique, Colorado, Cóbano, Lepanto y Paquera, en nuevos Cantones, ¿se ha convocado a consultas populares Plebiscitarias?

Algunos de los Distritos que se quieren convertir en Cantón ya tienen Consejos Distritales propios, en otros habría que crearlos. Para crear un Cantón se necesita que haya en ese territorio al menos un 1% de la población del país, alrededor de unas 60.000 habitantes. Los diputados, en número de 38 que se necesitan para aprobar la creación de un Cantón, han aprobado tres nuevos cantones que tienen menos que esa población, en un caso ni siquiera llegaba a los 10.000 habitantes. En la propuesta de nuevos cantones hay distritos se está en una situación similar. Todos los distritos del país podrían convertirse en cantones, y tal vez hasta podríamos pensar que eso sí es ser la Suiza Centroamericana. En Suiza los cantones sí tienen poder político y decisorio interno y sobre sus territorios.

Lo que urge en el país es discutir sobre una nueva División Nacional Territorial, que comprenda, si es del caso, nuevas Provincias antes que nuevos Cantones.

Así por ejemplo la Provincia de Guanacaste podría dividirse en dos, una parre con los Cantones de Carrillo, Santa Cruz, Nicoya, Hojancha y Nandayure, y la otra con La Cruz, Liberia, Bagaces, Cañas, Tilarán y Abangares.

En el caso de Alajuela una parte con los Cantones de Upala, Los chiles, Guatuso, San Carlos, Río Cuarto y quizá añadido aquí Sarapiquí hoy de Heredia y, la otra parte, con los restantes cantones de San Ramón, Zarcero, Sarchí, Orotina, Naranjo Grecia Poás, Atenas Orotina, Palmares y Alajuela.

En el caso de Heredia yo separaría a Sarapiquí, como ya lo señalé, dejando el resto de la Provincia unificada.

En la Provincia de Cartago una región la haría con los actuales cantones de Turrialba, Jiménez y Alvarado, y la otra parte con los cantones de Cartago, La Unión, Paraíso, Oreamuno y el Guarco.

En el caso de Limón haría dos partes, una con Limón y Talamanca y la otra con Pococí, Guácimo, Siquirres y Matina.

La Provincia de Puntarenas, que por su extensión ya justificó la creación del Cantón de Puerto Jiménez porque estaba a 116 kilómetros de Golfito, a donde pertenecía, la dividiría en dos, una parte con los cantones de Puntarenas, Esparza, Montes de Oro, Garabito, Parrita y Quepos y la otra con los Cantones de Osa, Golfito, Corredores, Coto Brus, Buenos Aires y el nuevo cantón de Puerto Jiménez.

Finalmente, la Provincia de San José la dividiría en las regiones de León Cortés, Tarrazú, Dota, y Pérez Zeledón. Este último Cantón también podría colocarse en la primera región, aquí señalada, de la Provincia de Puntarenas, y la otra gran región de la Provincia de San José con los restantes cantones de Aserrí, San José, Escazú, Desamparados, Puriscal, Mora, Goicoechea, Santa Ana, Montes de Oca, Alajuelita, Vázquez de Coronado, Tibás y Curridabat.

Igualmente, si se hiciera una división territorial, en grande, Los Hatillos de San José y Las Gravilias de Desamparados, por poner dos ejemplos, por su numerosa población podrían surgir como nuevos cantones.

Esta es la discusión importante que debería abrirse, si necesitamos o no una nueva División Territorial Administrativo en el país. No es ir haciendo parchecitos creando a la ligera, sin estudios técnicos, como hasta ahora se ha venido improvisando, los nuevos cantones. Comprémonos esta bronca, al menos en su discusión.

¿Necesitamos más cantones o más Provincias para resolver los problemas administrativo políticos del país y de las distintas regiones y localidades?


En La República 

Por Vladimir de la Cruz

Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.