Vladimir de la Cruz: ¿Por quién doblan las campanas en el Partido Liberación Nacional?

Si en la novela de Hemingway había un despeñadero para matar fascistas, en Liberación Nacional, al estilo medieval, han creado una  hoguera pública para exhibir y quemar a quienes califiquen de ser sus propios herejes.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.                                                    

Ernest Hemingway, el escritor norteamericano que se integró a la lucha republicana, antifascista y antifranquista en España, durante el período de la Guerra Civil, 1936-1939, formando parte de las columnas internacionales que se sumaron en defensa de la República Española, en el caso de él como corresponsal y combatiente, en su libro, relacionado con estos sucesos “¿Por quién doblan las campanas?”, nos señala en su texto, y nos recuerda, que cada uno de nosotros, es tan solo una parte de todos nosotros, y que si algo nos afecta personalmente nos afecta también colectivamente, y ante la muerte de una persona todas las personas nos morimos un poco.

Aparte de la historia o trama de amor que también  contiene el libro, en este momento que lo recuerdo, no puedo pensar menos que en el Partido Liberación Nacional, a propósito del escandalillo que se ha tratado de crear y desarrollar, con megáfonos y altavoces a todo dar, sin un gran sentido político, por la participación del diputado Daniel Ulate en un acto del Partido Unidad Social Cristiana, acompañando a un amigo suyo.

En la trama que sacude a Liberación Nacional pareciera que el diputado Daniel Ulate no es el encargado de hacer volar el puente, para obstaculizar y golpear la ofensiva franquista, para consolidar su partido. Pareciera que lo quieren pintar como si él quisiera hacer volar a todo el Partido. Aquí se estima que todo el Partido Liberación Nacional, cobardemente, quiere aniquilar a su diputado Daniel Ulate.

Todo el escándalo montado no está ni siquiera en función de darle aire a Liberación Nacional frente al proceso electoral municipal que está a las puertas. La bulla que se hace, al contrario, decepciona, a cualquier persona que quisiera tener a Liberación Nacional de referencia electoral inmediata, o de mediano plazo hacia el 2022. Pareciera más un nido de alacranes alborotados. La muerte que se quiere hacer política, con las sanciones que se piden contra el diputado Daniel Ulate en el interior de Liberación Nacional y de su Comité de Etica, es la muerte  de todos los liberacionistas, de allí que valga la pregunta ¿Por quien doblan las campanas en Liberación Nacional?

El hombre colectivo que puede significar el Partido, en este caso Liberación Nacional, es la suma de todos los Ulates, de todas las personas que se identifican con ese Partido, ¿militantes, adherentes, simpatizantes, votantes y electores? que están en ese Partido, que parece más partido que unido.

En este alboroto la dirigencia política nacional de Liberación Nacional debe preguntarse seriamente a quien, en este momento electoral municipal, y previo a las elecciones del 2022, le están tocando las campanas.

En la novela de Hemingway se exalta el sacrificio personal, incluso con la muerte. La muerte rodea en la novela de Hemingway a todos los personajes. En este sentido el escándalo político interno en Liberación Nacional, hecho con el diputado Daniel Ulate, tiene olor, ya casi hedor, a funeraria política, a muerte colectiva dentro del Partido Liberación Nacional.

Al actual Partido Liberación Nacional le hace falta orientación, conducción y dirección política, y sobre todo le hace falta memoria histórica, y hasta memoria política. Es un partido desmemoriado de sus fundamentos teóricos, políticos y filosóficos, y de su obra histórica y de gobierno. En la muerte de estos elementos se puede ver la muerte de su Partido. Sobrevive todavía por la fuerza histórica de quienes le construyeron, de quienes impulsaron obras de gobierno, que se les reconoce históricamente, de quienes todavía en su seno, muy al margen, levantan su credo socialdemócrata, del siglo pasado, Enrique Obregón  y Francisco Morales, principalmente, Fernando Berrocal, como un francotirador, o de Oscar Arias su más regulador pensador público de alto kilate.

¿Cuál es el ideario socialdemócrata de este momento del Siglo XXI a escala internacional, y a escala costarricense? No sabemos, y creo que Liberación Nacional, como Partido político, tampoco lo conoce o sabe.

En la historia de Liberación Nacional tenemos casos sonados, importantes por sus personajes,  más destacados que el propio diputado Daniel Ulate en todos sus efectos, que deben ser recordados, por cierta similitud de situaciones, que no de persecuciones:

  1. El Dr. Alvaro Montero Padilla, médico prestigioso, fue Presidente de la Asamblea Legislativa, durante dos legislaturas. En la Tercera y Cuarta legislatura dio su voto para que el Gobierno de Mario Echandi Jiménez tuviera la mayoría parlamentaria en 1960 y 1961. Su voto ocasionó su expulsión de Liberación Nacional.
  2. Enrique Obregón Valverde, se separó de Liberación Nacional, para formar parte de un movimiento patriótico, popular y democrático, que lo lanzó a la Presidencia de la República, en 1962, enfrentándose a la segunda candidatura de Francisco Orlich de Liberación Nacional. Enrique Obregón con su partido Acción Democrática Popular eligió al diputado Julio Suñol Leal, que en la práctica política de ese período, al menos hasta 1965, representó a la izquierda costarricense, que todavía estaba excluida de la participación electoral. Enrique Obregón regresó luego a Liberación Nacional, muy cercano a José Figueres Ferrer, convirtiéndose en uno de los intelectuales más sólidos, de pensamiento socialdemócrata, que tiene ese partido, y que ha procurado divulgarlo cada vez que puede, en folletos y artículos periodísticos.
  3. Walter Coto Molina, que fue Secretario General de Liberación Nacional, Presidente Legislativo, quien se separó de Liberación Nacional, fundó otro partido, que en el 2002, estableció una coalición Política con Vanguardia Popular, y entiendo que regresó discretamente a Liberación Nacional.
  4. Rolando Araya Monge, quien también fue Secretario General del Partido, Ministro, en varias ocasiones, Diputado y candidato a la Presidencia de la República, por Liberación Nacional. Se retiró, creó otro Partido y movimiento político con el cual se enfrentó a Liberación Nacional, para regresar, recientemente, a Liberación Nacional, aspecto que he destacado, en el importante significado que le atribuyo a su integración en el Comité Político Nacional del Partido Liberación Nacional, porque estimo que es un cuadro político que puede ayudar a dar orientación y dirección a ese partido. Algunos dentro de Liberación lo consideran muy “de derecha” en el Comité Político, ¿pero, puede haber algo más de derecha que ese Comité Político? De “izquierda” no tiene nada ese Comité Político, ni siquiera de sombra de izquierda, ni siquiera se asemeja a la “izquierda” que se le atribuye, en el interior de los Estados Unidos, al Partido Demócrata.
  5. Antonio Alvarez Desanti, Ministro y diputado de Liberación Nacional, Presidente Legislativo, muy destacado en su ejercicio, en la cuarta legislatura de la Administración Chinchilla Miranda. Tambié se separó de Liberación Nacional, fundó otro partido con el que se enfrentó a Liberación en el 2006, incluso hablando mal de Liberación Nacional y de su candidato presidencial, que cuando regresó a Liberación Nacional, para la campaña electoral del 2018 tuvo el apoyo del Presidente Oscar Arias Sánchez, que él había combatido y cuestionado.
  6. Johnny Araya Monge, líder municipal de muchos años representando a Liberación Nacional, candidato presidencial en el 2014, que dejó tirada su candidatura en la segunda vuelta, que se retiró del Partido para volver a ser candidato a la Alcaldía josefina, con un partido cantonal cristiano, que una vez electo Alcalde abandona, y regresa a las filas de Liberación Nacional, para en estas elecciones municipales, del 2020, de nuevo aspirar a la Alcaldía por el Partido Liberación Nacional.

Rolando Araya, Antonio Alvarez y Johnny Araya como excandidatos presidenciales que fueron tienen asiento, por Estatuto, en el Comité Político Nacional del Partido Liberación Nacional, o sus representantes, y lo hacen valer. Luis Alberto Monge Alvarez que había tenido un retiro político militante de Liberación Nacional, desde el 2002, que le dio apoyo a Otón Solís, en su partido Acción Ciudadana, mantuvo su representación en el Comité Político con un delegado personal, según entiendo.

José  Miguel Corrales y Otón Solís dignamente se retiraron de Liberación Nacional sin regresar, hasta hoy, a esa tienda política. Ambos desarrollaron en sus momentos partidos políticos alternos a Liberación Nacional, participaron de luchas populares enfrentando a Liberación Nacional y otros partidos políticos. En el caso de Otón Solís se llegó a convertir en el dirigente político más importante de la oposición anti liberacionista, que logró que su Partido Acción Ciudadana llegara, por circunstancias muy coyunturales, a gobernar el país desde el 2014 hasta hoy, en dos gobiernos continuos.

En las circunstancias de la segunda vuelta electoral del 2018, todo el equipo económico, de Liberación Nacional, que estaba con el candidato Antonio Alvarez, le brindó su apoyo y posibilidad de cogobierno al candidato Fabricio Alvarado, de los cristianos pentecostales y su partido Renovación Nacional, con aval del Comité Político de Liberación Nacional, que dejó en “libertad” a sus militantes y dirigentes de actuar conforme a su conciencia.

Puestas así las cosas, ¿a quién le están sonando las campanas en el Partido Liberación Nacional? De continuar así Liberación Nacional sus dirigentes están camino al suicidio político, sin tener claro quienes son los amigos y los enemigos del pueblo, ni quienes son los amigos y enemigos de Liberación Nacional.

El país necesita seriedad, confianza en sus líderes partidarios y políticos, consecuencia en los  actos, honestidad en la acción política, claridad en los planteamientos, mensajes y discursos políticos.

Si en la novela de Hemingway había un despeñadero para matar fascistas, en Liberación Nacional, al estilo medieval, han creado una  hoguera pública para exhibir y quemar a quienes califiquen de ser sus propios herejes.

¿A propósito de herejes, se mezcla en esta persecución, en Liberación Nacional, al diputado Daniel Ulate, con las acusaciones que ha lanzado de los lobistas cerveceros, dentro y fuera de su partido?

¿Saben o entienden los dirigentes que el Partido Liberación Nacional, de seguir así, es el que está  camino al despeñadero?

 

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Vladimir de la Cruz

Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Escribe para varios medios de comunicación. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

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