Vladimir de la Cruz: Replican las campanas en el Partido Liberación Nacional

El país necesita partidos políticos fuertes y desarrollados. Necesita líderes en quienes confiar. Necesita derroteros con visión de futuro. Necesita esperanzas en las cuales se pueda creer. Necesita confianza pública en su dirigentes.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.                                                                                  

El Partido Liberación Nacional tiene una rica historia política en el país y el país le debe una rica historia gubernativa. Liberación se fundó el 12 de octubre de 1951 y desde entonces empezó a participar en las elecciones nacionales, a partir de 1953. De los partidos políticos actuales es el Decano de todos ellos.

Desde 1953 hasta el actual gobierno del Partido Acción Ciudadana han habido 17 gobiernos. Nueve de ellos han sido dirigidos por el Partido Liberación Nacional, 1953-1958, 1962-1966, 1970-1974, 1974-1978, 1982-1986, 1986-1990, 1994-1998, 2006-2010, 2010-2014. Los Presidentes de esos gobiernos, en su mismo orden, han sido José Figueres Ferrer, Francisco Orlich Bolmarcich, José Figueres Ferrer, Daniel Oduber Quirós, Luis Alberto Monge Alvarez, Oscar Arias Sánchez, José María Figueres Olsen, Oscar Arias Sánchez y Laura Chinchilla Miranda.

Frente a estos gobiernos liberacionistas han habido ocho gobiernos que podemos llamar anti liberacionistas, que podemos apreciar en tres grupos. El primer grupo, los gobiernos de 1958-1962, 1966-1970 y 1978-1982, el segundo grupo, los gobiernos  de 1990-1994, 1998-2002 y el tercer grupo los gobiernos  del 2014-2018 y del 2018-2022. En su orden los Presidentes de estos gobiernos han sido Mario Echandi Jiménez, José Joaquín Trejos Fernández, Rodrigo Carazo Odio, Rafael Angel Calderón Fournier, Miguel Angel Rodríguez Echeverría, Abel Pacheco de la Espriella, Luis Guillermo Solís Rivera y Carlos Alvarado Quesada.

Los gobiernos del primer grupo oposicionista a Liberación Nacional reunió personas e importantes personajes, que de distintas vertientes políticas e ideológicas, con identificación en el socialcristianismo, contribuyeron a fundar coaliciones políticas de esos grupos, que les permitió, bajo esa unidad política, aglutinar fuerzas y llegar al gobierno, que continuaron en el segundo grupo. De ellos el más destacado, por su vigencia intelectual, y de analista político actual, es Miguel Angel Rodríguez Echeverría, que se desarrolló políticamente desde el gobierno de José Joaquín Trejos Fernández, 1966-1970.

La Coalición UNIDAD que llevó a Rodrigo Carazo Odio a la presidencia fue la matriz donde se incubó, el período del segundo grupo, con el Partido Unidad Social Cristiana, ya surgido en 1983, como resultado de un Pacto, de gobernabilidad democrática, entre Luis Alberto Monge Alvarez y Rafael Angel Calderón Fournier.  Aquí surgió la idea del llamado bipartidismo nacional, cuando desde el Gobierno de Luis Alberto Monge hasta el de Laura Chinchilla, los partidos Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana gobernaron el  país de modo alternativo, en ambos casos de esos ocho gobiernos, donde Liberación dirigió el país en cinco oportunidades y la Unidad Social Cristiana en tres ocasiones.

El tercer grupo lo constituye el Partido Acción Ciudadana que ha venido gobernando consecutivamente el país desde el 2014, con dos gobiernos seguidos, donde en el último proceso electoral los partidos históricos Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana quedaron desplazados de ser opción final electoral para los ciudadanos.

El país, sin lugar a dudas, desde 1953 hasta hoy,  marginando, solo para esta explicación, al Gobierno de la Junta Fundadora de la Segunda República, 1948-1949 y el de Otilio Ulate Blanco, 1949-1953, ha logrado un progreso institucional, económico, cultural, educativo, social y democrático político que es real, objetivo. Toda la población costarricense menor de 72 años es hija de la Segunda República, nació con la Junta Fundadora de la Segunda República, y fue formada y educada durante el desarrollo de esta etapa histórica, 1948-2020.

Nos guste o no, este progreso se debe a quienes desde los altos puestos de dirección política institucional del Estado y del Gobierno, como de  sus ministerios e instituciones, han logrado y trazado, con sus políticas, acciones legislativas, y con sus compromisos personales y políticos, el camino y han obtenido los resultados de la Costa Rica que hoy tenemos.

En este sentido mucha responsabilidad en este progreso tiene Liberación Nacional, 9 de 17 gobiernos, incluyendo al actual. Todo lo bueno que se logrado en mucho se le debe a este Partido, como de la misma manera se le debe a los grupos opositores a Liberación que han ejercido el Gobierno, y en la misma proporción se reparten lo bueno de este desarrollo y progreso institucional, económico y político. Y para que no haya dudas, lo malo del ejercicio de estos gobiernos también se reparte proporcionalmente al tiempo que han gobernado. Pero en el balance histórico hay más de bueno que de malo.

Del mismo modo el Partido Liberación Nacional se ha proyectado a la institucionalidad gubernativa, de otros partidos y gobiernos, con personajes propios, que se formaron, crecieron y amamantaron de los postulados socialdemócratas y de la militancia liberacionista, al calor de los grandes líderes históricos y gobernantes de Liberación Nacional. Veamos.

Rodrigo Carazo Odio fue diputado y Presidente de la Asamblea Legislativa. Quiso ser candidato presidencial en 1970 y José Figueres Ferrer se lo impidió.  Se retiró de Liberación Nacional para no volver. Fundó un Partido que le produjo tres diputados de oro para él, en el período 1974-1978, que le sirvieron para impulsar la coalición UNIDAD que lo llevó a la Presidencia de la República.

Luis Guillermo Solís Rivera, no llegó a ser Ministro ni Diputado de Liberación, pero estuvo bien inserto en sus estructuras, hasta Secretario General del Partido Liberación Nacional fue. Hay que leer su escrito sobre los 50 años de Liberación Nacional que fue publicado en la prensa nacional…reconocimientos, flores y besitos por todo lado, y un año después estaba fuera ee Liberación Nacional por su propia voluntad. Formado también en los ideales socialdemócratas, y en la tradición figuerista y figuerista familiar cercana.

Puesto así, el Partido Liberación Nacional le dio al país dos presidentes más formados por este partido, Rodrigo Carazo y Luis Guilermo Solís, aunque hayan sido electos por otros el partidos. Allí aumenta la responsabilidad histórica, en el ejercicio del Gobierno, del partido Liberación Nacional, porque Liberación Nacional les enseño a gobernar con sus aciertos y con sus mañas. Así que de tradición liberacionista, en su sentido más amplio, han habido once gobiernos dirigidos por personas formadas en Liberación Nacional, cinco de extracción llamémosla socialcristiana y uno solo, el actual Presidente… que es puro PAC, sin saber a qué patrón teórico político ideológico responde.

Por este camino de los idos, de los que se ha ido,  de Liberación Nacional pudieron haber sido Presidentes otras personas formadas en Liberación Nacional, que se fueron, y algunos luego volvieron, de Liberación Nacional, Jorge Rossi Chavarria, en 1958, Enrique Obregón Valverde, en 1962, José Miguel Corrales, en 1998,  Rolando Araya Monge, en el 2002,  Antonio Alvarez Desanti, en el 2006 y luego en el 2018, como candidato regresado a Liberación Nacional, Johnny Araya Monge, en el 2014, ido en el 2016 en las elecciones municipales, y regresado en el 2018 a las nacionales, pero con aspiraciones presidenciales según se dice, de nuevo, para el 2022.

A propósito de los idos y regresados a Liberación Nacional están también Jorge Rossi Chavarría, que en 1958 se presentó la Presidencia de la República con el Partido Independiente. Con él se fueron Fernando Volio Jiménez y el Dr. Fernando Guzmán Mata, que fueron diputados de Rossi. Los tres regresaron a Liberación Nacional. Fernando Volio Jiménez con una brillante carrera dentro de Liberación Nacional y en Gobierno ejerciendo en varios importantes ministerios y como diputado. Jorge Rossi mismo siendo Vicepresidente de José Figueres Ferrer en 1970 y Fernando Guzmán Mata, siendo Vicepresidente de Daniel Oduber.

Otro importante personaje de Liberación que se fue y regresó fue Mario Esquivel Arguedas, quien llegó a desempeñarse en importantes puestos ministeriales y políticos.

En menor escala Fernando Zumbado, también importante personaje liberacionista,  ministro, que se fue de candidato a Alcalde de San José con un partido no liberacionista, y regresó discretamente.

Cuando la ex Primera Dama Margarita Penón Góngora se integró al Partido Acción Ciudadana y llegó a ser diputada de este Partido en el 2002, su ex esposo, el Presidente Oscar Arias Sánchez, con mucho señorío, dignidad y honorabilidad, ante una pregunta de un periodista, respondió que él votaría por la candidatura de Margarita, la madre de sus dos hijos. Nadie en Liberación Nacional le reclamó públicamente ni en privado, que se conozca, esa manifestación solidaria, de gran caballero, que hizo.

Lo mismo sucedió cuando Luis Alberto Monge Alvarez llamó a votar en el 2006 por Antonio Alvarez Desanti, que estaba enfrentado a Oscar Arias y a Liberación Nacional.

Si escarbáramos más podríamos encontrar otros casos…que ya no interesan… o que pueden interesar solo para los miembros del Comité de Etica del Partido Liberación Nacional, si tienen memoria, conocimiento de la historia de su propio partido,  y decencia política para enjuiciar al diputado Daniel Ulate.

Liberación Nacional de hecho decretó una amnistía general para todos los que se habían ido y querían regresar y regresaron, con todos los derechos de cualquier militante liberacionista, hasta llegar a formar parte del Directorio Político. Por eso suena  extraño y turbio el alboroto realizado con el diputado Daniel Ulate.

El Comité de Etica de Liberación Nacional es más simbólico que otra cosa, es como diría cualquier chiquillo, de “mentirillas”, por mas honorables y distinguidos que sean sus miembros. En el caso actual se me asemeja la relación que tienen ese Comité, el Directorio Político y los mandamases de Liberación, a la situación que se vive en Venezuela, con el Presidente, que desde el Palacio de Miraflores puede instruir y mandar órdenes que se ejecutan a distintos organismos partidarios, y públicos.

¿A quien le obedece el Comité de Etica de Liberación Nacional? ¿A la conciencia de sus integrantes o a las directrices que le tracen respecto al diputado Daniel Ulate, desde el Directorio partidario, desde los medios de comunicación, desde los lobistas cerveceros, desde los líderes de las varias fracciones liberacionistas parlamentarias que existen?

De esta actitud y definición, en lo que resuelvan, estarán mandando una señal a la ciudadanía, en general, si llegaran de nuevo a gobernar en el 2022. Lo del diputado Daniel Ulate es literalmente una peccata minuta, un error,  una falta leve sin ninguna importancia,  en comparación con lo que han hecho otros, de los que he mencionado a algunos en este y en el anterior artículo “¿Por quién suenan las campanas en el partido Liberación Nacional?”.

Más importante para Liberación Nacional, como partido, como conglomerado de dirigentes de diferentes tamaños y calidades, como organización que imanta a un 20% de la población, según las encuestas, es preocuparse por no abandonar los sectores sociales que históricamente ha desarrollado, fortalecido, creado, que han sido los pilares de su  vida política.

El Directorio Político, si tiene algo que hacer importante es dar respuesta a ¿cómo se debe ser hoy liberacionista?, ¿qué ofrece Liberación hoy a los ciudadanos?, ¿ha abandonado o no Liberación Nacional su tradición progresista socialdemócrata?, ¿es hoy Liberación Nacional un partido socialdemócrata?, ¿qué es ser hoy socialdemócrata?, ¿es hoy Liberación Nacional un partido progresista o conservador?, ¿qué es ser progresista hoy en Liberación Nacional? Es más importante responder esto que hacerle bulling político al diputado Ulate.

Los males sociales que aún existen, como cadenas que nos retardan en nuestro progreso nacional, son históricos. La pobreza, la extrema pobreza y el desempleo, por citar tres de estos males, en cada uno de los gobiernos que han habido se han atacado, se han tratado de resolver o atender. Si no han crecido más es porque se han creado los mecanismos y las políticas que les han puesto techo de crecimiento y expansión. Siguen siendo un problema que debe atenderse con urgencia antes de que se agudicen, como ha sucedido en los países latinoamericanos que hoy se debaten con grandes movilizaciones y agitaciones sociales, por el abandono de las políticas sociales y económicas que permitían atenuar, cuando no podían reducir, estos problemas.

El Estado Social de Derecho, que ha sido el paraguas de este Estado de bienestar costarricense, de asistencialismo social que existió, se ha debilitado y tiende a desaparecer, lo cual puede ser el factor que jale el gatillo detonante de intensos conflictos sociales.

Este Estado Social  permitió desarrollar el gran colchón social de la clase media nacional, toda poderosa, que sigue siendo amplia, y en muchos sentidos aún fuerte, pero que sufre hoy una gran amenaza que le acecha hacia la baja, hacia su debilitamiento y cercenamiento de sus oportunidades, posibilidades y bienestar, y cuyo debilitamiento y empobrecimiento, puede ser el factor más explosivo en sus dimensiones sociales y políticas, pero también político electorales, especialmente hacia las elecciones nacionales del 2022, creando las condiciones para que al margen de la institucionalidad política y electoral, de los partidos políticos existentes, puedan aparecer de manera improvisada otros partidos políticos, otros movimientos sociales y políticos, otros líderes políticos de ocasión, arengueros de la situación social y antisistema, en todas sus formas, que de manera irresponsable puedan poner en juego, y en el fuego, toda la institucionalidad nacional, la seguridad social, la estabilidad política  y todo el progreso que hasta hoy se logrado, y la misma democracia política que hasta hoy se  ha construido y fortalecido.

Esto no es una utopía. Es una realidad que puede ser cercana si no atendemos los factores político partidarios, que deben ser los instrumentos de la organización democrática de los ciudadanos para seguir contribuyendo a superar los males sociales que nos aquejan aún, para contribuir a mantener y desarrollar, en esta época, el Estado Social de Derecho, para lograr una mayor calidad de la democracia nacional y un país más próspero, más justo, más sostenible y ojalá sin pobreza.

El país necesita partidos políticos fuertes y desarrollados. Necesita líderes en quienes confiar. Necesita derroteros con visión de futuro. Necesita esperanzas en las cuales se pueda creer. Necesita confianza pública en su dirigentes. Necesita honestidad y transparencia en la gestión pública en todas sus dimensiones. Necesita metas que nos hagan avanzar y caminar hacia ellas con decisión, con ilusión, con certeza de futuro estable.

¿Podemos lograr esto todavía? Yo creo que sí, pero requiere el concurso y el compromiso de todos los costarricenses. Requiere que hagamos las reformas institucionales, legislativas y constitucionales, si es del caso, en capacidad de que nos permitan hacer las transformaciones y revoluciones institucionales con las cuales podamos adentrarnos en el Siglo XXI con seguridad y esperanza.

 

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Vladimir de la Cruz

Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Escribe para varios medios de comunicación. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

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