Vladimir de la Cruz: ¿Una cárcel para los diputados?

La prisión segura, decía Nelson Mandela, es esencial para hacer del sistema de justicia un arma efectiva contra el crimen. La prisión legislativa, que está comprendida en este diseño arquitectónico, que se acaba de construir, debe asegurar que sus prisioneros, los diputados y su personal, confiados a la seguridad de ese edificio, van a estar allí hasta que acabe su mandato de elección, o que queden libres del cargo de diputados, con las mejores comodidades posibles, como prisioneros de lujo.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.

Si algo ha provocado discusión, indignación, estupor y sorpresa, entre otros aspectos, y en distintos sectores sociales, políticos, artísticos y académicos, es el nuevo edificio legislativo, que se está levantando como una gran torre de cemento, de concreto, casi como una cripta mortuoria, como un gran nicho o sepultura pública, a modo de mausoleo moderno, como una moderna necrópolis política, donde habitan una cantidad de cadáveres políticos vivientes, algunos como momias, por lo menos así se percibe por quienes diseñaron esa mole legislativa, justo en el centro de la capital, el que inevitablemente se verá desde muchos ángulos, distancias y se impone sobre estructuras arquitectónicas que ninguna amenaza con taparlo o impedir que se aprecie.

He estado de acuerdo en que el Poder Legislativo merece un edificio que exalte su dignidad, su señorío, su papel en la Historia nacional, su importancia en la estructura de los Poderes Públicos, que le ofrezca decoro, decencia, excelencia y humanidad a quienes lo habitan permanentemente, sus funcionarios, y transitoriamente, los Representantes del Pueblo costarricense, en esa Casa del Pueblo, como debe conceptuarse la Asamblea Legislativa, y seguridad y disfrute de sus espacios a quienes lo visitan por sus diversas razones.

La obra de ingeniería y arquitectura que se aprobó, para el nuevo edificio, es la que está en marcha, y esa es la que vamos a tener por Edificio Legislativo, esa va a ser la representación física del Poder Legislativo de la República, de nuestra Asamblea Legislativa, la Casa del Pueblo, donde moran los diputados por cuatro años.

Cuando la veo levantarse no dejó de preguntarme qué tenía en la cabeza el arquitecto, o el grupo de arquitectos que lo pensaron y lo diseñaron. Y solo tengo una respuesta.

No tengo la menor duda de que quienes así diseñaron la Casa de los Representantes del Pueblo Costarricense, tenían de ellos las peores imágenes y pensamientos que se puedan tener.

Pudieron tener la imagen descrita al inicio de este artículo. Y también la siguiente, la peor.

Para mí tengo la sensación de que los arquitectos que diseñaron este edificio pensaron en que los Diputados o los Representantes del Pueblo, no solo los actuales, sino los anteriores como los futuros, han sido y son una partida de pillos, de sinvergüenzas, de delincuentes, de rateros de poca y gran monta, de ladrones de distinto pelaje, de cobradores de coimas, y comisiones, por su trabajo ante diferentes grupos de presión interesados en sus votos legislativos, de negociadores de leyes con ánimo de enriquecerse por su trámite, por impedir que se produzcan, o porque representan intereses determinados proponiendo sus leyes, de diputados que pueden ser pagados por salirse de una sesión para romper el quorum o para que no voten determinados proyectos, de usurpadores del Poder Legislativo, y probablemente de “asesinos” del pueblo por ciertas leyes que pueden aprobar, por las consecuencias sociales o económico tributarias que puedan tener, cuando no les achacan la culpa de la pobreza, de la extrema pobreza, del deterioro de las clases medias, del extremado enriquecimiento de un pequeño grupo nacional, de confabuladores con los grandes ricos a quienes eximen de sus pagos tributarios, les facilitan la elusión  y la evasión de los mismos, y quienes protegen a los evasores de las cargas sociales, todos estos montos superiores casi a lo que se quiere extraer con la reforma fiscal recientemente aprobada.

Tomado de Alvaro Marenco. Este es el Reichsbahnbunker, en Berlín. Obra del arquitecto nazi Karl Bonatz y comisionado por el propio Hitler.

 

Todas estas imágenes, supongo estuvieron en la mente de los arquitectos que pensaron en este edificio, son la expresión social y popular de la crítica, materializada en ese edificio, que se ha venido haciendo corrosivamente a la imagen de la clase política como un todo, a todas las instituciones políticas, a los partidos políticos, a los poderes públicos, a los dirigentes políticos, a los miembros de los supremos poderes, magistrados, ministros, diputados, presidentes  y vicepresidentes, miembros de juntas directivas de las instituciones públicas, a funcionarios de altos salarios y personas con altas pensiones, y ahora también la crítica alcanza a los sindicatos y sus dirigentes sindicales.

Son todos, en esencia, los representantes de la clase política que por todos los medios se cuestiona y se deshonra, se denigra, se difama, se calumnia, se ofende, que se cuestiona, y se les niega hasta su necesaria existencia.

Son la expresión peligrosa de desgaste y desconfianza que se trata de generar hacia el régimen y sistema democrático que hemos construido a lo largo de casi 200 años desde la Independencia.

Teniendo esa imagen solo se podía dar una respuesta. Construirles su propia cárcel. ¿Una cárcel para esos representantes del pueblo? Eso es lo que hicieron. Diseñaron un edificio, de conformidad a las formas como se vienen construyendo las cárceles modernas, desde de los últimos años del siglo pasado, y pensando en las necesidades arquitectónicas de los próximos años.

En los Estados Unidos, particularmente, las cárceles para su administración han venido siendo privatizadas. Para algunos el trabajo parlamentario se ha privatizado, ha dejado su función pública. En las cárceles norteamericanas los privados de libertad, los reos, los presos, los detenidos, trabajan para corporaciones que facturan sumas millonarias con trabajos mal pagados. De allí que les interese tener presos de largas condenas.

Metropolitan Correctional Center, Chicago.

 

En los Estados Unidos, particularmente, las cárceles para su administración han venido siendo privatizadas. Para algunos el trabajo parlamentario se ha privatizado, ha dejado su función pública. En las cárceles norteamericanas los privados de libertad, los reos, los presos, los detenidos, trabajan para corporaciones que facturan sumas millonarias con trabajos mal pagados. De allí que les interese tener presos de largas condenas.

En el parlamento costarricense hay quienes quieren que los diputados trabajen para grandes corporaciones, y no para el pueblo.

Las nuevas cárceles que se impulsan al calor de los Derechos Humanos, y de la vigilancia de organismos internacionales de la ONU, tratan de ser construidas de conformidad a esos Derechos Humanos para sus habitantes, donde pueden haber o considerarse prisioneros de lujo.

Las cárceles son edificios. Las cárceles se definen por el control que en ellas se ejerce y por la seguridad que se les asigna interna y externamente.

Edificio Corte Suprema de Justicia, Costa Rica.

La arquitectura se ha usado para oprimir. Basta ver la construcción de catedrales medievales, especialmente las góticas, y las relativamente modernas, donde la gente se sentía aplastada al solo entrar a ellas. Fue igual cuando construyeron el edificio de la Corte Suprema de Justicia, una caja de fósforos de la época, con mármoles oscuros y rojos, traídos de Italia, donde cualquier sencilla persona que entrara se sentía aplastada con el edificio e impresionada con cualquier fallo judicial que se produjera.

La arquitectura de las prisiones tiene que ver también con esto. Antes se construían en lugares aislados, a mucha distancia de la gente y  de los poblados, y los edificios a una cierta distancia de los perímetros de los terrenos carcelarios. En el siglo XIX incluso se llegó a tener islas, como la de El Coco, y luego la de San Lucas, como sitios reclusorios y privativos de libertad. También se tuvieron sitios alejados como centros carcelarios, como fueron San Ramón de Alajuela o el Pozo, la región de Golfito.

La distancia era una de la cualidades que se aseguraba en la arquitectura de las cárceles, no tanto en las vallas o mallas electrificadas que luego se pusieron, cuando no muros altos como la Penitenciaría Central, construida en 1909, hoy Museo de los Niños.

Antes eran las distancias horizontales, hoy son las distancias verticales. Incluso se sostiene, en esta nueva tendencia, la tesis de que la apreciación entra la longitud y la altura de estos edificios es tan solo un fenómeno de percepción sicológica, ya que la misma cantidad de metros se percibe mayor cuando se aprecia en distancias verticales, que si se aprecia a ras del suelo.  Es como cuando se ve la distancia de una acera a otra, 8 o 10 metros, que no es lo mismo que ver esa misma distancia desde un cuarto o quinto piso, en el equivalente al ancho de las aceras y la calle.

Así también en  edificios altos las ventanas no necesitan rejas, ni tampoco amplios espacios interiores, ni se necesita que estos espacios tengan vigilancia porque la estructura arquitectónica está compartimentada en espacios que se comportan independientes o semi dependientes. Los problemas que se pueden presentar son las movilizaciones hacia comedores o salidas y entradas de los edificios. De allí que sea importante definir el número de ascensores.

La prisión segura, decía Nelson Mandela, es esencial para hacer del sistema de justicia un arma efectiva contra el crimen. La prisión legislativa, que está comprendida en este diseño arquitectónico, que se acaba de construir, debe asegurar que sus prisioneros, los diputados y su personal, confiados a la seguridad de ese edificio, van a estar allí hasta que acabe su mandato de elección, o que queden libres del cargo de diputados, con las mejores comodidades posibles, como prisioneros de lujo.

Sede Universitaria Rodrigo Facio Brenes de la Universidad de Costa Rica

Quienes están confinados a la prisión legislativa están permanentemente siendo vigilados, por los medios de comunicación, la prensa y los periodistas, sin que ello pueda evitar el trato degradante que se les imputa a los habitantes del reciento parlamentario constantemente con insultos, epítetos denigrantes, amenazas y descalificaciones morales, políticas y personales.

El encierro que se hará de los diputados, en este edificio,  es casi privativo de su propia libertad y  de su derecho a la autodeterminación.

En síntesis, mi opinión, libre y descarnada, es que los arquitectos conceptuaron una prisión, una cárcel para los habitantes del nuevo edificio del Poder Legislativo, con el concepto dicho arriba de sus moradores. Solo les faltó haber sugerido, y definir, el uniforme carcelario de los funcionarios y hasta de los propio diputados, en ese edificio.

Si alguien tiene duda de lo dicho, en cuanto al edificio, los remito a los siguientes sitios carcelarios de los Estados Unidos, son solo unos cuantos, que pueden verse en computadoras o teléfonos inteligentes:

  1. Metropolitan Correctional Center
  2. Brooklyn Metropolitan Detention Center, NY.
  3. Metropolitan Correctional Center, Chicago
  4. Federal Detention Center, Philadelphia
  5. Manhattan Detention Complex («The Tombs»)
  6. La Penitenciaría Estatal de Anamosa, en Iowa
  7. Penitenciaría de Marion, en Illinois

Sin embargo, para mí no todo está perdido en este edificio. Creo que se puede recuperar en su totalidad para dignificarlo ante la sociedad, ante el pueblo, ante los turistas y, por qué no, ante sus mismos moradores.

Creo que se puede mejorar la imagen externa del edificio legislativo haciendo, en sus cuatro paredes, cuatro grandes murales. Cada pared del edificio es  para que un buen muralista la coja a besitos. Son como cuatro lienzos que llaman y provocan a ser pintados. Es la forma en que esos espacios, las paredes, pueden recuperarse visualmente.

Son espacios donde se puede plasmar con grandes obras pictóricas, una identificación cultural de la Historia Nacional y de los Poderes Públicos.

Cada una de esas paredes puede usarse para plasmar allí la Historia Nacional vista desde la historia del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo, del Poder Judicial y del Tribunal Supremo de Elecciones, nuestros pilares fundamentales del ordenamiento democrático institucional que tenemos que aseguran la convivencia y el régimen democrático nacional.

Cuando se construyó el edificio del Aeropuerto Internacional de La Sabana se le encargó al artista, escultor y orfebre, de origen francés, Louis Feron, que hiciera en uno de sus salones, que hoy conocemos como el Salón Dorado, una obra artística que él desarrollo como un gran mural, en el 100% de sus paredes, una obra escultórica en relieve de estuco dorado. En esta Obra él hizo una visión de la Historia costarricense desde la antigüedad precolombina hasta el gobierno de León Cortés, momento en el que se inauguró este Aeropuerto. Es una síntesis muy hermosa y bellamente hecha de la historia nacional.

Biblioteca Central (UNAM)

El muralismo de gran escala se desarrolló en el siglo XX, especialmente en México. Muralistas como Gerardo Murillo, conocido como el Dr. Alt, los grandes,  José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Federico Cantú, Ramon Alva, Rufino Tamayo, Juan OGorman empezaron a plasmar en edificios, en sus paredes interiores como exteriores grandes obras pictóricas que reflejaban en mucho la Historia de México, y la Historia de la Revolución Mexicana y sus proyecciones. El Poliforum Cultural Siqueiros, la Biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Palacio Nacional, la Escuela Nacional Preparatoria, el Palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Historia, la Suprema Corte de Justicia, en México, exhiben hoy sus murales.

Las cuatro paredes del nuevo edificio legislativo se pueden aprovechar al máximo en todas las técnicas pensables del muralismo, combinadas o no, entre ellas, la pintura mural, el relieve escultórico, el mural cerámico, las teselas, el mural engrafiado, el sobre relieve o el bajo relieve si se pudiera.

Las cuatro paredes del edificio legislativo, en un gran mural como el que propongo, son para plasmar la nueva identidad de la  Costa Rica del siglo XXI y del inicio del III Milenio, arrancando desde nuestras raíces, exaltando lo que nos ha identificado como costarricenses, la esencia de esta identidad nacional, la afirmación de ella.

El mural le daría integralidad al edificio, con su entorno, destacando puntos extraordinarios o sobresalientes de la Historia Nacional, y dándole el poder estético de una gigantesca pintura, que se pueda apreciar desde muchos ángulos de la ciudad y desde distintas distancias del edificio.

Los cuadros de pinturas son pequeñas cárceles de las pinturas  que se atrapan, encierran o “encarcelan” por los marcos que se les ponen. Los formatos gigantes de los murales rompen justamente esos “barrotes” de los marcos de las pinturas, liberan el espacio relacionándolo con los espectadores  de manera tridimensional. A mi modo de ver es la forma artística de eliminarle la arquitectura carcelaria que tendría este edificio de no hacerse estos murales.

El mural por su naturaleza no es coleccionable. Es una obra expuesta, con carácter público, al alcance de todos los públicos, es la manera más rica de proyectar visualmente al que se considera el Primer Poder de la República.

Esta propuesta de hacer cuatro grandes murales  es construirle al edificio las ventanas que no tiene, es romperle la imagen de escondite, de guarida que le quisieron dar los arquitectos, a los diputados. Es lo que le daría la transparencia y el vinculo del edificio con la ciudadanía.

Los murales son creaciones artísticas que resaltan, como en México, lo social, lo político y el arte mismo. El mural por su naturaleza conserva el edificio, y une a su arquitectura su consideración visual. Así el nuevo edificio legislativo se podría ver, observar, mirar y  leer. El edificio en sí mismo sería una historia contada, que debe producir una sensación de movimiento con el espectador que la mira. Es un mensaje que se envía, a todas las personas y ciudadanos, cargado de fines sociales, estéticos, espirituales, de belleza plástica. Es en sí mismo un arte social, político, pedagógico, histórico y humanista.

El edificio de la Facultad de Derecho se ubica en una de las entradas principales del campus de la sede central Rodrigo Facio sobre la ruta 39. Foto: Karla Richmond.

 En el mural, que es un gran lienzo, se deben recoger entre otros elementos artísticos, los grandes personajes de la Historia Patria, nos gusten o no, pero que sabemos que jugaron su  papel en el desarrollo de nuestro desenvolvimiento democrático e institucional.

Los murales, que son pinturas sobre superficies de paredes, nos las dejaron plasmadas las grandes civilizaciones. Allí nos dejaron su vida, sus prácticas sociales y de convivencia, de su relación con la naturaleza, y de la relación de hombres y mujeres en la vida económica y social y en el proceso productivo, desde las épocas más primitivas hasta las grandes civilizaciones antiguas como la egipcia, la minoica, la micénica, la etrusca,  la griega, la bizantina, la románica, o la expresión cultural de los góticos, de los renacentistas, de los barrocos, los rococós, los neoclásicos, o las propias indígenas de América…allí apreciamos murales y el muralismo.

En Costa Rica hemos tenido en algunos edificios públicos murales como los de César Valverde, o en la Universidad de Costa Rica los de Eduardo Torijanos, los murales de Estudios Generales, de las Facultades de Filosofía y Letras, de Derecho y de Odontología. Además, los murales de la Biblioteca de la Sede Regional de Occidente, 120 metros de longitud, el de la Clínica Marcial Fallas, 300 metros cuadrados, el de la Escuela de Geología , el de la Rectoría,   estos de la Universidad de Costa Rica y el del Hospital de Mujeres, son tan solo algunos de su extensa obra y trabajo artístico.

Edificio Rectoría UCR

En mi opinión esta Obra Muralista en las cuatro paredes del Edificio legislativo se le debería encargar a Eduardo Torijano, por contratación directa, si se pudiera evitar un concurso público, con el grupo de pintores, que él escoja para que le acompañen si así fuera. Creo que él está en capacidad profesional y artística de realizarla.

Casi 50 de años de trabajo profesional y artístico reconocido lo certifican. Graduado con especialidad en Muralismo desde 1985 en la Academia San Carlos de México, con Premios Nacionales, y en México, recibidos por su trabajo, como Docente y Director de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, Vice Decano de la Facultad de Bellas Artes, y profesor invitado de la Academia San Carlos de México, con casi una veintena de murales  realizados en Costa Rica, en México. En la Universidad de Cuernavaca de México realizó un Mural de 300 metros de longitud.

Un mural que hizo en la Embajada de Costa Rica en México, el entonces embajador Gonzalo Facio Segreda, lo mandó a eliminar porque allí estaba plasmada la figura de José Figueres Ferrer, en un mural alusivo a la Abolición del Ejército en Costa Rica.

De acogerse esta iniciativa que propongo públicamente, de que las cuatro paredes del Edificio Legislativo se conviertan en cuatro murales, urge realizarlos.  No importa que el Edificio se termine este año e inicie sus funciones a principios del próximo. Lo que se podría poner de meta, el Directorio Legislativo, principalmente, es que para la celebración  del  Bicentenario de la Independencia, antes de finalizar esta Administración y la actual Asamblea Legislativa, el edificio pueda estar completamente terminado con estos murales.


Vladimir de la Cruz
Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. 
Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

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