Vladimir de la Cruz: Yo sí confío en la Junta de Protección y la administración de las loterías y la ejecución de sus sorteos.

Los que jugamos, chances o lotería, sin ser ludópatas, seguiremos confiando en su gestión, buena administración, sabiendo que con nuestro concurso se ayuda a muchos costarricenses.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.                                                                                  

 Para ganar la lotería o los chances jugando mil series y cien números por cada serie, se necesita una probabilidad de ganarse el premio principal entre cien mil oportunidades. Y, en esas probabilidades hay quienes se  pegan el Premio Mayor de cada  sorteo, los dos premios importantes adicionales, y el centenar de premios que lo acompañan. Igual se han pegado el llamado Premio Acumulado, que ha sido un éxito de consumo, dentro de esa misma probabilidad. Esas la posibilidad estadística en un juego de «azar» como son la lotería y los chances.

Los sorteos se hacen públicamente, en escenario físico y se transmiten directamente por televisión, y se va siguiendo el sorteo también radiofónicamente. Se hacen con gran publicidad que los medios de comunicación social siguen e informan a la población del país, porque en todas partes del territorio nacional se pueden adquirir billetes “enteros” de chances o loterías, o “pedacitos” de chances y loterías.

Hasta hoy la Junta de Protección Social ha gozado de la confianza pública del buen manejo de estos sorteos. Es la Junta de Protección Social la institución, creada en 1845 como Junta de Caridad de San José, la encargada de realizar los sorteos de chances y lotería, que se juegan periódicamente los martes, viernes y los domingos. A estos tres grandes sorteos ha desarrollado un menú de otros sorteos diarios, algunos de ellos para competir y tratar de neutralizar las llamadas loterías clandestinas, que están ligadas a sorteos de otros países, principalmente, como la de Panamá.

De los fondos que recauda por la venta de chances y loterías, y sus otros sorteos, realiza una labor muy importante  apoyando programas de bienestar social y de carácter filantrópico del que se benefician instituciones  que atienden adultos mayores, personas privadas de libertad, personas con discapacidad, personas víctimas de explotación sexual, escuelas de educación especial, niños abandonados, apoya los programas de prevención del cáncer y del VIH, hace donaciones al Banco Hipotecario de la Vivienda, y colabora con las pensiones especiales de la Caja, asociaciones de diverso tipo de carácter social, que necesitan apoyos económicos o materiales, entre otras proyecciones sociales.

Las bolitas que usan son especialmente hechas, tienen un peso, cada una igual, que las pesan electrónicamente, justo para evitar que por su peso pueden tener ventaja de caer en el hoyo de salida de las bolitas, o por el llamado “selector” de la esfera donde se depositan para su juego.

Recientemente se han repetido tres números en los tres puestos ganadores de los principales premios, los llamados Premio Mayor, Primero y Segundo Premio del sorteo respectivo, en dos sorteos seguidos, que sorprendieron públicamente en su probabilidad de que sucediera.

Esto ha provocado una ola de especulaciones contrarias a la confianza pública que la Junta de Protección Social ha gozado siempre. Se han puesto en duda sus “bolitas”, su “peso”, se ha dicho incluso que podría haber una “mano peluda” procurando ventaja con esas “bolitas”, se ha puesto en duda la honorabilidad de quienes públicamente, ante cámaras de televisión y público que asiste al propio acto de celebración de juegos de chances y lotería, realizan o ejecutan las maniobras de hacer girar las bolitas en las esferas de número, serie y premio, y hasta se ha cuestionado la honorabilidad y fe pública de las autoridades judiciales que “fiscalizan” cada sorteo. 

Que salga un número es una posibilidad entre cien números que juegan del 00 al 99 en cada sorteo, que salga una serie es una posibilidad entre mil series, cuando juegan todas, de la 000 a la 999. A veces la Junta juega menos, pero lo anuncia y dice. En estos casos, todas las personas que tienen número igual al ganador del sorteo, reciben un premio, como los que tienen su terminación. Igual premio reciben los que tienen los números iguales al primero y segundo premio.  Y de igual manera ganan los que tienen iguales series a los tres principales números ganadores.

A la par de estos tres “grandes” premios de cada sorteo la Junta pone en juego un centenar de otros premios de distintas denominaciones en su valor. Todo siempre debidamente bien anunciado y fiscalizado.

En toda la lista de premios, incluidos los tres primeros de la Lotería, hay personas que pueden pegar el número y la serie. La probabilidad de que esto suceda es una entre cien mil, si juegan todas las series. Y la gente pega y gana, porque siempre juegan todos los números.

En un mismo sorteo muchas veces un mismo número se repite con diferentes series. También se ha dado que series se repiten con diferentes números.  Hay números que muchas veces no salen en diferentes sorteos, y a veces no salen durante mucho tiempo, y eso no produce desconfianza en los jugadores. Como Premios Mayores, generalmente, al finalizar los sorteos, se dice por parte de los locutores de radio no oficiales de la Junta, que siguen los sorteos, cuantas veces  ha salido ese número como ganador en sorteos y cuando fue la última vez que lo hizo.

Si un número se repite en un mismo sorteo, o una serie lo hace, no provoca  ningún malestar entre los que han comprado chances o lotería. Es el juego, es la posibilidad, es la suerte de los que tienen ese número.

Que se repita un trío de números, en el mismo orden  de premiación, de los principales premios, en dos sorteos seguidos, esa es una posibilidad, probablemente muy remota, en millones de probabilidades, pero se puede dar, y se dio, lo que provocó las voces del odio contra la Junta de Protección Social, y una campaña desatada de desconfianza contra la Junta, donde tal vez se mezclaron los intereses organizados de los que venden las loterías clandestinas, que son perseguidas por la Junta, y la legislación del país.

Si es difícil pegar un número con serie, una posibilidad entre cien mil, puedo relatar que mi suegra, ya fallecida, gustaba de jugar lotería, pero solo compraba pedacitos, nunca enteros. En un sorteo de navidad, mi suegra pegó tres series con tres números, con sus respectivos premios, jugando un numerito de cada uno. ¡Eso es suerte!, sin lugar a dudas.

En mi familia materna se contaba que un bisabuelo mío había pegado dos veces el mayor cuando era de 10.000 colones, a principios del siglo pasado. Mi abuelita paterna pegó un pedacito del mayor, que le premió con 50 mil colones. En 1986 yo pegué la serie del mayor, que me deparó 300.000 colones de premio, que me permitió comprarme al día siguiente la primera computadora que tuve, que me costó 312.000 colones. Los 12.000 colones de diferencia los pagué a pagos durante varios meses. En esos días las computadoras eran muy caras y apenas estaban llegando al país las primeras de su especie. No hubo manera que pagándola casi al contado me hicieran esa rebaja de los 12.000 colones, para haber salido tablas.

En mi caso juego lotería porque los últimos años de vida de mi abuelo materno, ya un hombre mayor, en los años 60s, vendía lotería y chances para ayudarse a sobrevivir. Cuando íbamos a visitarlo, a Heredia, los domingos, para almorzar con él, había que esperar que regresara de la venta de lotería que estaba haciendo, y eso me impactaba mucho, y en cierta manera me afectó emocionalmente, porque con él salían a vender dos de mis tíos, de un segundo matrimonio de mi abuelo, menores que yo, que le acompañaban.

Entendí desde aquellos años el papel que juegan los «chanceros» y el esfuerzo que hacen para mantener a sus familias. En la vida, después me encontré un compañero de escuela vendiendo Lotería y Chances, que lo  hacía frente al edificio de la Junta, a quien muchas veces le compré chances o lotería.

Hoy la venta de lotería nacional sigue cumpliendo ese papel importante para muchas familias. Hoy sabemos también la importante proyección que realiza la Junta de Protección Social, con lo que recoge de la venta de lotería, que distribuye en inmensa cantidad de instituciones sociales, hospitales, ancianos etc.

Frente a los que se ha venido especulando y diciendo torpemente, hasta por envidia de quienes no compraron esos números, y sobre todo de aquellos agüizoteros que no los compraron porque creyeron que no se podrían repetir, como números ganadores, con relación a la repetición de tres números en los tres principales premios, yo sí confío en la Junta de Protección y la administración de las loterías y la ejecución de sus sorteos.

El escándalo que se ha querido montar, contra la Junta, por esta casualidad de coincidencia, de los números iguales  de los premios seguidos en dos sorteos, es más un distractor de la opinión pública de los principales problemas que tenemos como sociedad, y es un distractor del propio proceso electoral, de las 82 alcaldías y los 82 Concejos Municipales, que hay que elegir el primer domingo de febrero próximo, que es lo que debería tener la atención de todos los ciudadanos, de todos los electores.

Los juegos de Lotería se realizan en muchos países del mundo y en Estados de algunas repúblicas federales, como los Estados Unidos. En algunos de esos países los premios mayores alcanzan cifras astronómicas, no solo los que se juegan a fin de año, como en España. En Estados, de Estados Unidos, la lotería electrónica alcanza a veces cifras de centenas de millones de dólares. Hasta costarricenses, según conozco, la han pegado… En toda América Latina se juegan loterías de diverso tipo. Hasta se consiguen como juegos de niños.

Hay loterías  que se pueden jugar hoy por línea electrónica, desde los navegadores distintos que se tienen para accesar la red de internet.

Así como hay loterías oficiales  también hay apuestas que se pueden realizar en el mundo electrónico sobre prácticamente cualquier cosa, juegos de fútbol, o de cualquier deporte, indicando el equipo ganador, por el número de goles, en qué tiempos se anotan, por cual jugador, de resultados de carreras de caballos, de carreras de autos, hasta se pueden encontrar apuestas electrónicas sobre los juegos de fútbol nacional. Ni qué decir de los campeonatos regionales o mundiales, o cierto tipo de eventos deportivos, que igualmente mueven a los “apostadores”, como jugadores que son, algunos de ellos compulsivamente.

Los casinos, ya establecidos en el país, en diferentes localidades, no solo las áreas turísticas de playas y costas, sino en las mismas ciudades, funcionan 24 horas ofreciendo sus juegos de azar, que si están electrónicamente  hechos para que los casinos siempre ganen.

Con los juegos de la Junta no hay nada electrónicamente hecho para que los premios se queden en la Junta, o para que los jugadores no ganen casi nada.

Es “la mano” del vendedor de chances y de lotería, les a distribución de esos enteros en la geografía nacional, y la propia “mano” de escoger el número con su serie que tiene la posibilidad de salir con el premio respectivo, mayor o menores, lo que se pone en juego en cada sorteo, lo que llamamos la suerte de cada uno.

Probablemente, como todo juego, los chances y la lotería pueden desarrollar ludópatas, personas que sicológicamente se descontrolan si no juegan, o apuestan, y que desarrollan una necesidad incontrolable, de juego, sufriendo si no lo hacen o no juegan.

Se asocia la ludopatía de este tipo a la crematomanía, como lo ha definido la sicología médica,  que es el deseo obsesivo de acumular dinero y riquezas.

El comportamiento ludopático puede afectar relaciones personales, familiares, de trabajo, económicas por endeudamiento para mantener el juego, la vida alimenticia y  hasta la vida sexual de quienes así se comportan, adictivamente, hacia los juegos de azar, en todas sus formas.

No conozco estudios sobre esto en Costa Rica, que los debe haber. Así como hay asociaciones para reunir personas que quieren salir del alcohol o las drogas, también las hay para salir de la manía por los juegos y las apuestas.

En la cultura universal el juego está recogido en obras literarias y artísticas, de escritores y artistas famosos y ampliamente reconocidos.

En la cultura popular hay agüizotes y agüizoteros en relación a estos juegos. Por ejemplo, si un vendedor ofrece un número de chances o lotería, y el probable comprador lo toca, aunque no deseaba ese número,  termina comprándolo porque tocó el número que le ofrecieron. Si se cae el número o el pedacito de lotería o chance de la mano se cree que se cayo la suerte, que ese número no va a salir premiado. Se dice que no se debe regalar la lotería porque es regalar la suerte que uno puede tener, pero si al momento de comprar los chances o la lotería, dos personas al mismo tiempo tocan el número que quieren comprar, lo deben comprar porque en ese caso es una suerte compartida. Están los agüizotes de jugar la fecha del día del sorteo, o de jugar los números bajos, del 01 al 31 porque son los días del mes, especialmente porque están asociados a meses o días de nacimiento, por lo que los chanceros y vendedores de lotería con frecuencia guardan esos números bajos para venderlos al final, o por encargos, prefiriendo vender primero los números altos, del 50 en adelante, u obligando a comprar un número alto y uno bajo, como hacen algunos vendedores de calle. También están los que juegan la fecha del año de nacimiento, de bodas etc.

En los puestos de lotería oficial, que no hay suficientes en todo el país, los precios de los chances y la lotería son los oficiales. En las zonas periféricas del Valle Central, y en las zonas alejadas del interior del país, se especula con el precio de calle de los chances y lotería, vendiéndose con un precio ligeramente inflado, hasta un 10% más de su valor si no son sorteos con acumulación de mucho dinero, que puede aumentar la especulación de su precio. Pero, en los puestos oficiales, siempre a precio oficial se puede adquirir.

El vendaval que se ha querido desatar contra la Junta de Protección social pasará por la fuerza moral y el valor social reconocido que tiene esta Institución benefactora.

Los que jugamos, chances o lotería, sin ser ludópatas, seguiremos confiando en su gestión, buena administración, sabiendo que con nuestro concurso se ayuda a muchos costarricenses.

 

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Vladimir de la Cruz

Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Escribe para varios medios de comunicación. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

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