Walter Coto: Algunos temas de reflexión

Temas como los indicados y muchos otros, solo podrán ser debatidos y decididos serenamente en un ambiente político de envergadura nacional, es decir en un espacio destinado a la creación y a la toma de decisiones integrales y con visión país, como podría ser la Asamblea Nacional Constituyente

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Walter Coto Molina, Abogado (Dr.).

Este artículo forma parte del libro «Organizar el país de manera diferente, hacia una nueva Constitución Política«, de mi autoría, el cual quiero compartir con ustedes mediante la publicación de capítulos de forma independiente.

En esta entrega, les hago llegar por medio de La Revista, el texto constitucional a modo de síntesis de los contenidos relevantes que se presentan en la propuesta, para facilitar la comprensión integral.

Algunos planteamientos son muy polémicos. Hay temas sustanciales sobre los cuales los costarricenses debemos reflexionar a la hora de construir una nueva norma fundamental, independientemente de que los presidentes y candidatos de turno no avalen que se convoque a una Constituyente. De todos modos, el tiempo de la Constituyente llegará inexorablemente. Creo que muchos de esos temas solo podrán ser discutidos de modo sereno serio e integral, en una Asamblea Constituyente. Señalo brevemente algunos.

PRIMERO: ¿Qué tipo de organización del Poder debe tener Costa Rica?

Hay que definir si queremos seguir con el Estado centralista, “mesetero”, valle centrista, verticalista y excesivamente frondoso que tenemos, o si lo vamos a sustituir por un Estado cuya esencia política sea la simpleza, un Estado que distribuya el poder por medio de la descentralización, las autonomías, la desconcentración, de modo que sea posible una estrategia de desarrollo basada en el empoderamiento local y comunal.

SEGUNDO: ¿Qué tipo de sistema político debe tener el país?

Tenemos que definir desde el punto de vista del sistema político, si vamos a continuar con un presidencialismo, como el que existe en la actualidad, o si vamos a dar el paso hacia el parlamentarismo, o si vamos a generar un híbrido de ambos sistemas, o incluso si somos capaces de crear un sistema que sobrepase a ambos para garantizar un mejor funcionamiento del poder y de sus instituciones.

Yo creo que debemos tener el sistema político que le convenga al país, incluso podríamos animarnos a ser creativos. Por ahora, pienso que el parlamentarismo atiende mejor la realidad del multipartidismo.

TERCERO: ¿Cuántas instituciones puede mantener Costa Rica y para que hagan qué?

Conviene tener una gran discusión nacional sobre la institucionalidad que hemos creado. Debemos preguntar si vamos a mantener esas 335 instituciones públicas, muchas de las cuales no generan nada productivo, y que además duplican y traslapan funciones de otras, o si vamos a rediseñar un nuevo aparato institucional que racionalmente responda a las nuevas necesidades y realidades, incluyendo las presupuestarias que el Estado tendría. El tema fiscal que tanto agobia al país pasa por decisiones de este tipo. ¿Cuál es la carga institucional que debemos mantener?

CUARTO: ¿Cuál es la naturaleza del Estado que el país requiere?

En el debate que tengamos debemos definir, cuál debe ser la naturaleza del Estado que necesitamos, si el Estado interventor, paternalista, representativo, corporativo, o si conviene sustituirlo o matizarlo por un concepto de Estado estratégico, gestor, promotor, facilitador y competitivo, que transversalmente defienda siempre en sus instituciones, decisiones y actuaciones la naturaleza pública del poder. Fundamental es reflexionar sobre la recuperación de la naturaleza pública del poder, y cómo implementarla en una nueva normativa.

QUINTO: ¿Cuáles deben ser los grandes ejes de la política pública del Estado Costarricense?

Será preciso debatir sobre los ejes de política pública que deberían insertarse en una nueva Constitución, tales como los relativos al tema ambiental, energía, a la seguridad social, a la era digital, al comercio electrónico, a la ciencia y tecnología, a las nuevas formas de economía, como la verde, la colaborativa y demás, así como a los nuevos derechos humanos, a las inmigraciones y, por supuesto la nueva educación, las renovadas formas de desarrollar la política de lo concreto, la responsabilidad política y la transparencia asociadas a la lucha firme contra la corrupción.

SEXTO: ¿Cómo dejar contundentemente establecido, que en Costa Rica resultan inadmisibles los regímenes de todo tipo que constituyan abusos y privilegios indebidos?

Es fundamental plantear una discusión país, con el más alto interés nacional, acerca de los privilegios excesivos que por diversos motivos se han creado en favor de algunos sectores empresariales, laborales, institucionales, que se han expresado en pensiones exorbitantes disfrazadas de derechos adquiridos, en exoneraciones indebidas que golpean la justicia que debería haber en materia tributaria, y en esquemas de sueldos y pluses salariales y prebendas convencionales que rompen la racionalidad y lastiman por desproporcionados a la ciudadanía, especialmente la más desvalida. ¿Vamos a mantener todos esos privilegios, o el país va a asumir la responsabilidad de sustituirlos o, racionalizarlos con la participación de todos? Esa discusión ya ha empezado, pero faltan garantías constitucionales.

SETIMO: ¿Cómo acabar con la impunidad y con la ausencia de rendición de cuentas efectivas y de responsabilidades políticas de los representantes, dirigentes y funcionarios públicos?

Conviene que se genere un amplio debate acerca de la impunidad, la rendición de cuentas, la carencia de responsabilidades políticas para quienes generen actos de corrupción, sean cínicos o mientan, boten el dinero estatal, desperdicien recursos públicos y demás, como existe hoy, a efecto de constitucionalizar principios y obligaciones que garanticen a la población el buen uso de los recursos del estado y sus correspondientes responsabilidades políticas y legales.

OCTAVO: ¿Qué tipo de sistema fiscal debe construir el país?

Por supuesto, el país debe plantearse si debe seguir por el camino de crear más y más impuestos en cada administración, muchísimos de los cuales no se cobran y por tanto no producen las finalidades de su creación, o si el país debe construir un nuevo sistema tributario con una filosofía clara de justicia social, pero bajo una base de muy pocos impuestos, que efectivamente se cobren. El nuevo orden tributario pasa por simplificar los tributos. Menos impuestos pero que en verdad se paguen. “Dime cuántos impuestos hay, y te diré la clase de enredo fiscal que tienes.”

NOVENO: ¿Vamos a mantener el Servicio Civil?

A mi juicio es preciso someter a consideración la existencia misma del Servicio Civil, institución que requiere cirugía mayor, o ser sustituida por un Instituto moderno de la Función Pública, que no solo sea el ejecutor de una política nacional de empleo público y de reclutador de los funcionarios técnico administrativos del Estado, sino que capacite a estos en el ejercicio de lo que significa el servicio público.

DÉCIMO: ¿Cómo organizar el Estado para que la obra pública sea hecha con visión calidad y oportunidad?

En cuanto a la realización de obra pública, es fundamental establecer una normativa que permita que los proyectos que sean declarados en conjunto de interés nacional por el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa se hagan por contratación directa, y sean ejecutados sin demora con un tratamiento de permisos particular y de cumplimento en ejecución, correspondiente a la importancia de la declaratoria y a las necesidades de la ejecutividad. Los proyectos que tengan esa característica tienen que ejecutarse con absoluta eficiencia, y debe haber una norma constitucional que así lo contemple.

UNDÉCIMO: ¿Vamos a adaptar la división administrativa del país a las nuevas realidades territoriales?

Es pertinente examinar la división administrativa que tiene el país, para contemplar si se ajusta a las nuevas realidades territoriales. ¿Conviene que el cantón de Buenos Aires siga siendo parte de la Provincia de Puntarenas, o Pérez Zeledón de San José, o los Chiles de Alajuela?

DUODÉCIMO: ¿Debemos hacer cambios en la integración y en la organización de los Poderes del Estado? ¿Nuevo sistema de elección de los diputados y de magistrados, por ejemplo?

Se debe examinar la integración, organización y funcionamiento de cada uno de los distintos poderes del Estado, para mejorarlos o cambiarlos. Particularmente interesa la integración de la Asamblea Legislativa, la cual requiere no solo cambios en su sistema de elección, sino en su operación interna. El sistema de elección de diputados pide a gritos una sustitución en beneficio de la democracia y la calidad. Desde el período legislativo 1994-1998 en que fungí como diputado, y además dirigiendo la Revista Parlamentaria dejé una propuesta en un artículo investigativo de sustituir el sistema de elección actual por un sistema mixto proporcional con distritos legislativos y diputados nacionales. Otros costarricenses han reiterado esta necesidad de modificación, incluso más recientemente se ha publicitado una propuesta de usar el sistema alemán como marco de referencia para la reforma promovida por la Sra Avril Gordienko y un grupo que la acompaña.

Nos parece que es muy importante acoger esa iniciativa. Igualmente hay que despolitizar la elección de diputados, sacándola del Poder Legislativo.

DÉCIMO TERCERO: ¿Debemos renovar el sistema de seguridad social del país?

Hay que revisar con criterio integral el sistema de seguridad social y todo el sistema de pensiones, insertando ideas innovadoras como pensión consumo, y revisando si el esquema de contribución tripartita para financiar el IVM debe mantenerse o debe complementarse o superarse. Hay que debatir si la Junta Directiva de la CCSS debe mantener la potestad de seguir elevando las cotizaciones sociales que por su naturaleza son exacciones tributarias, o si esa competencia debe ser solo de la Asamblea Legislativa o al menos requerir de su aprobación, previa solicitud de la CCSS. ¿Debe perfilarse un sistema nacional de seguridad social donde la CCSS sea uno de los actores principales? Hay que re-conceptualizar la seguridad social del país, que obviamente es mucho más que la CCSS. Quizás valga la pena pensar en un código de seguridad social por mandato constitucional.

DÉCIMO CUARTO: ¿Debemos mantener la Sala IV con sus funciones y su ubicación actual?

Hay que reflexionar sobre las funciones, el papel y la ubicación de la Sala IV. Igual sobre el rango, ubicación y rol del Ministerio Público, el cual debe constitucionalizarse y tener autonomía.

DÉCIMO QUINTO: ¿Debemos re-conceptualizar los sistemas de controles que tiene el país y organizarlos diferente?

Hay que generar pensamiento en torno a los órganos abundantes de control que tiene el país, pues pareciera que algunos no están diseñados para acompañar, facilitar y proteger a los ciudadanos, sino para resguardar intereses corporativos y de los regulados que pagan cánones. Se han burocratizado mucho y hasta están representando cargas excesivas par la población, vía tarifas, por ejemplo.

DÉCIMO SEXTO: ¿Rol de la ciencia y tecnología en el futuro del país?

Hay que profundizar acerca del rol de la ciencia y la tecnología en todos los ámbitos en la construcción de la nueva sociedad, y como consecuencia de ello el presupuesto a asignar. Democratizar el uso de la tecnología inteligente. El salto cualitativo vendrá cuando no haya un solo costarricense que esté excluido del uso de la inteligencia digital.

DÉCIMO SÉTIMO: La Hacienda Pública: ¿cómo debería ser?

Hay que debatir sobre la reformulación de un nuevo concepto de la Hacienda Pública y de los principios e instrumentos que deben gobernarla. Este tema es fundamental.

DÉCIMO OCTAVO: El gran tema de la Educación.

Fundamental es el debate sobre el tipo de educación que debemos propiciar para la nueva etapa nacional. Establecer principios y parámetros no solo para su financiamiento sino para que se controle su calidad y productividad. Comprometer recursos para la educación no quiere decir siempre, conquistar calidad. ¿Debemos dar el paso ya hacia una educación universitaria gratuita y obligatoria? ¿Se debe ajustar más la educación a las necesidades de las regiones del país? ¿Qué hacer con Consejos que están para controlar la calidad de las universidades y que hacen muy poco para exigirla y certificar carreras?

DÉCIMO NOVENO: Las realidades de los Tratados de Libre Comercio y su incidencia en el país.

Reflexionar sobre la regulación constitucional de los tratados de libre comercio y otros, materia, alcances, y teleología.

VIGÉSIMO: ¿Cómo complementar los derechos, garantías individuales, sociales y ambientales de la Constitución vigente, con nuevos derechos y obligaciones surgidos de las nuevas realidades y necesidades de la población?

Evidentemente la sociedad contemporánea muestra nuevas necesidades como producto de las nuevas realidades. Ello hace que en el seno de la ciudadanía hayan surgido nuevos derechos, nuevas minorías que se expresan, y sus correlativas obligaciones, lo cual requiere regulación y definiciones como sociedad. Articular jurídicamente siempre el valor del respeto a los derechos humanos es fundamental para la nueva construcción país.

VIGÉSIMO PRIMERO: ¿Cómo deben ser las campañas políticas, y cuánto tiempo hay que dedicar a ellas?

¿Debemos reducir las campañas nacionales y el período de convenciones, y exigir que sean más austeras, educativas y concretas? ¿Debemos contemplar solo el financiamiento del Estado?

VIGÉSIMO SEGUNDO: ¿Debe tener el Ejecutivo facultad de legislación excepcional habilitante?

¿Dicha facultad podría ser por tiempo determinado y para casos excepcionales con sometimiento a control a posteriori por parte del Poder Legislativo? Agilidad para tomar ciertas decisiones.

VIGÉSIMO TERCERO: ¿Debe el país constitucionalizar la prohibición rotunda de privilegios abusivos en materia de pensiones y de salarios y pluses de funcionarios públicos y representantes políticos?

Es fundamental debatir con objetividad que si bien es justo que los funcionarios públicos aspiren a tener salarios y pensiones dignas, ello no quiere decir jamás, que el país deba permitir abusos como los que existen en la actualidad. En el texto propuesto artículo 18 inciso 27 está contemplada una prohibición expresa en este mismo sentido. No deben confundirse los derechos adquiridos, que además tampoco pueden ser inamovibles, con los derechos abusivos que dañan la economía y el ahorro de la sociedad.

VIGÉSIMO CUARTO: Norma constitucional que establece que el incumplimiento de plazos en la función administrativa y también en la función judicial se declara como falta de servicio, y se imputa responsabilidad para los funcionarios con sanciones disciplinarias y civiles a nivel personal.

Es necesario que pase algo en el caso de que los funcionarios administrativos y jueces, incumplan los plazos establecidos en las leyes cuando deben resolver asuntos de su competencia. Artículo 15 inciso 16.

VIGÉSIMO QUINTO: Se debe establecer con claridad que los funcionarios que sean separados de sus funciones por actos de corrupción no reciban su sala rio mientras se efectúe la investigación administrativa o el proceso judicial. Solamente si se demuestra su inocencia en la sede respectiva, el Estado debe pagar todos los salarios no percibidos.

Una norma de esa naturaleza tendría un efecto disuasivo para la no comisión de actos ilícitos e ilegales. A menudo separar a un funcionario para iniciar una investigación administrativa, a veces con duración de hasta 3 años y con goce de salario, representa vacaciones obligadas y bien pagadas.

VIGÉSIMO SEXTO: ¿Se debe contemplar una norma aplicable a los nombramientos de Magistrados y Jueces del Poder Judicial, Fiscalía General, Contraloría General de la República, y todos los Superintendentes, que permita que los nombres elegibles surgidos de la Comisión de nombramientos del Consejo de la Judicatura o de quien tenga la facultad de nombrar, sean sometidos previamente por un período de quince días naturales a escrutinio del país, antes que se defina su nombramiento por el órgano respectivo?

Ello puede permitir un control de la sociedad respecto de los atributos, condiciones y calidad profesional y moral de los funcionarios que vayan a ocupar cargos tan relevantes.

VIGÉSIMO SÉTIMO: ¿Deben los gobiernos locales ingresar directamente a sus arcas porcentajes del impuesto de valor agregado y de combustibles y eventualmente de otros, para fortalecer sus finanzas en vez de depender de las transferencias del Gobierno central que generan clientelismo y frustración?

Nuestra propuesta cree que el desarrollo del país pasa necesariamente por fortalecer presupuestariamente los gobiernos locales, por la capacitación de los funcionarios, y por el mejoramiento de la representación.

VIGÉSIMO OCTAVO: ¿Conviene en una Constituyente debatir si el país elimina y prohíbe expresamente la compra de armas por parte de sus ciudadanos?

Este es un tema álgido. Un país que abolió el ejército, que defiende la paz, que propuso en Naciones

Unidas un Tratado contra las armas nucleares y la no proliferación de las mismas, que ya fue aprobado; ¿le habrá llegado el momento de prohibir que sus ciudadanos compren y tengan armas? Estados Unidos tiene una media de 32 mil muertes anuales por armas en poder de la población, mucho más que por actos derivados el terrorismo. Las armas son herramientas para matar, y nuestra cultura debe siempre preservar la vida. Temas como los indicados y muchos otros, solo podrán ser debatidos y decididos serenamente en un ambiente político de envergadura nacional, es decir en un espacio destinado a la creación y a la toma de decisiones integrales y con visión país, como podría ser la Asamblea Nacional Constituyente.

Termino con las palabras de mi coterráneo Jorge Debravo, quien en su poema “Trajes”, nos dijo:

Hace mucho que usamos este mismo vestido en la casa, en la iglesia y en el gobierno. Nos hemos habituado tanto a usarlo que ahora nos da miedo y no nos atrevemos a cambiarlo, como si con el cambio nos quedáramos muertos. Ajustamos los pasos, las costumbres, los credos, el amor, los pensamientos a la estrechez reseca de este traje apolillado y viejo, que empezó siendo objeto de servicio y se nos ha trocado en carcelero.
Yo digo, sin embargo, que en la vida hay mucho traje fresco.
Que debemos quemar este gangoche donde ya no nos cabe el pensamiento.
Lo importante es decir un día de todos: -¡Al diablo este vestido polvoriento!
Y agarrarlo con cólera y rasgarlo y quedarse desnudo en medio del viento. Lo importante es tirar este vestido, encontrar uno nuevo y no dejar jamás que se nos hunda en la piel y los huesos, porque entonces, amigos, deja de ser vestido y se nos hace amo y carcelero.”
Jorge Debravo

 

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