Walter Coto: El Instituto Clodomiro Picado y las dirigencias políticas del país

El trabajo científico del Instituto Clodomiro Picado, y su contribución reciente anunciada para crear un medicamento que inhiba el virus del Covid 19 que azota al país, me produjeron algunas reflexiones que contrastan con las actitudes de las dirigencias políticas del país.

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Walter Coto Molina, Abogado (Dr.).

Primero: mirar  hacia adentro para salir afuera, o salir afuera  para depender de  afuera.

Apenas apareció en el país el COVID 19, el Instituto Clodomiro Picado se puso a trabajar.  Mientras las dirigencias políticas, el Ejecutivo y Legislativo y un buen grupo de economistas,  miraban hacia afuera buscando al BID, al BCIE, y el FMI para hacer siempre lo mismo, es decir pedir dinero para hipotecar el país y a las futuras generaciones, el Instituto  miraba hacia adentro, analizaba sus logros del pasado, sus recursos,  talentos y capacidades del presente,  y apostó entonces por producir un medicamento aquí, que  sin duda,  según los anuncios realizados ayudará al tratamiento de las personas enfermas del covid 19.  Sin mucho aspaviento  los investigadores del Instituto prepararon dos formulaciones de anticuerpos equinos,  capaces de inhibir la capacidad infecciosa del Sars-Covid 2, virus que produce la enfermedad del Covid 19.  Nótese la diferencia de actitud, unos pensando en soluciones mirando hacia adentro a partir de sus potencialidades, creyendo firmemente en sus capacidades, en su capital humano, forjando las soluciones en patio propio, usando su logística, y otros replicando el camino fácil de salir como es usual,  a pedir prestado para atender las necesidades que demanda las horas amargas que vive el país.

En la época de la pandemia hay quienes creen que los problemas del país están afuera, cuando en realidad están adentro. Muchos estiman que el estado de cosas,  es simple y exclusivamente el reflejo de la pandemia sanitaria, y de los problemas económicos, cuando en realidad, el problema central del país es un problema político. Hace rato es político.  Por eso hay que mirar primero hacia adentro, en vez de andar mendigando el futuro nacional en los organismos internacionales,  que por cierto,  están también desprestigiados como muchos gobiernos.

Segundo: crear e innovar,  versus administrar  haciendo siempre lo mismo.

El Instituto Clodomiro Picado, como parte de la Universidad de Costa Rica apostó por la creatividad y  por la innovación, no se refugió en el placentero espacio, de esperar que todos los medicamentos viniesen de afuera. En cambio la mayoría de las dirigencias políticas hacen gala de las mismas medicinas de siempre, aumentar impuestos, incrementar la deuda pública, aprobando créditos a granel, sin que se note esfuerzo alguno por pensar disruptivamente, ni de generar ningún sentido de creatividad ni de innovación en el campo de las medidas políticas.  De nuevo otra diferencia, unos creando soluciones propias, inventando medicinas surgidas de cerebros costarricenses, mientras  otros siguen administrando las fórmulas de siempre, muchas surgidas de intereses y cerebros extraños a nuestra cultura y a nuestra historia, y a nuestro ser. Lo sintomático es que a diferencia de lo que ocurre en la ciencia, cuando alguien propone políticamente algo diferente, en lugar de enfrentar al proponente con argumentos, se lanzan contra el mensajero o sencillamente lo ignoran.

¿Podríamos identificar una sola idea innovadora de las dirigencias políticas nacionales  para enfrentar,  por ejemplo,  la crisis?  Invito al lector que responda.

Lo que yo veo constantemente,  son proyectos por aquí, proyectos por allá, remiendo de leyes aprobadas que salieron defectuosas,  que antes pusimos el IVA, que ahora lo quitamos, que unos créditos por aquí, otros por allá, que hay que fortalecer la CCSS, pero con proyectos que la debilitan, ideas de  reforma del Estado apostando al casuismo,  en vez de la visión de conjunto, acuerdos chantaje, en fin,  un desparpajo político. A menudo observo   muchos legisladores que cacarean al principio cuando les llega una ocurrencia política,   pero luego terminan votando dócilmente a favor todo lo que les presenta el Ejecutivo.

Tercero: pensar en cabeza propia, o descansar en cabeza ajena.

El Instituto Clodomiro Picado, creó, fabricó  y sometió su medicamento a un laboratorio especializado del exterior. Llegó con un producto, con una creación.  Otros actúan al revés, van afuera sin producto, buscan los organismos internacionales para que ante la incapacidad le terminen imponiendo al país un modelo de sociedad con sus respectivas leyes.  La OCDE le exigió a Costa Rica  14 leyes y en tiempo récord los señores diputados las  aprobaron. Mucho de esos contenidos legales los podíamos haber hecho nosotros mismos por propia convicción. Es más fácil que a un organismo internacional  le aprueben en Costa Rica  las leyes que quiere, que a los agricultores del país les aprueben sus propuestas,   por ejemplo,  de iniciativa popular. Como se nota, mientras unos entregan creatividad e innovación, otros más bien se entregan,  y entregan el país a  fuerzas externas   para que nos digan qué tenemos que hacer. Descansan sus responsabilidades  en cabeza ajena.

Cuarto: unos nos llenan de orgullo, otros nos lesionan la autoestima.

El Instituto Clodomiro Picado sin tener un enorme presupuesto,  y sin pedir prestado hizo lo que tenía que hacer con responsabilidad,  y nos ha generado orgullo,  autoestima y prestigio internacional. Otros en cambio nos llevan a una situación tan delicada,  y a la firma inminente de un convenio  con el FMI que calcará la historia de  países con economías fallidas, que aún con esos convenios,  no han terminado de salir del atolladero económico.  Nunca se pueden esperar resultados diferentes, cuando las dirigencias repiten las mismas letanías y el mismo o trisagio. Lesiona la dignidad nacional andar permanentemente como pordioseros internacionales.

Quinto: usar los recursos para ser grandes, o no usarlos para seguir en pobreza

El Instituto apostó a su riqueza científica,  que es el reservorio intelectual que lo nutre. Pero su desafío fue usar todos sus recursos para culminar una investigación de nivel mundial. En cambio nuestros dirigentes políticos prefieren no usar los recursos enormes disponibles que tiene el país,  con criterio nacional,  para resolver por nuestra propia cuenta los problemas. Prefieren mil veces firmar y poner las manos para recibir los dólares, antes que  explotar inteligentemente nuestros activos,  para  crear la riqueza que  necesitamos con los recursos que disponemos. Costa Rica es pequeño, pero enormemente rico en subsuelo, con diversidad de minerales,  y además,  con bancos genéticos que podríamos utilizar para mejorar el bienestar de nuestra población. Pero hay que pensar como estadistas.

Quien esto escribe es respetuoso de aquellos que han sido electos,  y por tanto,  que tienen la responsabilidad política de conducir el país. Pero como ciudadano siento perplejidad por la falta de creatividad para plantear propuestas y opciones diferentes a las de siempre.  Más perplejo aún,  cuando  observo la facilidad con que se entrega alegremente el país a acreedores de todo tipo,  porque  se ha perdido la capacidad crear y de defender la identidad que nos hizo grandes y admirados.  Por eso cuando aparece una luz en medio de la oscuridad, como la del Instituto Clodomiro Picado,  guardo la esperanza que las dirigencias políticas se vean en el espejo y recapaciten. El país no merece que continuemos con las viejas fórmulas que han probado que no dan resultados. Seguir incrementando la deuda pública, cercana ya al 70 % del PIB es insostenible. No seamos criminales sociales, económicos,  ni políticos. El Estado costarricense  tiene talento para reconstruirse por su propia cuenta,  y para no seguir por los caminos de vivir siempre pobres dependiendo de lo que nos provean desde afuera. Otras vías son posibles. Otra manera de hacer las cosas es necesaria.  La cooperación ciertamente es importante, pero una cosa es ser aliado,  y otra es ser súbdito. Uno empieza a ser súbdito,  cuando se acerca peligrosamente al impago de sus  obligaciones porque dejó de pensar.

 


Walter Coto Molina.
Político costarricense, ha sido diputado de la Asamblea Legislativa, presidente de la misma y candidato presidencial por la coalición de izquierdas Cambio 2000 en las elecciones del 2002. Fue miembro de la Junta Directiva del Banco Central.
Estudió en La Sorbona, y en la Universidad de Estrasburgo, Francia, donde obtuvo un doctorado en derecho público.

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